BATALLAS EN NAVARRA
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Viejo 25/sep/03, 00:12
beltrandebonlieu
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Predeterminado Batallas En Navarra

Juan II el Grande

(1458-1479)


Juan II, duque de Peñafiel, y rey de Aragón (1458-1479) y Navarra (1425-1479), fue el segundo hijo de Fernando I de Antequera y de Leonor Urraca de Castilla, condesa de Alburquerque. Nació en la localidad vallisoletana de Medina del Campo en 1398.

De 1415 a 1416 representó a su padre en el gobierno de Sicilia y Cerdeña como lugarteniente general. De regreso a España ayudó a su hermano, el rey Alfonso V el Magnánimo, en los problemas habidos en Castilla con Álvaro de Luna, valido del rey castellano Juan II.

En 1419 contrajo matrimonio con BLANCA de Navarra, hija de Carlos III el Noble y viuda de Martín el Joven.
Este matrimonio le convirtió en rey consorte de Navarra. De esta unión nacieron cuatro hijos, Carlos de Viana, Juana de Aragón, Blanca de Aragón y Leonor de Navarra.
Pero Juan vivió ajeno a los asuntos de Navarra, gobernada por su esposa, y entregado plenamente a los castellanos. Así, y para ayudar a su hermano, Alfonso V, participó en la fracasada campaña por la conquista de Nápoles en 1435.

En 1441, al morir su esposa, Blanca I, incumplió el testamento y no le entregó la corona a su hijo Carlos, PRINCIPE DE VIANA, sino sólo la lugartenencia de Navarra lo que provocó el descontento en el reino navarro.

Enfrentado, de nuevo, en una guerra contra Castilla, fue derrotado en Olmedo en 1445, con lo que se puso fin a la influencia del partido aragonés en los asuntos castellanos.

El Grande contrajo segundas nupcias en abril de 1444 con Juana Enríquez, hija de Fadrique Enríquez, Almirante de Castilla y rival de Álvaro de Luna.
Juana era una mujer ambiciosa e indomable que dominaba a su padre, le utilizaba para espiar e influir en los asuntos de Castilla.

De este segundo matrimonio nacería Fernando, que sería el heredero del reino aragonés y se casaría con Isabel de Castilla; Leonor y María, que murieron en la infancia; y Juana, que contraería con Ferrante, hijo natural de Alfonso V y rey de Nápoles. Además de éstos, Juan II tuvo varios hijos naturales. .

El descontento de Carlos de Viana y las cada vez más agravadas diferencias con su padre, desembocaron en una guerra civil entre los BEAMONTESES, partidarios de Carlos, y los AGRAMONTESES, defensores de la causa de Juan.

Padre e hijo se enfrentaron en 1452 en AYBAR, donde Carlos fue derrotado y hecho prisionero y desheredado.
Juana Enríquez, en avanzado estado de gestación, abandonó Estella y se trasladó a Aragón, donde dio a luz, en Sos, a su hijo Fernando.

Decidida a que su hijo fuera el futuro rey de Aragón, mostró toda su aversión hacia Carlos que una vez liberado, a petición de las Cortes de Lérida, marchó a Nápoles en busca de la protección de su tío Alfonso V.

En 1454, Juan II, fue nombrado por su hermano Alfonso V lugarteniente de los reinos de Aragón y Cataluña. Cuatro años más tarde se produjo la muerte de el Magnánimo dejándole el trono de Aragón y los condados catalanes a Juan.

Entretanto, el conflicto con su hijo Carlos seguía latente, llegando a repercutir en Cataluña donde las Cortes reunidas en Lérida en 1460 pidieron a Juan II que liberara a su hijo y le obligaron a acatar en 1462 la Capitulación de Villafranca del Penedés, donde se le prohibió entrar en Cataluña sin permiso y se le limitaba notablemente la autoridad regia.

En medio de estas negociaciones, Carlos fallecía, el 23 de septiembre de 1461, a consecuencia de una enfermedad pulmonar o envenenamiento, como se llegó a especular señalando a su madrasta Juana Enríquez.

Lo cierto es que con la muerte de Carlos el camino quedaba despejado para que Fernando, el hijo de ésta, heredara el trono de Aragón.

El incumplimiento de lo pactado en Villafranca y la muerte del príncipe de Viana provocaron la guerra civil catalana, que coincidió con el levantamiento campesino iniciado en febrero de 1462 conocido como la revuelta de los payeses de remensa.
El rey logró mantener la fidelidad de Aragón, Valencia y Sicilia frente a la revuelta de Cataluña, donde se le consideró desposeído de la Corona.

Un ejército de la Generalitat, bajo el mando de Roger Pallarés, sitió a Juana y a su hijo en su fortaleza de Gerona. Pero la enérgica reina supo defenderse, durante cuatro meses, hasta que llegaron las tropas del rey que, apoyadas por tropas del rey francés, obligaron a levantar el cerco.

El precio que se pactó por la ayuda francesa de Luis XI fue de 200.000 doblas de oro, a pagar en el plazo de un año; como garantía de pago se ofrecieron la Cerdaña y el ROSELLÓN que pasarían al reino francés en caso de no efectuarse el pago, como así fue.

CATALUÑA continuó su guerra contra Juan, ofreciendo el gobierno del Principado a quien mejor ayuda quisiera ofrecerles.

Enrique IV de Castilla fue nombrado conde de Barcelona y señor del Principado, pero la nobleza castellana le forzó a abandonar Cataluña a su suerte. La misma oferta recibió el rey Pedro de Portugal y fue el mismo Fernando, con trece años, el que, al mando del ejército, venció en Calaf al portugués, que moría poco después.

Juan II, ciego y con setenta años, continuó su acoso, ayudado por su hijo y, al fin, en 1472, consiguió entrar con sus tropas en Barcelona, obligando a los rebeldes a rendirle obediencia.
Juan, por razones de Estado, se mostró clemente con los vencidos, renunció a la venganza y concedió el perdón.
En octubre de ese mismo año la guerra acababa con la Capitulación de Pedralbes.

La última aventura de Juan II fue el intento inútil de querer recuperar el Rosellón y Cerdeña, territorios de los que se había apoderado Luis XI de Francia durante la guerra de Cataluña a cambio de su ayuda militar.

Finalmente, a Juan II le llegó la muerte por vejez en Barcelona, el 19 de enero de 1479, siendo enterrado en Poblet.

A pesar de que sus contemporáneos le otorgaron el título de Grande, sus procedimientos fueron siempre condenables.
Siendo infante de Aragón, fue vasallo rebelde de Castilla y rey de Navarra al arrebatarle el trono que legítimamente correspondía a su hijo.

Su hija LEONOR, hija de su primer matrimonio, heredó el reino de NAVARRA y Fernando, hijo de su segunda unión, que ya era rey de Castilla por su matrimonio con Isabel I la Católica en 1469, heredó el reino de Aragón y los condados catalanes.
Juana Enríquez no pudo asistir a la boda de su hijo, pues murió en 1468 a consecuencia de un cáncer de pecho.

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Viejo 25/sep/03, 00:12
tellagorri
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Predeterminado S. XIII :FORALISMO: Por razón de adhesión de la Villas.

(Siglos XIII en adelante)

Salvando la excepcionalidad de la fundación de San Sebastián, única fundación guipuzcoana del rey navarro Sancho VI "el Sabio", que data de 1180, y fue debida al deseo del rey navarro de asegurarse una salida al mar, hoy podemos afirmar que el proceso de FUNDACIÓN DE VILLAS GUIPUZCOANAS durante el s.XIII, impulsado a partir de su definitiva incorporación a Castilla en 1200, se debió al deseo de los reyes castellanos de asegurar políticamente un territorio frontero a Navarra, que unía Castilla a sus territorios ultrapirenaicos de GASCUÑA, e incorporar a la Corona un territorio clave para su comunicación con el Cantábrico a través del cual exportar sus productos por el Atlántico, especialmente la lana de la meseta y el propio hierro del Norte.

Y ese interés de los reyes castellanos por el dominio y desarrollo de las poblaciones costeras se materializará, especialmente, en la confirmación en 1202 del fuero a San Sebastián y en la creación de nuevas villas en la costa, tales como Fuenterrabía (1203), Guetaria y Motrico (1209), y Zarauz (1237), ampliando la fundación de villas costeras en el s.XIV con el otorgamiento de fueros a las nuevas villas de Rentería (1320), Deva (1343), Zumaya (1347) y Orio (1379).

Frente al creciente poder de la nobleza, la monarquía castellana buscó el apoyo de los MUNICIPIOS, que habían adquirido conciencia de su fuerza, de forma que en las Cortes comienzan a participar, además del clero y de la nobleza, representantes de este nuevo poder.

Con las nuevas formas de vida y de economía ( la de los comerciantes y artesanos frente al mundo y poderío rural) surgen nuevas órdenes religiosas (franciscanos), en estrecho contacto con el pueblo y que está siempre más favor del monarca que de la nobleza. Y con la creación de villas surge el reconocimiento de DETERMINADOS DERECHOS O FUEROS.

De ahí el interés por la creación de villas en el interior, algo más tardío, y que se inicia en Guipúzcoa con las villas de Tolosa, Segura, Villafranca y, posiblemente, Hernani en 1256, siendo seguidas por Mondragón (1260), Vergara (1268), Azpeitia (1310), Azcoitia (1324), Salinas (1331), Elgueta (1335), Placencia (1343), Eibar y Elgoibar (1346), Usúrbil (1371), Cestona y Villarreal (1383).

Así, tras la fundación de estas 25 villas de entre 1180 a 1383, a fines del s.XIV se cerró el proceso de avillazgamiento en Guipúzcoa. Lo mismo sucedió en Araba tras la fundación de las 21 villas medievales de 1140 a 1338 (1), y otra tantas en Vizcaya de 1199 a 1376 (2).

En adelante, las ventajas fiscales y de todo tipo que ofrecían sus respectivos derechos forales se irán extendiendo a otras localidades circunvecinas vinculadas a través de contratos de vecindad suscritas con las villas llamadas "cabeza de jurisdicción".

Las villas se constituyen así en un mecanismo de organización del territorio por el cual los pequeños núcleos y términos rurales quedan vinculados a un núcleo principal que concentra la jurisdicción concejil y asume en sí la representación del conjunto de su jurisdicción enviando sus procuradores a las Juntas de Hermandad.

Los privilegios de los FUEROS fueron otorgados por Fernando IV de Castilla y Alfonso XI y Don Pedro I sucesivamente, a los señores vizcainos Don Diego Lopez de Haro, y Don Juan Núñez de Lara en los años 1300, 1335, 1341 y 1350.

Pero el desarrollo urbano de las villas traía aparejado algunos importantes inconvenientes. Por una parte, el hecho de convertirse en foco de atracción para población foránea y de "segundones" de los caseríos de su jurisdicción, que habrán de buscar otros medios de vida distintos a los hasta entonces practicados, hará que las villas pronto se muestren proclives a cambiar sus costumbres ancestrales, su tradición y su derecho consuetudinario en aras a una "modernidad" que favoreciese más sus nuevas actividades económicas (artesanales, comerciales e industriales) al tener que romper poco a poco con el medio tradicional de vida, que sigue siendo la practicada en el mundo rural donde preferentemente se ubican las casas y caseríos solares.

Ello provocará las importantes diferencias entre el mundo rural y urbano, los CALECOAC y BASERRICOAC, que subyacen, sin duda, en las propias luchas de bandos.

Por otra parte, el propio espacio rural se verá dominado poco a poco por las villas, pues será controlado por ellas, se las hará partícipes de sus derramas, pechos y obligaciones, pero se les obstaculizará, en ocasiones abiertamente, su participación en los grupos de poder a los que sólo accederán si, como en Vergara, consiguen arrancar de la villa conciertos que regulen la participación conjunta en el gobierno municipal.

Pero más grave es, sin duda, para el mantenimiento del mundo tradicional, el propio cambio de mentalidad que poco a poco va operando en los habitantes del mundo rural.

Muchos de sus hijos van participando en actividades ajenas al caserío (ferrerías, comercio, etc.), ya sea compatibilizando las mismas con sus actividades rurales o de forma exclusiva, o se dedican al estudio de Gramática o Derecho en las crecientes Universidades, y vuelven a sus casas con un bagaje uniformador y distinto que pondrá en peligro en ocasiones sus propias señas de identidad.

El posterior ejercicio de su profesión en los núcleos urbanos y el propio alejamiento físico y espiritual del solar cada vez más notable explican, en parte, el creciente proceso de aprobación de hidalguías a que asistimos especialmente a partir del s.XVI.

Guipúzcoa intentará controlar la influencia de estos universitarios, al menos en lo que respecta a la influencia jurídica, prohibiéndoles asistir a las Juntas de Hermandad hasta mediados del s.XIX.

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Predeterminado Hidalguías vascas

La importancia de SER HIDALGO

Uno de los privilegios contenidos en los FUEROS VASCOS es el la Hidalguía universal o derecho a ser considerados como Hidalgos todos los hijos de VECINOS VASCOS, tras demostrar documentalmente la genealogía CARENTE DE SANGRE JUDIA O MORA.
La importancia de este derecho foral puede apreciarse viendo el cómo se consideraba a los citados HIDALGOS:

Los hidalgos constituían, junto con el alto clero, el estamento privilegiado. Como tales, gozaban de privilegios como la exención de pagar impuestos directos, el no poder ser encarcelados por deudas, no ser torturados salvo casos excepcionales, una prisión especial o no ser condenados a penas como galeras o azotes.
Además, tenían el honor de no poder ser condenados a la horca, sino a ser decapitados. Las penas impuestas como castigo a la comisión de un delito ahondaban la diferencia de clase, siendo mucho más ligeras las condenas a un noble que a un plebeyo.

Crímenes graves como un asesinato podían ser castigados con una multa o el destierro de la Corte, mientras que a una persona del común se le podía castigar con la horca por un simple hurto.

La distancia con los plebeyos era visiblemente marcada en la vida cotidiana. Así, en actos públicos, tenían derecho a ocupar un lugar preferente.
También ostentaban el privilegio de comprar carne sin sisa, ocupar determinados oficios o derechos de caza. A finales del siglo XVI hay en Castilla unas 133.000 familias hidalgas.

Todos los nacidos en Vizcaya(Guipúzcoa y Alava) eran hidalgos de nacimiento, derecho reconocido por ley.
No obstante, la nobleza no era un grupo homogéneo, pues también existían grados y tipos diferentes.
Organizada jerárquicamente, en la parte superior si situaba la alta nobleza, los Grandes, muchos vinculados con la monarquía por vía familiar y a los que el rey trataba como "primos". Poseían grandes extensiones de terreno, con multitud de sirvientes a su cargo, y tenían el privilegio de no descubrirse ante el rey. Los "títulos", condes y marqueses, eran más numerosos.

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Predeterminado ISABEL I frente a NAVARRA (1483 a 1504)

POLÍTICA ISABELINA FRENTE AL REINO NAVARRO

Aunque no podamos estudiarla ampliamente, tampoco podemos pasar por alto la actuación de Isabel frente al pequeño reino pirenaico, sobre el que tuvo indudablemente el pensamiento definido de agruparlo e incorporarlo a la soñada, y en parte alcanzada, unidad peninsular.
Lo que falló durante su reinado fue la ocasión y la oportunidad. Aunque también debe reconocerse honestamente que tal ocasión hubiera sido provocada hábilmente por una persona de epidermis menos justa y ética que la de Isabel. Esto quiere decir que la política castellano-navarra pesó siempre decisivamente en la actuación isabelina.

Siguiendo al mejor especialista en la materia, (P. BOISSONADE, Reunión de la Navarre a la Castilla (París 1893) creemos poder señalar tres momentos importantes en las relaciones de dichos reinos durante el reinado de Isabel.
El primero, entre 1483-1484, con motivo de la sucesión navarra a la muerte de Francisco Febo. El segundo, exactamente un decenio después, entre 1493-1494, con motivo del matrimonio de la reina navarra doña Catalina, y el tercero, también un decenio después, 1503-1504, con motivo de la guerra del Rosellón.

Sobre el primer momento hemos escrito suficientemente en otro lugar de este estudio. Isabel no dudó en hacer las largas jornadas para personarse por el verano de 1483 en Santo Domingo de la Calzada, desde donde negoció con el cardenal de Foix el matrimonio de su primogénito con la heredera del reino navarro, la pequeña Catalina. Pero la regente navarra no accedió a la propuesta castellana, sino que buscó partido en Francia.

Mas las relaciones del pequeño reino con la corte francesa no fueron felices, a causa principalmente de los sobrados intereses demostrados por la segunda sucesión de los Foix y de Bretagne.
Esta tensión dio pié a Castilla para INTERVENIR EN NAVARRA y sentar los cimientos de su protectorado, que terminaría unos lustros más tarde en su plena incorporación.

Fue en esta ocasión cuando comenzó sus viajes diplomáticos entre Castilla y Navarra el diplomático Pedro de Ontañón, que sería el testigo de excepción para apreciar los vaivenes de la corte de Pamplona, en constante movimiento pendular entre Francia y Castilla. Alardeando de conocerles a fondo, Ontañón dedicaba juicios severos a los navarros, "que no hay más firmeza ni verdad en ellos de quanto verán la suya, y que quando quieren engañar, entonces dan palabras de mayor seguridad".

Este protectorado quedó reconocido en los tratados de Pamplona de 13 de enero de 1494 y de Medina del Campo de 30 de abril del mismo año, aunque distamos mucho de conocer perfectamete la gestación de los mismos. Vemos, por ejemplo, que el especialista antes mencionado no llegó a manejar amplias secciones de documentación de Simancas, por ejemplo, uno de los libros de cédulas, que contiene copiosa documentación.

Durante este decenio la influencia castellana se afianzó progresivamente en Navarra. Más que por la diplomacia, se demuestra esta afirmación por las obras llevadas a cabo durante todo el año 1496 en todas las fortalezas dependientes de dicho reino, habiendo recibido Pedro de Barrientos instrucciones precisas para tener a punto las de Viana, Lerín, Larraga, Monjardín, Mendavia, Sangüesa, Santacara, Andosilla y Cárcar.

Toda una linea que teóricamente era llamada la frontera de Navarra, pero que en realidad se adentraba y dominaba amplias zonas del reino.

Sin embargo, la situación navarra estaba siempre a merced de la trayectoria de la política internacional. La declaración de guerra en el Rosellón y la buena marcha de la misma consiguió imprimir un serio viraje en la política del lado opuesto de los Pirineos.

Los reyes castellanos pudieron temer que en un momento se abriera un nuevo frente de guerra en Navarra. Por eso se adelantaron a tomar dos decisiones importantes: situar varias capitanías escogidas en las fortalezas antedichas y enviar a Pamplona a uno de los más finos sabuesos de su plantilla diplomática, el secretario Juan de Coloma.

¡Lástima que Boissonade (historiador sabiniano) no hubiera conocido los informes de este diplomático! El primero, llegado a nuestras manos, comenzó a escribirse el 17 de septiembre de 1503 y no fue cerrado hasta el día 19.
En todo el período que estudiamos, y no obstante haber manejado tanta documentación, nunca hemos encontrado un olfato diplomático más agudo que el de Coloma; olfato y realismo en la exposición.


"A la parte de la frontera, sire d´Albret, no obstante que el rey de Francia desconfía de él, ha recibido 150.000 escudos para tener gente preparada para una invasión. Si se llegase a la guerra abierta, prepararía todavía más gente, ya que hasta el merino de Estella fortalece su castillejo.
El canciller de Navarra había pasado a Francia, y a quien le hablaba de pérdidas respondió: "¿Qué puedo perder en Navarra, sino una vinya y una casa?", con lo que demostraba su convicción de que Navarra se había de perder.
La misma CATALINA dijo a una persona, quejándose de la fuerza que Castilla poseía en Navarra: "Pues yo faré, que todo se dissipe, que no quede piedra sobre piedra, e que digan: Aquá fue Navarra". (Org. En Salazar A 9 fol.69.70v. Otro informe orig. Y autógrafo, Pamplona 1503, nov.19, cerrado el día 20, de igual interés, en el que explica sus conversaciones con el rey de Navarra, mucho mejor dispuesto hacia Castilla que la reina.
"Coloma cargó la mano, porque los reyes navarros no hubieran prohibido al menos "Que bearneses y navarros no hubiessen ydo a sevir al rey de Francia contra vuestra Alteza, teniendo con ellos la paz y aliança. Yo les henchí tanto la medida que él no supo tornarme Replicato".)

Superando todo lo anecdótico de este informe de Coloma, dos hechos se transparentan meridianos: Primero, por el otoño de 1503 las espadas estaban en alto a un lado y otro de los Pirineos.
El momento era solemne, porque el pequeño reino podía ser devorado en cualquier momento por el más fuerte.
Segundo, los dirigentes navarros lo daban ya todo por perdido, y entre dos males, escogían irse a Francia. El informe del secretario Coloma no fue desmentido por el tiempo.

La cruda realidad es ésa. Lo posterior, cisma, bulas, excomunión, todo no pasa de ser coloración ocasional.

Pero, no obstante la gravedad del momento, Isabel insistió en suavizar tanta tensión a base del matrimonio del promogénito navarro, principe Enrique, con su nieta Isabel de Castilla.
No puede dejar de subrayarse esta coincidencia que en el principio y final de su reinado Isabel hubiera recurrido a la solución del matrimonio para la unidad de ambos reinos.
Un matrimonio para la unidad de ambos reinos.
Un matrimonio que quedó concertado, pero que no llegó a madurar, no obstante las gestiones diplomáticas de Coloma y Ontañón.
Creemos que en este sentido no se puede negar a la reina honradez y buena voluntad.
PADRE TARSICIO DE AZONA

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Viejo 25/sep/03, 00:12
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Predeterminado La Batalla de NOAIN en 1.521

La Batalla de Noain ( 30 junio 1.521)

En el mes de mayo de 1.521 un ejército FRANCO-NAVARRO al mando de André de Foix, señor de Asparrós y conde de Foix, penetra en Navarra y reconquista el reino para Enrique de Albret.
Pero en vez de hacerse fuerte en Navarra prosigue hacia Castilla y sitia Logroño.

Grandes contingentes de fuerzas castellanas, junto a guipuzcoanas, del emperador Carlos V se aprestan a ir en defensa de la capital riojana.
El señor de Asparrós se ve obligado a huir y se refugia en la Sierra del Perdón.

Las tropas del emperador, compuestas por cerca de 30.000 combatientes, se colocaron en la cuenca de Pamplona, cerrando así la retirada al ejército francés.
El señor de Asparrós decidió dar la batalla y se presentó en NOAIN el 30 de junio de 1521.

Al comienzo dominaron los navarro-franceses barriendo con su artillería los prados en que se encontraban los castellanos, pero el Almirante de Castilla y duque de Enriquez con su caballería dominó el combate, y la infantería castellana lo decidió.

Los navarros hubieron de rendirse, tras sufrir más de 5.000 bajas y ser hecho prisionero el propio André de Foix o señor de Asparrós, que más tarde fue liberado por el Emperador tras pagar un rescate..

Esta batalla decidió la posesión DEFINITIVA de Castilla sobre el reino de Navarra, pues los castellanos se apoderaron rapidamente de todas la plazas, sin apenas encontrar resistencia.

Por una orden dictada el 21 de mayo de 1.521 se exigió la formación en GUIPUZCOA de un ejército de 3.000 hombres destinados a Navarra.
El 19 de junio se realizó el alarde de la tropa guipuzcoana en Laguardia (Rioja), en el que figuraban 22 capitanes o uno por cada localidad importante de la Provincia.
Destacan nombres como Juan Vélez de Guevara (señor de Oñate), Juan López de Ugarte que, junto al señor de Loyola, representan a la villa de Azpeitia.

Todos, junto con los de Alava, quedaron a las órdenes de Juan Manrique de Lara como coronel, y de Juan Pérez de Aiciondo como maestre de campo.

Las tropas vizcaínas sumaron 2.500 hombres capitaneados por Martín Ruíz de Abendaño, encaminándose hacia Panplona.

Cuando Asparrós salía de Logroño por escasez de alimentos y fracaso en su sitio a la ciudad, fueron perseguidos por las tropas del Duque de Nájera, el Conde de Lerín, Pedro de Beaumont y Pero Laso de Vega.

Pedro Vélez de Guevara se apoderó de Estella y Puente La Reina., derrotó al vizconde de Zolina, y se dirigió hacia Pamplona en compañía de Francés de Beaumont, señor de Arazuri, para unirse a la infantería del Duque de Nájera.

Entre los que lograron huir, tras la derrotas, se hallan Martín de Xabier (hermano del santo Francisco, jesuíta), Arnault de Agramont, el obispo Cousserans, Fadrique de Navarra y el doctor Remiro de Goñi.

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Predeterminado Batalla de VELATE (1.513)

Y los cañones del Escudo de GUIPUZCOA

En 1977 la Diputación Foral de GUIPUZCOA eliminó de su escudo los 12 cañones que figuraban desde 1513.
Los nacionalistas argumentaban que era para no denigrar a Navarra ya que representaban (los cañones) la agresión de los guipuzcoanos, en ayuda de Fernando El Católico, a Navarra.
Y la realidad histórica es la siguiente : La dinastía reinante en Navarra fue agredida e invadida por franceses del Conde de Foix para incorporar Navarra a la Corona Francesa.
Los navarros BEAMONTESES que preferían ser subditos de Castilla antes que de Francia, pidieron a los guipuzcoanos socorro para expulsar a las tropas francesas.

Y las JUNTAS GENERALES de Guipúzcoa acordaron mandar voluntarios de cada municipio guipuzcoano en apoyo de la dinastía reinante entonces en Navarra.

La reina doña Juana concede en 1513 un privilegio a la Provincia de Guipúzcoa: que en sus armas se incorporen las doce piezas de artillería capturadas por los guipuzcoanos a los navarro-franceses en las batallas de VELATE y ELIZONDO.
Dichas armas se incorporan de igual modo a diversas familias guipuzcoanas y actualmente se conservan en los escudos de las poblaciones de Antzuola y Zizurkil.

Jaime de Salazar describe cómo por un decreto de 19 de octubre de 1936, el Gobierno Vasco adopta el escudo de armas compuesto de cuatro cuarteles: las armas de Alava, Vizcaya, Guipúzcoa y Navarra.
De las armas guipuzcoanas se han eliminado los cañones concedidos por la Reina Doña Juana por la valiente acción de los guipuzcoanos presentes en su ejército.

Todo con la excusa de "desagraviar a Navarra"... o de hacer olvidar la presencia de guipuzcoanos en la invasión militar que fue únicamente obra de Castilla, según los nacionalistas.

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Viejo 26/sep/03, 00:12
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Predeterminado LABOURD y SOULE, bajo soberanía inglesa

La razón de que Labourd y Soule estuvieran bajo soberanía inglesa se debe a que en 1193 el vizconde GUILLERMO RAIMUNDO, vasallo de Francia, cede sus derechos señoriales a Enrique de Plantagenet, rey de Inglaterra y Duque de Aquitania, por su matrimonio con Leonor de Aquitania.
Esta LEONOR DE AQUITANIA será la madre del famoso rey inglés RICARDO Corazón de León.

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Viejo 26/sep/03, 00:12
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Predeterminado Reyes franceses en NAVARRA

LAS DINASTIAS FRANCESAS DE NAVARRA -

La desaparición de Sancho VII supone la instauración de la casa francesa de CHAMPAÑA, que la inauguró un sobrino de éste el denominado Temblado I (1234 a 1253), siguió con Teobaldo II (1253 a 1270 y finaliza en 1274 con Enrique I.

En 1284, la hija de Enrique, Juana se casa con Felipe IV de Francia de forma que éste último reunió ambas coronas en una y hasta 1328.
Tras la muerte del rey francés Carlos I ( de Francia y de Navarra), le sucede su hija Juana II que estando casada con el conde EVREUX, inaugura esta dinastía que durará hasta 1425 con su último rey Carlos III.

Fallecido Carlos III, accede al trono navarro su hija Blanca que estaba casada con el rey de Aragón JUAN II ( 1425 a 1479), que se convirtió en REY DE NAVARRA como Juan I.

Al morir su esposa Blanca, se negó a entregar el reino a su hijo y legítimo heredero el príncipe Carlos, el Príncipe de Viana, al que nombró su lugarteniente en el reino de Navarra. Enfrentado, de nuevo, en una guerra contra Castilla, fue derrotado en Olmedo (1445), con lo que se puso fin a la influencia del partido aragonés en los asuntos castellanos.

Alvaro de Luna, harto de la injerencia aragonesa, invadió Navarra, aliándose con el príncipe Carlos contra su padre, que a su vez buscó el apoyo de Enrique IV, heredero de Juan II de Castilla.
Esto provocó la guerra civil entre los nobles partidarios de Carlos, Beaumonteses, y los partidarios de Juan de Aragón, Agramonteses, dos bandos que se odiaban.

Carlos fue derrotado en Aybar y hecho prisionero, en 1452. Juana Enríquez, en avanzado estado de gestación, abandonó Estella y se trasladó a Aragón, donde dio a luz a su hijo Fernando. (El Católico)

Luís XI de Francia, que deseaba hacerse con los reinos de Navarra y Cataluña, alentaba a los partidarios de la independencia de Cataluña al enfrentamiento con Juan I y aunque Juana consiguió que las Cortes Catalanas juraran a Fernando como heredero del Principado, la situación en Cataluña se fue enrareciendo hasta que, en febrero de 1462, estalló la revuelta de los payeses de remensa, dando lugar a la guerra civil.


Con los reyes de las casas Foix y Albret (1479-1512) y antes de que se cerrara la guerra civil, a las tensiones internas se sumaron las presiones de Francia, Castilla y Aragón.
La pérdida de la independencia política de Navarra, incorporada a la corona de Castilla, marca el final de una época.

En 1451, Luis XII de Francia conquista por las armas el Lobourd (Bayona y Pau), y tras negociar con Enrique IV de Castilla, proceden al proyecto de reparto de Navarra.
Ultrapuertos vivió dos generaciones más bajo sus reyes franco-navarros.
En 1530 se incorporaba a los señoríos de los Albret (los "otros" reyes de Navarra desde 1512), y por tanto al reino de Francia., para posteriormente pertenecer a la dinastía de los Borbones, que también ostentaron hasta la Revolución el titulo de "reyes de Navarra".
En 1790, tras la Revolución Francesa, se crea el Departamento de los Pirineos Atlánticos, con la supresión de las instituciones FORALES.

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tellagorri
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Predeterminado FERNANDO V (1479 -1516)

Fernando V de Castilla y II de Aragón, también llamado el Católico, nació el 10 de mayo de 1452 en Sos, Zaragoza. Hijo de Juan II de Aragón y de Juana Enríquez. Fue proclamado rey de Sicilia en 1468, rey de Aragón de 1479 a 1516 y de Castilla de 1474 a 1504.

Rey prudente y sensato, aventajó a sus contemporáneos en visión política. Se casó con Isabel de Castilla, lo que provocó una guerra civil en Castilla entre los partidarios de Isabel y los de Juana la Beltraneja.

Acabada la contienda en 1479 se produjo el reinado conjunto de Isabel y Fernando, los Reyes Católicos, quienes conquistaron el último reducto musulmán en España con la con la toma de Granada en 1492.

Fernando colaboró de una forma activa con Isabel en todos los asuntos referentes a Castilla, así como también se encargó de los de Aragón y de la política exterior.

Trabajaron juntos para unificar sus dominios y fomentar el desarrollo de los mismos. En 1476 ambos monarcas organizaron la Santa Hermandad, una institución que tenía su propia milicia, dedicada a proteger a la población rural de los bandoleros y a guardar el orden en los despoblados.

Juntos establecieron en 1480 la Inquisición, organismo cuyo origen se remonta al siglo XI, y que emplearon medida para imponer la unidad religiosa y de reprimir cualquier disidencia.

Se restableció la paz en el campo catalán y facilitó el desarrollo de la economía castellana introduciendo los consulados y los gremios. Apoyó el programa religioso de la reina fomentando el espíritu de la cruzada y el exclusivismo religioso, prueba de ello es la conversión forzosa de los moriscos granadinos y la expulsión de los judíos en 1492.

En abril de 1492 se presentó ante los Reyes, Cristóbal Colón, un navegante genovés con nuevas teorías geográficas pidiendo apoyo económico para navegar hacia las Indias por occidente.
Fernando e Isabel ayudaron a Colón en la empresa que culminaría con el descubrimiento de un nuevo continente que dio a la corona española la más amplia posibilidad de desarrollo y expansión colonial.

Al año siguiente consiguió su primer logro diplomático al recuperar el Rosellón y la Cerdeña y organizó la Liga Santa en 1495 para oponerse al intento francés de ocupar Nápoles.
Fernando envió a Gonzalo de Córdoba para negociar con el rey de Francia y ambos soberanos terminaron repartiéndose el reino de Nápoles, aunque la disputa se alargó por un tiempo más.
Constituyeron una liga con Milán, Génova y el papa Alejandro VI para combatir a los franceses, a quienes vencieron en la batalla de Gaeta en 1504, con lo que Nápoles quedó fuera del dominio de Francia.

Gracias a su política matrimonial, los Reyes Católicos, lograron integrar Castilla a Europa y aislar así a Francia, prueba de ello fueron los matrimonios de su hija Isabel con don Alfonso de Portugal y, a la muerte de éste, con don Manuel el Afortunado; de María de Aragón, con don Manuel cuando éste enviudó; de Juan con Margarita de Austria, hija del emperador Maximiliano I y María de Borgoña; de Juana con Felipe de Austria, también hijo del emperador; de Catalina con Enrique VIII de Inglaterra.

Cuando, en 1504, murió la reina y dejó a su esposo la regencia de Castilla, aunque el trono correspondía a la hija de ambos, Juana; el esposo de ésta, Felipe el Hermoso reclamó dicha regencia y el rey terminó dejándola en 1506.

Fernando se casó por segunda vez con Germana de Foix, quien le dio un hijo que pronto murió. En 1507 murió su yerno Felipe y su hija perdió la razón, por lo que Fernando tomó de nuevo la regencia.

En 1509, envió una expedición organizada por el inquisidor general, el cardenal Jiménez de Cisneros, que conquistó Orán, Bujía y Trípoli. Un año después, en 1510, la Santa Sede le concedió el reino de Nápoles y en 1511 participó con el papa Julio II y Enrique VIII de Inglaterra en la Liga Santa contra Francia. Después, en 1512, conquistó el reino de Navarra y lo agregó al de Castilla.

Fernando V murió el 23 de enero de 1516 en Madrigalejo (Cáceres),sustituyéndole en su reinado su nieto Carlos, el futuro emperador

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Viejo 18/sep/05, 22:10
beltrandebonlieu
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