[QUOTE=DINA]Jesus en sus tiempos, era un progresista, revolucionario, radical, que quería cambiarlo todo. Pero de esto hace mas de 2000 años.
Mentira.
Jesucristo no quería cambiarlo todo, eso se lo inventa usted. Es más, Jesucristo como buen judío acató todas las leyes de su pueblo, todas las costumbres de su pueblo y no las varió ni un ápice, tan sólo puso por encima de la Ley de Moisés el Amor que Dios tiene al hombre. No era un progresista, no diga necedades y, menos aún, un revolucionario. Deje ese tema para los curas de los años setenta que iban diciendo que Jesucristo era el primer comunista o que si era un proletario. No haga de Jesús algo que no fue: fue un judío estricto, que amaba su pueblo, sus leyes, que fue educado en el seno de una familia judía... Su mensaje transformó al hombre, pero lejos de Jesús apartar al pueblo judío del Reino de Dios: era el pueblo de la promesa y así obró Jesús. No lo olvide: Israel aún es el pueblo de las promesas.
Y lo de los sacerdotes de la época, venga, no me haga reír. Ya sabe lo que iba diciendo, ¿no? "haced lo que dicen los sacerdotes, no lo que ellos hacen", o sea, que el mismo Jesús veía con buenos ojos lo que predicaban los sacerdotes, pero no su modo de vida...
De todas formas, Dina, me ha decepcionado mucho usted. Viendo las expresiones tan enfáticas que utiliza y, en realidad, no es más que una simple maniqueista.
Me dijo usted que tenía hijos, pues bien, sólo confío que no les transmita ese afán por separar a los malos de los buenos (como usted ha hecho conmigo), que no les transmita esa intolerancia que ha usado conmigo, que puedan ver a las personas por cómo son en su interior, no por la apariencia que muestran al público... sino... ¡pobrecillos!
¡Ah! Y no me venga conque yo no puedo dar lecciones de moral, señora. Sí las puedo dar ¿y sabe por qué? Porque yo entré aquí diciendo palabrotas (que es mi modus operandi), me llamaron la atención y me pidieron educadamente que cambiase mi forma de hablar. Así lo hice (y no se me han caído los anillos, a pesar de que me cuesta). Usted sin embargo, me ha tachado y pretende que me vaya con el rabo entre las piernas. Sobretodo después de su patético intento de acoso, pero, como puede comprobar, sigo al pie del cañón.
Eduque a sus hijos en la libertad de poder respetar al otro, como yo lo he hecho con ustedes (por respeto a ustedes, he cambiado mi forma de hablar), o serán unos tiranos racistas que señalan con el dedo a quien es o se comporta de modo diferente.
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