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El clérigo nacionalista fray Bernardino de Estella afirma en su Historia Vasca, de 1931: "En las crónicas de los reyes visigodos se encuentra una frase constantemente repetida: Domuit vascones. Vencer a los vascos fue la idea que abrigaron todos los reyes visigodos."
Pero la frase, siempre repetida hablando del mismo pueblo, indica claramente que jamás lograron dominar a las tribus vascas. Muy lógico. En la misma idea insisten otros historiadores nacionalistas, como Martín de Ugalde. El cura Anastasio Arrinda insistía, en 1997: "Todos los cronicones de la vida de los reyes godos o visigodos terminan con esta frase lapidaria: Domuit vascones ( ) señal de que nunca los subyugaron". Imaz, dirigente del PNV y en un artículo furioso, se burlaba de "esa lista de reyes godos cuyas biografías terminaban siempre en el domuit vascones". Y así sucesivamente. Anasagasti cultiva el lema: "El frentismo español diseña una vez más el domuit vascones". Y tantos otros. "Recordémosles la historia de Rodrigo, el último rey visigodo, que por andar entretenido en dominar una vez más a los vascones perdió su reino y su vida. Para que aprendan", concluyen los batasunos. Y sin embargo NUNCA EXISTIERON ESOS CRONICONES de los reyes godos ni nunca escribió esas palabras Isidoro de Sevilla, a quien también se las atribuyen. Sólo una referencia posterior en siglos, y ceñida a Leovigildo, habla de que venció a "los feroces vascones". Como resume Armando Besga, doctor de la universidad de Deusto, "Aunque parezca increíble, lo cierto es que la dichosa expresión domuit vascones no aparece ni una sola vez en las fuentes de la época de los reinos germánicos, lo que demuestra cómo se ha hecho una parte de la historia de los vascones que, además, ha trascendido mucho". Parece increíble, en efecto, que una falsedad tan grosera se haya repetido tanto y llegado a fundamentar toda una visión histórica y política actual. Pero tiene una función obvia: es la clase de historia con que los Imaz y compañía quieren embrutecer y fanatizar a "nuestros hijos". Y a los vecinos de unos, como es comprobable. Otro ejemplo entre los cientos de ellos: el ex lendakari Ardanza caracterizaba así a Ignacio de Loyola: "Uno de los grandes vascos singulares del siglo XVI que llevaron el nombre de Euzkadi a muchos lugares del mundo". Evidentemente el fundador de los jesuitas, que se consideraba español, no pudo llevar a ningún sitio un 'Euzkadi', que es una invención de finales del siglo XIX, a cargo del locoide Sabino Arana, y que además es un disparate en vascuence, pues reduce a los vascos al nivel de vegetales, al emplear el sufijo -di, parecido al castellano -eda en rosaleda, alameda, patatal, etc. Otro caso: "El visitante del Museo Naval de San Sebastián podrá comprobar cómo, en un museo dedicado a narrar los hechos de los marinos vascos en las edades Media y Moderna, es posible llenar paneles y paneles sin mencionar ni una sola vez la palabra España. De este modo se consigue que cuando se narran las acciones de un marino no se sepa qué causa defendía, en nombre de qué rey tomaba posesión de una tierra, o por qué y contra quién luchaba. Los hechos de los marinos y soldados vascos quedan así fuera del tiempo y del espacio". Porque el hecho indudable es que en Vascongadas, como en Cataluña, la propaganda nacionalista más frenética y embrutecedora ha hecho estragos precisamente por no haber encontrado una crítica de igual intensidad.
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Tellagorri Úlima edición por beltrandebonlieu fecha: 30/oct/05 a las 22:10. |
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El solar de los vascones
El vascón era el pueblo que ocupaba, a grandes rasgos, la actual provincia de Navarra. Su límite occidental era el territorio várdulo(Guipúzcoa). Al Suroeste lindaban con los berones, habitantes de buena parte de la actual provincia de Logroño. El solar vascón, correspondiente en gran medida al actual territorio NAVARRO, no estaba ocupado por un pueblo étnicamente homogéneo proveniente de un único tronco racial y lingüístico. Tanto en las actuales tres provincias vascas como en la navarra, aunque se hable parcialmente en ellas el grupo de lenguas preindoeuropeas que conocemos como vascuence, es muy intensa la indoeuropeización registrable en la arqueología, en la onomástica, en la toponimia y en la lengua. El primer conocimiento que los romanos tuvieron de los vascones fue consecuencia de su ascensión por el valle del Ebro, vía de penetración de la invasión hacia el Norte peninsular. De los vascones en la época de la conquista se conoce muy poco de fuente romana, pues los autores apenas se ocuparon de un pueblo que no causó conflictos a los conquistadores. Los autores coetáneos prestaron mucha más atención a los lusitanos, cántabros o astures que a los vascones, fundamentalmente por que aquéllos causaron un sinfín de problemas bélicos. Tampoco consta causaran los vascones problemas o rebeliones durante toda la dominación romana. Los vascones estuvieron ausentes de los relatos romanos hasta la época de Sertorio, momento en el que se atiende a ellos como aliados de las tropas de Pompeyo. Estos límites volverían a cambiar en los últimos tiempos Imperio y primeros de la época visigoda, pues los vascones, a causa su expansión hacia el Oeste sobre los territorios de várdulos(Guipuzcoanos), caristios (alaveses) y autrigones(vizcainos), empezaron a aparecer en las fuentes como contiguos de cántabros. Es un lugar común atribuir a los vascones un aislamiento singular a lo largo de la historia, haciendo de los actuales vascos los descendientes de un pueblo siempre ajeno e independiente del devenir del de los pueblos peninsulares, pero lo cierto es que los vascones pasaron a formar parte, y no marginalmente, del mundo romano que dio comienzo a la forja de la Europa actual. La romanización de Álava y al menos dos tercios de la actual Navarra fue tan intensa como la zona que más de la península, lo que ayuda a explicar en gran medida la sustitución de las lenguas anteriores por el latín ya desde hace dos mil años. La mayor parte del territorio vascón se romanizó intensamente a partir del siglo I, cubriéndose de villas, explotaciones y poblaciones romanas. Pocas zonas del Norte peninsular evidencian una concentración parecida de restos romanos como la actual provincia de Navarra, solar vascón por excelencia, y su vecina Álava. El sufijo AIN, tan actual en la toponimia vasco-navarra es una derivación del latino ANUS, que servía para designar la propiedad correspondiente. Así, hoy se encuentran los topónimos Ballariain (Valerius), Brutain (Brutus), Astrain (Asterium), Barañain (Veranianum), Paternain (Paternanum), Beriain (Verianum), Marsain (Marsaeus), Mariain (Marius), Amatriain (Emeterius), Bariain (Vareius), Eristain (Evaristus), Muniain (Munio), Urabain (Urbicus) o Maquirriain (Macerianum),Beasain, Andoain. Lo mismo sucede con el sufijo -ano, muy frecuente en Álava, como en Sendadiano (Sendadianum), Miñano (Minianum), Luquiano (Lucianum), Lubiano (Lubianum), Legutiano (Legutius), Ciriano (Cyrius) o Arriano (Arrius). E, igualmente, con los sufijos -az, -ez, -iz: Albéniz (Albanus o Albinus), Apellániz (Ampelius), Estíbaliz (Aestivus), Gasteiz (Gasteius), Gordéliz (Gordelius), Marquínez (Marcus) o Petríquiz (Petrus). A partir de estas dos grandes arterias se desarrollaba una importante red secundaria, como la vía de Jaca a Varea y la de Zaragoza a Pamplona por las Cinco Villas. Los territorios —no vascones— de las actuales Vizcaya y Guipúzcoa también experimentaron una notable romanización, si bien de menor intensidad que la que afectó a tierras vasconas. Testimonios de la romanización en territorio autrigón (actual Vizcaya) son principalmente los de Castro Urdiales (el Portus Amanum en el que Vespasiano fundó la colonia para veteranos de Flaviobriga) y Otañes (miliarios de la vía que unía Flaviobriga con Pisoraca-Herrera de Pisuerga). Asimismo se han encontrado en las cercanías de Somorrostro vestigios relacionados con la explotación de las minas de la zona. Pero la zona vizcaína que destaca por la cantidad e importancia de los hallazgos es la ría de Guernica y sus alrededores, donde se han localizado importantes yacimientos que incluyen estructuras portuarias, edificios, y explotaciones mineras y diversos tipos de asentamientos. Hay a que sugieren como origen del topónimo local Forua (quizá deriva forum) el antiguo carácter de la ría como pequeño puerto fluvial embarcadero de minerales. Por lo que se refiere al territorio várdulo (actual Guipúzcoa), son de señalar el fcndeadero de Fuenterrabía y la ciudad y puerto de Oiasso (Irún). Algunos autores apuntan como origen del hidrónimo Bida Via ad Oiasso, camino romano que bordearía la ría y comunicaría 1ª ciudad y el puerto con el interior. Estrechamente relacionadas con Fuenterrabía son las minas de Arditurri, en Oyarzun (topónimo tat proveniente de Oiasso), cuyos minerales eran exportados por los romanos desde los citados puertos. Hemos señalado la expansión que experimentaron los vascones por el valle del Ebro de manos de sus aliados romanos. Su NO BELIGERANCIA con las tropas invasoras condujo a las autoridades romanas a colonizar con vascones zonas anteriormente belicosas para así asegurar su sumisión. Aparte de los testimonios contemporáneos, los restos arqueologicos y la toponimia claramente celtibérica de las comarcas riojanas y tierras de Calahorra, Tudela y Cascante evidencian que ésas no eran zonas de vascones y que pasaron a ser pobladas por éstos con posterioridad. Por ejemplo, todo indica que la celtíbera Calahorra, tras el exterminio de sus habitantes, aliados de Sertorio, fue entregada a los vascones. Asimismo las ciudades de lacca (Jaca), Setia (posiblemente Ejea Caballeros) y Graccurris (Alfaro), fundada en 179 a. C. por T Sempronio Graco sobre las ruinas de la antigua Ilurcis, fueron entregadas a los vascones tras la muerte o esclavización anteriores pobladores. Este cordón sanitario a base de establecimiento de pobladores no conflictivos fue una política habitual de Roma. Ejemplo, la ciudad arévaca de Numancia, una vez exterminada entregada por los romanos a sus aliados pelendones, y la vaccea Salmántica, a los vettones. Estas entregas evidencian la protección que los romanos dieron a los vascones frente a los celtíberos, al igual que protegieron a vacceos, turmogos y autrigones frente a los ataques de los conflictivos CÁNTABROS. Otro fenómeno distinto fue el de la expansión vascona hacia el Oeste en algún momento de las últimas décadas del Imperio y primeras de las invasiones bárbaras. Los várdulos, caristios y autrigones, pueblos bien diferenciados hasta ese momento, desaparecieron de la historia, y primero los várdulos y después los vascones comenzaron a ser mencionados en las fuentes como vecinos inmediatos de los cántabros. Muchos autores han buscado explicaciones a esta expansión, y las interpretaciones lanzadas han sido variadas. Una de las más aceptadas es la que señala la irrupción de los bárbaros germánicos en la península como el factor que habría obligado a los vascones a desplazarse sobre los territorios de los tres pueblos mencionados (Guipuzcoanos, Alaveses y Vizcaínos), con los que se habrían fundido. Éstos hubieron de ir adoptando la lengua de aquéllos, impregnándola de la suya anterior. Por su parte, los vascones debieron enriquecer su lengua con las aportaciones de los otros pobladores, con la consecuencia de que ya desde entonces —y en muchos casos desde antes— las distintas formas del vascuence incorporan gran cantidad de elementos célticos y de otros orígenes. En cuanto al territorio de estos últimos (del Agüera al Nervión, Encartaciones, Nordeste de Burgos y extremo oriental de Cantabria), nunca fue vascófono, lo que evidencia que quizá esta zona fue asimilada en época tardorromana y visigótica más bien por sus vecinos occidentales que por los vascones, que se fundieron con caristios y autrigones en el resto de Vizcaya y Guipúzcoa. Por lo tanto, no hay una IDENTIDAD PERFECTA entre los vascones de la Antigüedad y los vascos de hoy. Éstos son el resultado de la fusión de varios pueblos, y coincide que su denominación actual se asemeja a la de uno de ellos. Pero ello no quiere decir que vasco sea igual a vascón Y que los vascones fuesen los tatarabuelos de los actuales vascos en línea ininterrumpida y con exclusividad. Aparte de lo sucedido en los dos mil años posteriores, naturalmente. (De la obra del historiador Jesús Lainz) Úlima edición por beltrandebonlieu fecha: 30/oct/05 a las 23:11. |
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Los vascones colaboraron militarmente con los distintos pueblos que dominaron la península en la Antigüedad. Se tiene noticia, por ejemplo, de vascones formando parte de los ejércitos cartagineses que invadieron Italia al mando de Aníbal, en la batalla del lago Trasimeno (217 a. C.) y en la de Cannas (216 a. C.).
Tras los cartagineses, los vascones sirvieron en el ejército imperial durante los siglos de dominacion romana. Por ejemplo, a Suetonio se debe la información sobre la guardia personal del emperador que desató las Guerras Cántabras, Octavio Augusto, formada por vascones calagurritanos. Con Galba se reclutaron varias cohortes de vascones, entre ellas la llamada II Vasconum civium Romanorum. De esta unidad se sabe que formaba parte del ejército de ocupación de Britannia en tiempos de Trajano (105 d. C.) y que medio siglo después se encontraba en la Mauritania Tingitana. Incluso hubo vascones en las filas de las cohortes pretorianas, cuerpo privilegiado y restringido fundamentalmente a itálicos y a ciudadanos de las provincias más romanizadas. La prolongada amistad y colaboración con los romanos probablemente se encuentre en el origen del posterior enfrentamiento de los vascones contra los visigodos, percibidos como los destructores del orden romano en el que los vascones tan cómodamente se integraron. Cuando suevos, vándalos y alanos invadieron las Galias hacia el año 400, los aristócratas hispanorromanos Dídimo, Veriniano, Lagodio y Teodosiolo movilizaron a los pobladores cercanos a los Pirineos, entre ellos a los vascones, para proteger los pasos occidentales contra la entrada de los bárbaros en Hispania. Aparte de esta inicial resistencia por parte de los romanos, no consta que los vascones reaccionasen contra las acciones de suevos, francos y visigodos en los primeros y caóticos tiempos de las invasiones bárbaras. Las primeras noticias de agitación de los vascones llegan de tiempos de Leovigildo (último tercio del siglo VI). Úlima edición por tellagorri fecha: 8/ene/06 a las 18:06. |
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Diversos autores vinculados al nacionalismo político han escrito en el último siglo sobre ésta y otras épocas de la historia de los vascos. En muchas ocasiones los motivos políticos han pesado más que los científicos, por lo que sus aportaciones, desde el punto de vista de la historiografía, no siempre han tenido la importancia que desde el punto de vista ideológico indudablemente sí han tenido.
Éste es el caso, por ejemplo, de Bernardo ESTORNÉS LASA, destacado militante peneuvista y miembro de la Real Academia de la Lengua Vasca. Estornés escribió en tiempos de la II República su Historia del País Basko, uno de los clásicos de la historiografia nacionalista. En dicha obra el autor reinterpretó la historia a la luz de los planteamientos del nacionalismo. Por ejemplo, para no desmentir la idea, esencial en la construcción ideológica del nacionalismo, de la independencia nunca perdida por los vascos gracias a su exitosa resistencia milenaria contra toda invasión, afirmó que los vascos resistieron heroicamente a Roma y fueron los únicos de entre todos los peninsulares en no ser conquistados por ella, cuando la realidad es que los vascones se caracterizaron precisamente por su falta de conflictividad durante la invasión y ocupación romanas, y por ser un pueblo profundamente romanizado: DICE: “Publio Cornelio destruye el poderío de los cartagineses en la Iberia e intenta también apoderarse de Euskadi, que vivía en buenas relaciones con los cartagineses. Los baskos se levantan en armas y defienden con gran tesón su independencia nacional.” Otro clásico de la historiografia nacionalista es fray BERNARDINO DE ESTELLA, quien en su Historia Vasca escribió idénticas líneas sobre la resistencia a Roma y sobre el anacronismo de la independencia nacional: “Lo único cierto es que la primera vez que los vascos aparecen en la historia, lo hacen defendiendo su independencia nacional frente a la ambición del Imperio Romano.” Respecto a la colaboración de los vascones en los ejércitos romanos y del episodio de Calahorra, escribió Estornés: <<Episodios sueltos son sus intervenciones gloriosas en Germania cuando las tropas del imperio fueron sorprendidas y divididas, salvándoles del desastre los euskadianos, así como su intervención en favor de Sertorio, sublevado contra el dictador Sila en la ciudad de Kalagorri (Calahorra), que había abrazado el partido de Sertorio, fue sitiada por los generales Pompelo y Metelo, y, en dos entre sus muros los baskos, sufrieron los horrores del hambre hasta que terminados los alimentos, comieron saladas las carne de sus padres, mujeres e hijos antes que caer en poder de los romanos. Incendiada la ciudad baskona, murieron en las llamas sus heroicos defensores». Y Bernardino de Estella afirmó igualmente: <<‘De la tenacidad con que defendían su independencia es célebre la ciudad de Calahorra, en aquellos tiempos de población vaska, sitiada por los generales Pompeyo y Metelo, sufrió los horrores hambre más espantosa. Consumidos los alimentos, comieron los defensores de la ciudad las carnes de sus padres, mujeres e hijos>> El problema del relato de estos dos autores es que los calagurritanos de tiempos del rebelde Sertorio no eran vascones, sino CELTÍBEROS. Los vascones tomaron partido a favor de Pompeyo. Y, como hemos dicho con anterioridad, las ciudades devastadas por su apoyo a la rebelión sertoriana —la más conocida de ellas, Calahorra— fueron destruidas por el ejército romano, exterminada su población, y entregadas a LOS VASCONES para su custodia. Como la OCUPACIÓN romana es imposible de negar, Estornés la acepta aunque ofreciendo una explicación que siga adecuándose a sus misas ideológicas: << Podemos asegurar que los baskos vivieron en paz con romanos e independientes de ellos, aunque se hayan encontrado monedas y otros vestigios romanos en tierras del interior de Euskadi, pues, como dice doctamente el maestro Campión, no todo hallazgo presupone dominación’..>> Para este autor, por lo tanto, mientras que los restos y hallazgos romanos en el resto de la península prueban la dominación romana, en el caso vasco, por alguna poco clara razón, no. El fundador del nacionalismo vasco, Sabino Arana, ya había sostenido algunas décadas antes la independencia nunca perdida por los vascos, pilar central de su argumentación histórica. Por ejemplo, desconociendo la participación vascona en los ejércitos cartagineses, Arana afirmó tajantemente el desconocimiento de ambos pueblos: " ¿Arribaron los cartagineses alguna vez a Bizkaya para subyugarla? No sólo no vinieron por acá, sino que es probable que no supieran que existían las repúblicas que luego la constituyeron". En cuanto a los romanos, según Arana tampoco consiguieron buenos resultados en tierra vasca: " ¿Sometieron los romanos a los bizkainos? Ni los sometieron ni en rigor siquiera lo intentaron". Y lo mismo sostuvo Arana respecto de visigodos, árabes, asturianos, leoneses y castellanos, debiendo esperar al siglo XIX y las guerras carlistas para ver cómo los vascos perdían su independencia al ser anexionados por España. Otro autor nacionalista, Pantaleón Ramírez Olano, director del periódico peneuvista Euzkadi durante la II República, escribió un libro titulado Los vascos no son españoles, distribuido en tiempos de Franco clandestinamente. En dicha obra su autor centró de nuevo la argumentación de la particularidad del pueblo vasco en haberse conservado aislado, inconquistado y racialmente puro durante toda la historia, lo que hace de él un grupo humano por completo ajeno al resto de los españoles. A pesar de la importante y evidente presencia celta en tierras vascas, Ramírez la negó tajantemente pero no aportó ningún dato o razonamiento en apoyo de ello: "La península era grande y su población pequeña. Los celtas se establecen aquí y allá, a su perfecto grado (...) En cuanto al país vasco, lo desconocen por completo’." El deseo de diferencia que han experimentado tanto éstos numerosos autores nacionalistas posteriores les ha llevado a buscar incluso más atrás de los tiempos históricos, atribuyendo a los habitantes de las CAVERNAS una especificidad vasca que los diferenciase de vecinos ya desde aquellos lejanos milenios. Estornés Lasa no se empachó en atribuir a los vascos -cualquier cosa que los vascos eran en el Magdaleniense (15.000 a. C.)— una personalidad diferente SUPERIOR. "Y aparecen con una cultura superior a la de los pueblos colindantes, eminentemente europea y engalanada con bellísimas manifestaciones artísticas en Basondo y Altamira". Además de la acientífica reivindicación de la superioridad vasca desde los tiempos paleolíticos, en los que no se puede hablar de especificidad vasca alguna, apunta el autor a los vascos la paternidad de mundialmente famosas pinturas de Altamira, localidad sita en la actual provincia de Cantabria, fuera, por lo tanto, del territorio vasco aun en suposición de que se pudiese hablar de territorio vasco en aquel tiempo. También escribió Ramírez Olano varias páginas sobre los tiempos prehistóricos, a los que retrotraía con absoluta certeza la especificidad y superioridad vascas. Por ejemplo, consideraba producto del genio vasco las pinturas de las cuevas de La Mouthe, Isturitz y Altamira, respectivamente en la Dordoña, el país vascofrancés y la provincia de Cantabria, y a cuyos anónimos autores reputó homogéneamente como VASCOS. "El pueblo que decoró las paredes de Altamira y de la Mouthe indudablemente es el mismo que habitó las profundidades de Istu porque una cultura corresponde siempre a un pueblo como un pueblo corresponde siempre a una cultura". El autor denunció acto seguido, en enojados párrafos, que los científicos que desde su descubrimiento en el siglo XIX habían tratado el arte cavernario escogieron, por interés político, la designación de Cultura franco-cantábrica’. para caracterizar el tipo de pinturas halladas en el arco sudoccidental europeo, cuando lo que deberían haber hecho es denominarla CULTURA VASCA. ¿Y cuál era el interés político que habría movido a los paleontólogos de toda Europa a esta conspiración para utilizar la denominación franco-cantábrica? Pues arrebatar a los vascos la paternidad de dichas obras, para mayor gloria de Francia y España: Sin duda se quiso evitar este peligro. Y así los franceses pudieron apropiarse de la civilización de Isturitz mientras los españoles se mostraban orgullosos de ‘su’ espléndida cultura Altamirense». Frente a esta usurpación, Ramírez Olano no dudó en nominar claramente al pueblo autor de las pinturas y a sus descendientes: "Dicho pueblo es el antecesor directo, sin mezcla que haya podido variar esencialmente el tipo no sólo de los vascos históricos sino de los vascos actuales". Además de tratarse de las primeras manifestaciones de una cultura vasca diferenciada, tales pinturas demostraban para Ramírez, al igual que para Estornés, la superioridad de sus autores: "En la época magdaleniense aquel pueblo disfrutó de una cultura distinta y superior a las de sus circundantes". Superior, puesto que las pinturas del Levante peninsular son inferiores a las de los que el autor llamaba “yacimientos eúskaros”: "Conocen la pintura del natural; pero su técnica se halla muy por bajo de la vasca".. Regresando a Estornés, junto a la superioridad cultural atribuyó también este autor a aquellos prehistóricos habitantes de los actuales territorios vascos la posesión de una CONCIENCIA NACIONAL, que ya entonces habrían tenido que defender frente a los extranjeros: "Se inician también las primeras luchas casi históricas en pro de la independencia nacional." Pensar en la existencia de una conciencia de nacionalidad muchos milenios antes de que semejante idea fuese siquiera concebible es un anacronismo explicable sólo mediante una voluntad de tergiversación ideológicamente causada. Es insensato atribuir a los TROGLODITAS semejante concepción e imaginárselos luchando de cueva en cueva en pro de la independencia de la patria. Pero estas formas asociativas prenacionales, incluida la tribu, son utilizadas por los nacionalistas para dotar de pedigrí a sus deseos. |
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Es difícil de asimilar que durante el medievo San Sebastián tenia la misma población que Agreda (unos 4.000 habitantes) o que hasta 1875 Bilbao no pasó de los 32.000 habitantes.
La puesta en funcionamiento de las minas vizcaínas y la exportación del mineral a la industrializada Gran Bretaña colocan la economía vasca a años luz de la del resto de la península. En algunos periodos del siglo XX un tercio del producto interior bruto de España era vasco… En muy poco tiempo se crea una infraestructura de comunicaciones y servicios a nivel europeo (de entonces, claro) que contribuirá a que la región vasca pueda equipararse con cualquier otro emporio industrial de Europa en densidad, productividad y riqueza. Y, como reacción, una búsqueda de las raíces, un mantenimiento de la tradición y de las señas de identidad que hace que, en la actualidad, el vasco sea con mucha diferencia, el pueblo con mayor número de bibliografía sobre temas etnográficos (una encuesta reciente sobre etnobotánica realizada por el autor le permite asegurar que el número de estudios existentes en el País Vasco superan con creces al del resto de la península, y otro tanto puede decirse en cuanto a juegos populares, fiestas, tradiciones, literatura popular, etc.). Esta densidad del País Vasco (tiene una densidad de población ¡10 veces! superior a la de Castilla y León) resulta impensable para quienes no lo han visitado. Las tres provincias vascongadas no alcanzan entre las tres las dimensiones de la provincia de Soria... Esta concentración humana y de recursos provoca un "tempo" histórico acelerado en los últimos y tiempos y la sensación de que el País Vasco "cunde" mucho. Políticamente, por ejemplo, han coexistido un movimiento CARLISTA muy fuerte (aunque declinante, pese a su victoria en la Guerra Civil) con un nacionalismo euskérico, pero es que también el socialismo ha sido fortísimo (Prieto, Tomás Meabe, que funda las Juventudes Socialistas) aquí, lo mismo que el tradicionalismo españolista –que siempre ha tenido un fuerte "lobby" en Euskadi- , el comunismo (donde alcanzó su primer éxito de penetración sindical con el Sindicato Minero y de donde se extrae una de las mayores líderes, Dolores Ibarruri, pese a sus antepasados sorianos) y hasta el anarcosindicalismo, representado por el doctor Isaac Puente. El surgimiento del nacionalismo vasco a finales del XIX parece que estuvo motivado, aparte de la ya citada nostalgia del baserri, por la caída de tono vital que tiene España con la tragedia del 98. La presencia del PNV en las instituciones, pese a sus problemas, escisiones y reagrupaciones, ya sería prácticamente inalterable a partir de entonces (incluso durante el franquismo, arropados por un carlismo conciliador). Y los intentos por conseguir un estatuto de autonomía (los ideales independentistas de Sabino Arana se edulcoraron incluso durante su propia vida, como es sabido terminó propugnando el entrismo en la vida política española a través de un partido de vascos españolistas, si bien este término no tenía las connotaciones actuales) fueron constantes durante todo el siglo XX. Por desgracia los desencuentros con los gobiernos y las instituciones españolas han sido numerosos a lo largo de la historia. Los sucesivos intentos de creación de comunidades o de defensa de una cierta descentralización administrativa, incoados durante la monarquía alfonsina o la dictadura de Primo fueron siempre infructuosos, pese a su carácter posibilista. Y ya durante la II República pareciera que una maldición persiguiera al Estatuto Vasco. Es en esta etapa histórica cuando se producen más paradojas. El Estatuto de Estella, hecho a la medida de la realidad política y social de las cuatro provincias de la Vasconia Peninsular y aprobado masivamente por un congreso de alcaldes electos (algo parecido a lo que se está intentando ahora con Udalbiltza), un estatuto que se había consensuado con Navarra, fue desautorizado por las Cortes Republicanas pues se había redactado pensando en una República Federal, algo que la II desistió de ser. Mientras se echa abajo el Estatuto de Estella y se redacta otro el PNV entra en conflicto con los partidos republicanos y socialistas por su carácter anticlerical. El nuevo estatuto disgusta al carlismo que boicotea su voto en Navarra y Alava. Navarra queda fuera de la autonomía y debido a la renuencia de Alava (no tan grande, ya que votaron el estatuto 26.015 de los 32.819 votantes) queda en suspenso durante el Bienio Negro. Es entonces cuando el PNV se percata de que las derechas nunca les darán el estatuto y se alían, por fin, con los partidos republicanos. Se produce el famoso cruce de guantes en las Cortes, cuando Calvo Sotelo habla de "antes una España roja que rota" y Aguirre bendice "la mano por medio de la cual nos llegue el Estatuto" Que sería la republicano-socialista. Es fácil hacer cábalas históricas, pero si se hubiera aprobado el Estatuto de Estella es probable que Navarra nunca se hubiera levantado contra la República. Claro que también se puede decir que si las derechas no hubieran sido tan españolistas el PNV (partido confesional y conservador) hubiera seguido aliado a ellas y probablemente no hubiera tenido demasiados resquemores en hacer la guerra del otro lado. Más de un general golpista se frotaba las manos ante la expectativa de contar con 5.000 disciplinados mendigoizales para sus fines golpistas… Teniendo en cuenta cómo trató Franco de bien a las provincias "fieles" (Alava y Navarra), hubiera sido impensable un fenómeno como ETA... Antonio Ruiz Vega Úlima edición por tellagorri fecha: 8/ene/06 a las 18:06. |
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ARANA llegó a inventar un nuevo término, conservando la raíz “euzko”, relacionada a su entender con “eguzki”, (“el del sol”), indicativa de procedencia oriental o bien de “veneración al sol como la obra más benéfica del Creador”.
Así pues, por una u otra razón, la RAZA VASCA de Arana sería un pueblo “sol” o “solar”, idea remitente, una vez más, a su exclusividad y preeminencia. Para formar una palabra que añadiera a “euzko” la idea de pueblo y tierra, Arana le aportó el sufijo -di, expresivo a su juicio de conjunto y localización, y común a todos los dialectos vascuences. Quedaría “Euzko-di”, transformado por una regla fonética en “Euzkadi”. Sus adeptos saludaron la invención con júbilo, viendo en él un hallazgo genial, “mágico”, en expresión de Manuel Eguileor, diputado nacionalista en la II República española. Sin embargo la palabra no resultó del todo afortunada, porque el sufijo -di se aplica sólo a vegetales, de modo que Euzkadi ha sido tratada, en burla, como “bosque de plantas solares”, siguiendo la etimología de Arana, o como una reducción —involuntaria, y por ello cómica— de los vascos al nivel de vegetales. Unamuno, quizá el intelectual vasco más prominente del siglo XX y que ya destacaba cuando Arana inventó el término, lo trata con desprecio: “Ese nombre de Euzkadi, con k y todo, no quiere decir nada en vascuence, ni pasa de ser una invención, bastante caprichosa por cierto, de un improvisado lingüista”. Equivaldría a rebautizar España como “Españoleda”, por relación a términos como rosaleda, pereda etc. Unamuno desdeñaba también el uso de la “k”, que, como la palabra Euzkadi, carece de toda tradición y reflejaba a su juicio sólo un esnobismo infantil por distinguirse. Úlima edición por tellagorri fecha: 8/ene/06 a las 18:06. |
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Expedición de Carlomagno
A la muerte de Fruela I se apodero de la Vasconia sur pirenaica y de parte de la norteña Abderraman I, que las agregó con su capital Pamplona al gualiato de Zaragoza. El gualí de esta ciudad Suleimán el Arabí se rebelo contra el emir, aliándose con Carlomagno, rey de los francos. En la retirada los francos tomaron el mismo camino que a la ida, destruyendo las murallas de Pamplona, y al atravesar Roncesvalles sufrió la retaguardia de su ejército una espantosa derrota, perdiendo todo el botín, del cual se apoderaron sus vencedores los moros, que dirigidos por Aizón y Matrub, hijos de Suleimán, lograron dar libertad a su padre cautivo (778). Expedición de Abderraman I a Zaragoza Para vengarse de la insurrección de Suleiman el Arabí y la invasión de Carlomagno, el emir de Cordoba Abderraman I, con numeroso ejército, dirigio una expedición a Zaragoza (782). El guali Suleimán el Arabí habia muerto a manos de Hosein, por lo que su hijo Ainzon se reconcilió con el emir, con el cual asoló Calahorra, Pamplona, Alava y Cerretania, arrasando el castillo de Jimeno el Fuerte y sometiendo después a tributo al hijo de Belasco. Al territorio de la Vasconia española, en el cual incluian las comarcas de Pamplona y de Tudela, le llamaban los árabes Aya Ekal (provincia del Templo). Esta provincia dependió más o menos nominalmente, durante el emirato y el califato, de los gualies de la región de Arthe , cuya capital era Zaragoza. El nombre de Ekal, que se pronuncia también Echal, no es desconocido en Aragón, pues en la Val d´Echo se alzo el monasterio carolingio de San Pedro de Siresa, del que se conserva su imponente iglesia románica y que fue el centro espiritual del primitivo reino. El reino de Aquitania Tres años después de la expedición de Carlomagno (en 781) fundó este para su hijo Ludovico Pío el reino de Aquitania, hasta entonces ducado, del cual había despojado a Lupo II, biznieto del célebre duque Eudón o Eudes. Ludovico Pío se apoderó de ambas Vasconias, dominando Pamplona y apoderándose de Tudela (802) poco despues de haber conquistado Barcelona, no pudiendoselo impedir el emir Alhakán I por la guerra civil que asolaba su reino. Fortún Beni Casi, jefe de los berberiscos, logro arrojar a los francos de Tudela y Pamplona, que volvieron a ser musulmanas, la segunda por breve tiempo, pues los navarros y los habitantes de esta ciudad volvieron a la obediencia de Ludovico Pío (806). Condado de Aragón En la segunda mitad del siglo IX, un jefe desconocido, llamado AZNAR, se apoderó de la ciudad de Jaca y su territorio, titulándose Conde de Aragón, nombre tomado del río más importante de aquel país. Poco tiempo antes, por los años 840 - 850, se presentó en las raíces del Pirineo, y luego en la tierra llana, que después se llamó Navarra, un varón del condado de Bigorra, llamado Iñigo Arista. Y por la parte de Sobrarbe Bernardo, hijo del conde franco Ramón, se apoderó de Ribagorza, Pallas y Sobrarbe, fundando, aunque por poco tiempo, los condados de Ribagorza y Pallas. Iñigo Arista se hace fuerte en los Pirineos cerca de Pamplona. Aznar el conquistador de Jaca, se llama conde de Aragón, y Bernardo se intituló Conde de Ribagorza. Sucesores del Conde Aznar Su hijo, GALINDO AZNAREZ, le sucedió en el condado de Aragón a finales del siglo IX: Galindo, entrado el siglo X, su hija Doña Andregoto ó INIGA, que casó con García Sánchez I, rey de Pamplona. REINO DE PAMPLONA Sucesores de Iñigo Arista Su hijo García Iñiguez, se apoderó de Pamplona y contrajo amistad con Ordoño, rey de Asturias. El emir de Córdoba Mahomad, se dirigió contra él sobre el año 861, é hizo prisionero a Fortún ben Al-Aziz, que parece ser su hijo Fortún Garcés (ben Al-Aziz, hijo de García?) devuelto veinte años después a Alonso III de Asturias. García Iñiguez murió en batalla contra los musulmanes hacia el año 882: el lugar de su muerte es incierto, opinando algunos que es Aybar, otros Liedena ó Larumbe. Su mujer se llamó Urraca, y era de sangre real. Fortún Garcés sucedió á García Iñiguez, del cual apenas se sabe otra cosa que su vida oculta en el monasterio de Leire; por lo que es llamado el Monje. En el año 905 abandonó la dirección de aquel reino naciente. Su hermano Sancho Garcés (905-925) sucedió a Fortún Garcés el Monje, á quien probablemente se refiere la fábula del Cesón. Casóse con D.ª Teuda ó Toda, hermana según parece de Galindo Aznárez por nombrársele con este patronímico en algunos diplomas. Dirigió las primeras guerras contra los Beni-Kaxi, extendiendo su territorio hasta Nájera y Tudela: venció á Lobben Lob hijo de Abadela, que fué quizás el vencedor de su padre: hizo huir a At-Tawel señor de Huesca, unido al hermano del vencido Lob: sobre el 918 logró apoderarse de Valtierra. Hacia el año 920 García Sánchez, hijo de Sancho Garcés ya anciano, auxiliado por el rey de León Ordoño II, fué derrotado en Valjunquera por las tropas del primer Califa de Córdoba, Abderramán III, las cuales devastaron la tierra y penetraron hasta el país galo-franco: en su retirada, sobre el 921 debió sufrir algún desastre debido al arrojo de los roncaleses, en el combate de Ocharen, y esto darla lugar al famoso privilegio de los roncaleses. En 923 Ordoño y García Sánchez se apoderaron de Nájera y Viguera: en conmemoración de estos sucesos Sancho Garcés fundó el monasterio de San Martín de Albelda. Sobre el 925 murió este rey de Pamplona. Unión del Condado de Aragón y el Reinado de Pamplona. Su hijo GARCIA SANCHEZ (925-970) sucedió á Sancho Garcés, quien casó con Doña Andregoto, hija del Conde de Aragón Galindo Aznárez, la cual llevó en dote este condado, quedando así unidos el Condado de Aragón y el reino de Pamplona. Al principio de su reinado intervinieron en la gestión de los negocios su madre D.ª Toda y su tío Gimeno Garcés como rey honorario ó conde, contribuyendo con esta mayor suma de autoridad á afianzar la dignidad regia. Según algunos, el Califa Abderramán III llevó a cabo dos expediciones en los años 933 Y 937 contra García Sánchez, que le obligaron á pedir la paz. El año 960 batió é hizo prisionero al conde Fernán González, contribuyendo á restablecer en su trono de León al desposeído Sancho el Craso. También combatió por medio de su hijo Sancho en los años 963-4-5 con el wali Cuasi soberano de Zaragoza Yahya ben Mohamad, y durante esta guerra debió de adquirir el sobrenombre de Abarca. Murió el año 970, dejando dos hijos, Sancho y Ramiro. SANCHO GARCES II, llamado Abarca (970-994) sucedió á García Sánchez, que casó con Urraca Fernández, de la que tuvo tres hijos, García, Ramiro y Gonzalo: fundó el monasterio de San Andrés de Cirueña é hizo grandes donaciones a San Juan de la Peña, San Salvador de Leire, San Millán y San Pedro de Taberna. Su hermano Ramiro obtuvo Viguera con título de rey hasta el 991 en que murió. El año 981 fué derrotado en Rueda cerca de Simancas, con Ramiro III, de León, y García Fernández conde de Castilla por el famoso Almanzor, cuyas tropas cayeron también por entonces sobre Aragón, apoderándose del castillo de Buil, y, aprisionando al obispo de Roda Aymarico. El año 987 concedió á Uncastillo la primera carta conocida, concedida á un pueblo; y murió el año 994 ó el siguiente. Su hijo GARCIA SANCHEZ II, (994 ó 95 - 1000) sucedió á Sancho Garcés, llamado el Trémulo, de quien apenas se tienen más noticias. Gobernó el territorio de Aragón con título de rey su hermano Gonzalo. Estuvo casado con Jimena de quien tuvo á Sancho el Mayor. Su hijo SANCHO GARCES III, el Mayor (1000-1035) sucedió á García Sánchez el Trémulo, quien aprovechando. el período de trastornos y guerras civiles. que siguieron á la muerte del hijo de Almanzor, engrandeció mucho su reino: se apoderó por derecho de sucesión, ó de conquista, de parte de Sobrarbe y Ribagorza: á la muerte del conde de Castilla ocupó todos sus estados por estar casado con Doña Muñia, ó Elvira, ó Doña Mayor, hija ó hermana de aquel conde; y se apoderó también de parte de los Estados del rey de León, Bermudo III. En su tiempo se verificó en los monasterios la reforma Cluniacense, en que tuvo la principal parte Paterno, Abad de San Juan de la Peña, haciéndola extensiva a los de Irache, Leire, Cardeña, Albelda, Oña y San Millán. Comenzó Don Sancho la restauración del monasterio de San Victorián y de las Sedes de Roda y Pamplona; y concedió algunos fueros y privilegios a los roncaleses, y a Nájera, Castrojeríz y Santa María de Pampaneto. Es indudable que aspiró á reunir las Estados cristianos de la Península, y casi lo consiguió. Titulábase Rey de Pamplona, Aragón, Sobrarbe, Rivagorza, Castilla, Alava, León, Asturias, Astorga, y á veces Gascuña, Pallás, y aun de Barcelona. Por lo cual con mucha razón es llamado don Sancho el Mayor. De una señora llamada Sancha ó Caya tuvo su primogénito Ramiro; y de su otra mujer doña Mayor otros tres, García, Fernando y Gonzalo; habiendo tornado la desacertada disposición de dividir su extenso reino entre los cuatro hijos, dando Aragón a Don Ramiro, Navarra con Nájera, Bureba y el país vasco a Don García, Castilla con parte de León a Don Fernando, y Sobrarbe con Rivagorza, a Don Gonzalo, el menor de todos los hermanos. Y comenzaron a existir como reinos independientes Aragón, Sobrarbe, Castilla y Navarra. Úlima edición por tellagorri fecha: 8/ene/06 a las 18:06. |
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Los seguidores de Arana promovieron enseguida incidentes como la “sanrocada”, un altercado con los carlistas en Guernica, el día de San Roque de 1893, en el curso de la cual gritaron mueras a España y quemaron una bandera.
El hecho, glorioso para los sabinianos, se conmemora como la primera manifestación del nacionalismo vasco. Por otra parte la virulencia de su lenguaje, las reyertas, los insultos a la bandera (“el trapo abominable”), los llamamientos a apedrear a los maestros de los pueblos, su desafío solapado, pero constante, a las leyes y, en fin, su separatismo combativo en tiempos en que España afrontaba inquietudes de rebelión en Cuba y Filipinas, motivaron denuncias contra Bizkaitarra. La justicia desestimó las tres primeras, pero la cuarta, por injurias a un particular, valió a Arana la sentencia a un MES y once días de arresto. Quizá no necesitara cumplirla, pero el fundador, ansioso de sacrificarse por la causa, compareció ante el juez: “¿De manera que desea V. constituirse en prisión desde luego?”. “Sí, señor”. “Bueno, pues queda V. preso desde este momento”. Un amigo suyo le acompañó hasta la prisión, seguidos ambos respetuosamente por los guardias a unos pasos de distancia. En la cárcel recibía visitas y celebraba comidas familiares sin apenas trabas. “Me han destinado un cuartito decente en lo que cabe; de paredes blanqueadas y fregado suelo. Y me permiten circular por todo el interior de la cárcel (…) No he pedido ni pediré ningún favor (…) Si ellos espontáneamente me otorgan alguno, lo recibiré sin darles las gracias (…) no opongo ni opondré resistencia a cuantas vejaciones se me hacen y puedan hacérseme, porque por hoy nos toca a todos los nacionalistas bajar la cabeza y sufrir”. Otra vez volvió a la cárcel, en condiciones similares. Bizkaitarra fue suspendido por la autoridad gubernativa a los dos años, en septiembre de 1895, después de siete denuncias, y también fue cerrado su centro social Euzkeldun Batzokija, siendo poco después clausurados ambos definitivamente por acuerdo de los sabinianos. Mas para entonces el movimiento había dado ya un paso decisivo, al haberse constituido, en julio, el Partido Nacionalista Vasco (PNV), teniendo su fundador 30 años, casi dos justos después de haber iniciado su predicación en el chacolí de Larrazábal. Sabino fue elegido presidente y su hermano Luis vicepresidente. Se le entablaron procesos por conspiración a rebelión, que le valieron cuatro meses más de cárcel por negarse a pagar la fianza, hasta que los jueces aceptaron rebajársela de 50.000 a 5.000 pesetas. En el juicio saldría absuelto. Los nacionalistas han ponderado mucho estas persecuciones, dotando a su fundador de un halo de martirio. Pero, comparadas con la infame esclavización y persecución letal que alegaban sufrir del Estado, no pasaban de castigos muy leves y llevaderos, acordes a la ley, y aprovechados, además, por los mártires para montar campañas de victimismo y popularización de sus consignas. El año 1898 debió de ser venturoso para Arana, al ver derrotada a España frente a Usa, aunque muchos vascos habían caído en Cuba defendiendo la bandera española. A continuación cosechó su primer éxito electoral, siendo elegido diputado provincial en Bilbao. Un nuevo triunfo le supuso el sobreseimiento de otra causa por conspiración para la rebelión. Al año siguiente, teniendo él 35 se comprometió con Nicolasa Achicallende, “una sencilla y humilde aldeana” diez años menor que él. El episodio indica mucho sobre el carácter de Sabino. De la mujer, en general, él tenía un concepto no especialmente favorable: “es vana, es superficial, es egoísta, tiene en sumo grado todas las debilidades propias de la naturaleza humana”; por eso el hombre debía amarla, pues de otro modo sería utilizada como “bestia de carga e instrumento de su bestial pasión: nada más”. En cuanto a Nicolasa, poseía muchas virtudes, pues si bien “su físico no pasa de regular ni en el rostro ni en el talle”, era en cambio “humilde, obediente, sencilla y modesta, amantísima de sus padres, caritativa, despejada, sufrida, laboriosa, económica…”. Pero algo torturaba a Sabino: ¿era ella vasca de pura raza? Tras lo mucho que había despotricado contra los matrimonios entre vascos y maketos, mucho más frecuentes de lo que él hubiera deseado, sería desastroso que ahora fueran a acusarle a él de trasgresión semejante. Su hermano Luis había euskerizado los apellidos de su mujer, Egüés Hernández, una cocinera maketa de Huesca, transformándolos en EGUARAZ HERNANDORENA, suscitando con ello las burlas consiguientes, pero repetir la operación, y por parte no ya del vicepresidente, sino del mismo presidente del PNV, habría provocado una rechifla difícil de sufrir. El primer apellido de su amada, Achicallende, le llenaba de zozobra, confiesa él mismo: “estaba yo muy intranquilo. Me propuse recorrer los libros de bautizados antes de que trascendieran al público nuestras relaciones, y así lo hice. (…) resulta que el apellido no es así, sino simplemente Achica; el allende lo adoptó, por vez primera, un tío de su padre (…) Pero el padre de ese primer Achica-allende se apellidó simplemente Achica (…) Con este motivo son ya 126 los apellidos de mi futura esposa que tengo hallados y puestos en cuadro sinóptico o árbol genealógico: todos ellos son euskéricos. Procuraré suprimir el allende”. Calmados así sus escrúpulos, el noviazgo pudo hacerse público. Cumplía desbastar a la mujer aldeana, apegada a costumbres y actitudes poco aceptables en los círculos más refinados de Sabino, procedente al cabo de una familia señorial, y a ello se aplicó el novio con su empuje y tenacidad habituales. Hubo de soportar, no sin amargura, la maledicencia y la ruindad que, junto a cualidades más excelsas, suelen florecer en las relaciones lugareñas en todas partes del mundo. Le molestaba en especial la acusación, de seguro falsa, de haber bailado agarrao al son del organillo, como cualquier maketo o bizkaíno sin conciencia. Calumnias tales reflejaban el temor de la familia de la novia a que el presunto noviazgo no pasara de aventurilla típica entre un señorito y una chica de pueblo, con abandono final de ésta. Por fin, en febrero de 1900 celebró su boda en la intimidad, pues “sabía yo que de Guernika, Mundaka y Bermeo pensaba venir mucha gente a presenciar mi casamiento con una aldeana, y quise no dar gusto a su curiosidad”. De viaje de novios fueron a Lourdes, donde cayeron ambos enfermos de disentería, transformando la luna de miel en “luna de mierda”, según sus propias palabras. Estos episodios, con la típica pesadez que suele imponer la vida incluso a temperamentos exaltados, y que no debió de soportar su víctima con sentido del humor, del cual no tenía mucho, debieron de mortificarle, y quizá contribuyan a explicar algunos de sus pasos ulteriores. En 1902, el 25 de mayo, Arana intentó enviar su célebre telegrama al presidente useño Theodore Roosevelt, felicitándole por la independencia de Cuba y sugiriendo que su apoyo a los rebeldes cubanos debía ser imitado por las potencias europeas con respecto a los nacionalistas vascos. El telegrama, no cursado por los empleados, le valió un proceso por traición y la entrada en la cárcel de Larrínaga, donde compuso un himno nacional vasco. Dispuso, como las anteriores veces, de notables comodidades y un menú abundante y variado, pero la repercusión de su encierro fue mínima entre la gente, y debió de encontrarse, tras diez años de esfuerzos, con una profunda sensación de soledad, y quizá de inutilidad de su lucha. Al menos a esa razón achacan algunos el cambio más desconcertante de Arana. Apenas llevaba UN MES en prisión, cuando, en un artículo publicado en el órgano peneuvista La Patria, titulado “Grave y trascendental”, proponía abandonar el nacionalismo y fundar un nuevo partido, de corte autonomista: “Los buenos vascos seguirían trabajando por su pueblo, pero sin considerarlo aisladamente, sino dentro del Estado español”. Pedía un voto de confianza “que significa, 1º, que en principio están conformes conmigo para hacer que el Partido Nacionalista deje de ser esto y empiece a ser españolista. 2º, que a mí (…) me encomiendan la labor de redactar el proyecto de programa y la organización y el cuidado de convocar la asamblea…”. No está claro si no se trataba de una simple estratagema para engañar al gobierno, y alguno de sus seguidores lo interpretó como una nueva estrategia para extender el autonomismo a las demás regiones hasta hacer estallar España por todas las costuras. El proyecto entraba en una nueva concepción expresada también en relación con Gran Bretaña, en un telegrama que quiso enviar al primer ministro británico, lord Salisbury, con motivo del fin de la guerra de los boers, ensalzando el “suave yugo” inglés y su soberanía, “antes protección que dominación” sobre los pueblos sometidos. Al respecto escribió a su hermano Luis: “Instantáneamente se me ha presentado esta idea como seguramente salvadora de llevarse con toda perfección a la práctica: la independencia de Euzkadi bajo la protección de Inglaterra, será un hecho un día no lejano”. De momento, la idea de una Liga Españolista logró popularidad entre los elementos más flexibles del nacionalismo. En agosto de ese año, 1902, Alfonso XIII visitó Bilbao, y en el balcón del Centro Vasco, local del PNV, engalanado con la bandera española, se apiñaban los socios, que se descubrieron al paso del rey y de la reina madre. Pero ya no era fácil desviar la inercia creada. El órgano del PNV La Patria estaba en manos de jóvenes sabinianos radicales, y también persistía en las anteriores ideas Ángel Zabala, a quien Arana terminaría nombrando su sucesor a la cabeza del PNV. Siguieron una serie de maniobras e intrigas en el partido. Arana había prometido escribir el programa del nuevo grupo, pero la enfermedad de Addison, una disfunción de las glándulas adrenales, le tenía cada vez más postrado, y no llegó a hacerlo. A principios de noviembre, Sabino fue absuelto una vez más por la cruel justicia española, pero el fiscal recurrió la sentencia, y él pasó a Francia para eludir un nuevo proceso. Volvió en enero de 1903, ya muy enfermo, y disminuyó su actividad, hasta abandonar, en septiembre, la dirección del PNV, debido a su grave estado. Murió el 25 de noviembre, a los 38 años, “con admirable y cristiana resignación”, en palabras de José María de Areilza —caracterizado político franquista, y luego opositor a Franco. A juicio de Areilza, “la muerte truncó la existencia de Sabino Arana precisamente cuando podía haber prestado grandes servicios a la causa de Vizcaya y al porvenir político de España”. Lamentablemente, “había renunciado a la jefatura del partido, sin haber dado cima al proyecto de la Liga Españolista que tan visceralmente hubiera modificado la anatomía política de Vizcaya y de las Provincias. La Junta de la Liga Españolista muere con Sabino y se extingue con éste. Su nuevo programa queda inédito y, como antes decíamos, cuidadosamente ocultado o deformado [por sus seguidores]. Era su testamento y, sin embargo, nadie se atrevió a cumplirlo”. Arana aportó al nacionalismo vasco no sólo el partido, la doctrina y el ideal, también gran número de símbolos y expresiones de su propia inventiva, empezando por el lema JEL (Jaungoikua eta lagizarra); la bandera, derivada de la británica y con simbolismo teocrático, que llegaría a ser la de la autonomía vasca; el himno, la denominación Euzkadi y muchos nombres de persona “vascos”, sin tradición anterior; términos como ikurriña (“lo que se ve”) en sustitución de “bandera” —pronunciada “banderá” popularmente—, o abertzale (amigo o amante de la raza); el grito gora Euzkadi azkatuta (literalmente “arriba Euzkadi suelta”, etc. Cambió numerosas palabras para quitarles la raíz latina o inventó otras, y adaptó a las necesidades doctrinales diversos hechos históricos, mostrando en todo una imaginación no inferior a su voluntad. Cumplió así la misión fundadora autoimpuesta desde su iluminación en el jardín de la casa de Abando. A su muerte, la fraternidad entre los vascos y los demás españoles, por él tan abominada, empezaba romperse, si bien todavía en pequeña medida. Sus seguidores consideraron a Sabino como un santo o algo más, e incluso hablaron de milagros debidos a su intercesión. Solían designarlo con el título de “Maestro”, con mayúscula, de resonancias críticas. Por el Historiador PIO MOA |
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Durante la guerra carlista, otro viajero, éste vasco-francés, llamado Joseph-Augustin Chaho, iluminista, antisemita, autor de varios escritos sobre temas culturales, escribe tras su peripecia en la guerra una obra significativa: "Voyage en Navarre pendant l’insurrection des basques".
Se trata de un texto en el que aplica sus ideas esotéricas al origen y la historia de los vascos, a quienes atribuye una primitiva religión natural y, también, ser "arios" no contaminados por los hebreos. Pero además da una interpretación de la guerra que ha vivido. Vemos aquí formulada por primera vez, aún dentro del carlismo, la oposición vasco/castellano. Chaho también INVENTÓ un personaje mítico, al que atribuyó ser el padre primigenio de los vascos: AITOR. Este nombre generó una polémica sobre su etimología, ya que fue tomado por la literatura romántica, que lo convirtió en un personaje legendario. Juaristi explica que Chaho creó el nombre "Aitor" a partir de la expresión "aitoren seme", que significa "hijo de buen padre", una expresión similar al castellano "hidalgo", empleada para designar la baja nobleza. Chaho alteró la estructura de la palabra "aitoren" haciendo pasar al sustantivo parte del sufijo, con lo que creó una nueva palabra que no es ya un nombre común sino un nombre propio, Aitor. Así creó al PADRE FUNDADOR de los vascos, modelo de tradición inventada que, si bien es común a las leyendas y mitos de todos los pueblos, tiene la peculiaridad de haber sido creada en el siglo pasado. El propio Chaho explica el significado de su creación: "Je vous dirai maintenant que ce nom d´Aïtor est allégorique, il signifie père universel, sublime". El nombre de Aitor, retomado por los nacionalistas, tendrá una gran difusión; es un nombre propio muy común entre los vascos. Con Chaho encontramos esta doble operación caracterizada por oponer los vascos a los castellanos –atribuyendo a éstos la envidia hacia los primeros– y, por otro lado, invocar una figura imaginaria del padre, el "legendario" Aitor. Las interpretaciones políticas e históricas de Chaho no tuvieron, sin embargo, repercusión en su tiempo. Fue algunas décadas más tarde cuando surge el nacionalismo vasco, tras la segunda derrota del carlismo. Su fundador, Sabino Arana, crea la ideología nacionalista sobre la base de las construcciones MÍTICAS del fuerismo y de las ideologías anteriores; pero, a la vez, introduce unos cambios sustanciales que dan su especificidad al nacionalismo y lo constituyen como una nueva doctrina. Arana convierte en dogma histórico y político lo que eran elaboraciones literarias y culturales MÍTICAS hasta entonces. Es decir, DA CONSISTENCIA de realidad política a las LEYENDAS y fabulaciones sobre el pasado de los vascos. Úlima edición por tellagorri fecha: 8/ene/06 a las 18:06. |
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