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LOS DERECHOS DEL ENFERMO
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  #1  
Viejo 4/abr/00, 00:12
f__arias_solis
Novato
 
Fecha de ingreso: 19/sep/05
Mensajes: 219
Predeterminado LOS DERECHOS DEL ENFERMO

LOS DERECHOS DEL ENFERMO
“Yo a ti te escuchaba
pero no te oía.
Tú a mí me mirabas
y no me veías.”
José Bergamín.
EL ENFERMO TIENE DERECHO
A QUE LO ATIENDAN COMO PERSONA
En el contexto sociocultural del médico tradicional, no tenía sentido hablar de los derechos del
enfermo. Era el médico, y no el enfermo, el responsable de su propia salud. A la actitud
protectora y paternalista del médico correspondía, por parte del enfermo, una actitud confiada
pero pasiva, de total sumisión. Aparte del derecho a ser atendido si pagaba la iguala a los
honorarios debidos, su único derecho como enfermo era el de obedecer y seguir fielmente las
instrucciones del médico.
Hoy, el enfermo se ha convertido en un usuario del médico, cada vez menos sumiso y pasivo, de
sus servicios. La universalización, bajo una u otra forma, de la atención médica tiene detrás un
largo proceso de luchas y cambios sociales, que ha cristalizado en el reconocimiento
constitucional del derecho a la protección a la salud como uno de los derechos fundamentales, y
ha ido haciendo a los usuarios de los servicios sanitarios cada vez más conscientes de sus
derechos como usuarios.
El enfermo, como usuario, tiene derecho no sólo a que le asistan sino a que le atiendan como
persona, a que le expliquen y le hagan comprender su situación y a que, si es posible se la
resuelvan mediante una actuación científica y técnicamente correcta y siempre sobre la base del
respeto a su autonomía personal. El médico ha de actuar de acuerdo con esos derechos no por
paternalismo o por motivos vagamente “éticos” sino por que así lo exige el contrato entre
personas libres que, de modo explícito o implícito, toda relación usuario-profesional implica.
Explicar y persuadir, no imponer. Respetar y fomentar la autonomía del enfermo, tratarle como a
una persona y no como a una cosa. Facilitar y promover su colaboración y su participación activa
en el proceso terapéutico. No es fácil encontrar una expresión tan plástica y elocuente de lo que
significa el respeto de la autonomía del enfermo como la distinción que hacía Platón entre el
médico de esclavos y el médico de ciudadanos libres. El primero “nunca explica nada al
paciente sobre su dolencia... le dicta disposiciones extraídas de la experiencia con aire de saber
infalible y a la manera brusca de un dictador... El médico libre, que es el que usualmente se
cuida de los hombres libres, trata las enfermedades comentando antes ampliamente los achaques
del paciente con éste y sus amigos. De este modo, averigua algo que desde las explicaciones del
propio paciente y simultáneamente le instruye. Luego, el médico no dispone su medicación hasta
que no ha persuadido al enfermo; el médico busca la total restauración de la salud sobre la base
de persuadir al enfermo a aceptar sus disposiciones terapéuticas”.
Explicar y persuadir significa hacer no banal pero si asequible su lenguaje y adaptar sus
explicaciones al mundo cultural del enfermo, pero significa también, y sobre todo, renunciar a la
cómoda posición de “maestro” y de “taumaturgo” que el halo carismático del médico de otros
tiempos hacía posible; significa poner sobre la mesa los límites de la medicina y quizá también,
en algunos casos, los límites de su propio saber profesional en relación con el problema de su
paciente. Nada, en realidad, que no sea razonable y lógico. Pero el médico puede tener la
sensación de que los límites de la medicina, el paciente va percibirlos como límites de una
competencia profesional y de que, si no muestra un aire de saber infalible, se pone en juego su
prestigio y corre el riesgo de perder clientes. Por otra parte, no es fácil actuar contra corriente
cuando la misma profesión médica colabora a crear la imagen de que la medicina puede
arreglarlo todo.
En otro orden de cosas, explicar y persuadir puede ser a veces problemático para el médico,
porque ha de encontrar un equilibrio no siempre fácil entre exigencias que a veces se plantean
como contradictorias: decirle la verdad al enfermo y, por otra parte, mostrar una actitud de
consideración y simpatía con el enfermo y, al mismo tiempo, mantener un distanciamiento
profesional que le permita no perder nunca el dominio de la situación y evitar un exceso de
implicación afectiva que puede llevarle a una difícil situación de angustia personal. Y como dijo
el poeta: “Cualquiera mejor que yo / sabe que me estoy muriendo. / Lo sabe tu corazón, / porque
no quiere saberlo. / Y cuando se rompa el mío / lo sabrán hasta los muertos”.
Francisco Arias Solis
e-mail: aarias@arrakis.es
e-mail: pazylibertad@arrakis.es
URL: http://www.arrakis.es/~aarias
Siempre podemos hacer algo por la Paz y la Libertad
Aviso: Se ruega a los poetas que participen en el IV Festival Poético por la Paz y la
Libertad, cuya convocatoria figura en la URL: http://www.arrakis.es/~aarias/poemaIV.htm
Invitación que se hace extensiva a los colegios para que también todos los escolares del mundo
pongan en el corazón de los valores universales la paz y la libertad.
Gracias
--------------------------------------------------
Responder citando mensaje
  #2  
Viejo 5/abr/00, 00:12
gpe
Novato
 
Fecha de ingreso: 19/sep/05
Mensajes: 23
Predeterminado LOS DERECHOS DEL ENFERMO

> LOS DERECHOS DEL ENFERMO
>
> “Yo a ti te escuchaba
> pero no te oía.
> Tú a mí me mirabas
> y no me veías.”
> José Bergamín.
>
> EL ENFERMO TIENE DERECHO
> A QUE LO ATIENDAN COMO PERSONA
>
> En el contexto sociocultural del médico tradicional, no tenía sentido hablar de los derechos del
> enfermo. Era el médico, y no el enfermo, el responsable de su propia salud. A la actitud
> protectora y paternalista del médico correspondía, por parte del enfermo, una actitud confiada
> pero pasiva, de total sumisión. Aparte del derecho a ser atendido si pagaba la iguala a los
> honorarios debidos, su único derecho como enfermo era el de obedecer y seguir fielmente las
> instrucciones del médico.
>
> Hoy, el enfermo se ha convertido en un usuario del médico, cada vez menos sumiso y pasivo, de
> sus servicios. La universalización, bajo una u otra forma, de la atención médica tiene detrás un
> largo proceso de luchas y cambios sociales, que ha cristalizado en el reconocimiento
> constitucional del derecho a la protección a la salud como uno de los derechos fundamentales, y
> ha ido haciendo a los usuarios de los servicios sanitarios cada vez más conscientes de sus
> derechos como usuarios.
>
> El enfermo, como usuario, tiene derecho no sólo a que le asistan sino a que le atiendan como
> persona, a que le expliquen y le hagan comprender su situación y a que, si es posible se la
> resuelvan mediante una actuación científica y técnicamente correcta y siempre sobre la base del
> respeto a su autonomía personal. El médico ha de actuar de acuerdo con esos derechos no por
> paternalismo o por motivos vagamente “éticos” sino por que así lo exige el contrato entre
> personas libres que, de modo explícito o implícito, toda relación usuario-profesional implica.
>
> Explicar y persuadir, no imponer. Respetar y fomentar la autonomía del enfermo, tratarle como a
> una persona y no como a una cosa. Facilitar y promover su colaboración y su participación activa
> en el proceso terapéutico. No es fácil encontrar una expresión tan plástica y elocuente de lo que
> significa el respeto de la autonomía del enfermo como la distinción que hacía Platón entre el
> médico de esclavos y el médico de ciudadanos libres. El primero “nunca explica nada al
> paciente sobre su dolencia... le dicta disposiciones extraídas de la experiencia con aire de saber
> infalible y a la manera brusca de un dictador... El médico libre, que es el que usualmente se
> cuida de los hombres libres, trata las enfermedades comentando antes ampliamente los achaques
> del paciente con éste y sus amigos. De este modo, averigua algo que desde las explicaciones del
> propio paciente y simultáneamente le instruye. Luego, el médico no dispone su medicación hasta
> que no ha persuadido al enfermo; el médico busca la total restauración de la salud sobre la base
> de persuadir al enfermo a aceptar sus disposiciones terapéuticas”.
>
> Explicar y persuadir significa hacer no banal pero si asequible su lenguaje y adaptar sus
> explicaciones al mundo cultural del enfermo, pero significa también, y sobre todo, renunciar a la
> cómoda posición de “maestro” y de “taumaturgo” que el halo carismático del médico de otros
> tiempos hacía posible; significa poner sobre la mesa los límites de la medicina y quizá también,
> en algunos casos, los límites de su propio saber profesional en relación con el problema de su
> paciente. Nada, en realidad, que no sea razonable y lógico. Pero el médico puede tener la
> sensación de que los límites de la medicina, el paciente va percibirlos como límites de una
> competencia profesional y de que, si no muestra un aire de saber infalible, se pone en juego su
> prestigio y corre el riesgo de perder clientes. Por otra parte, no es fácil actuar contra corriente
> cuando la misma profesión médica colabora a crear la imagen de que la medicina puede
> arreglarlo todo.
>
> En otro orden de cosas, explicar y persuadir puede ser a veces problemático para el médico,
> porque ha de encontrar un equilibrio no siempre fácil entre exigencias que a veces se plantean
> como contradictorias: decirle la verdad al enfermo y, por otra parte, mostrar una actitud de
> consideración y simpatía con el enfermo y, al mismo tiempo, mantener un distanciamiento
> profesional que le permita no perder nunca el dominio de la situación y evitar un exceso de
> implicación afectiva que puede llevarle a una difícil situación de angustia personal. Y como dijo
> el poeta: “Cualquiera mejor que yo / sabe que me estoy muriendo. / Lo sabe tu corazón, / porque
> no quiere saberlo. / Y cuando se rompa el mío / lo sabrán hasta los muertos”.
>
> Francisco Arias Solis
> e-mail: aarias@arrakis.es
> e-mail: pazylibertad@arrakis.es
> URL: http://www.arrakis.es/~aarias
>
> Siempre podemos hacer algo por la Paz y la Libertad
>
> Aviso: Se ruega a los poetas que participen en el IV Festival Poético por la Paz y la
> Libertad, cuya convocatoria figura en la URL: http://www.arrakis.es/~aarias/poemaIV.htm
> Invitación que se hace extensiva a los colegios para que también todos los escolares del mundo
> pongan en el corazón de los valores universales la paz y la libertad.
> Gracias
>--------------------------------------------------
Hay dos tipos de enfermedades, la del cuerpo y la del alma, pero ambas son cadenas que te atan, no te dejan ir más allá de donde ella lo desee, te encuentras en un encierro en ti mismo, ella dispone de ti, te molestas, te culpas y al final te doblega…. Y el médico, en algunas ocasiones, al igual que tu, viven una incertidumbre... de verdad y de mentira
--------------------------------------------------
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