LOPE DE AGUIRRE: Su carta a Felipe II
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Predeterminado Simón BOLIVAR, por Rafael Caldera

SIMÓN BOLÍVAR, El Libertador

RAFAEL CALDERA

Pocas veces llega un hombre a identificarse en tal grado con un pueblo como Simón Bolívar con la nación venezolana. Bolívar es signo de unidad y grandeza para toda la América Latina, pero para Venezuela es uno de los símbolos de la patria, como la bandera, el escudo y el himno nacional.
Su nombre está estampado en la Constitución: Andrés Eloy Blanco propuso que se lo incluyera en la Declaración Preliminar de la Carta de 1947 y nosotros, en el mismo sentido, rubricamos con él el Preámbulo de la Constitución vigente, que concluye con este propósito: (conservar y acrecer el patrimonio moral e histórico de la Nación, forjado por el pueblo en sus luchas por la libertad y la justicia y por el pensamiento y la acción de los grandes servidores de la Patria, cuya expresión más alta es Simón Bolívar, "El Libertador".

Ese hombre - símbolo, ese adalid inigualado de nuestra independencia, de cuyo nacimiento están para cumplirse dos siglos, vivió solamente 47 años. Los primeros 27 fueron, sin duda, necesarios para la forja de su personalidad, pero su vida pública empieza en 1810. Treinta años tenía cuando los pueblos, en impresionantes ceremonias, le dieron el título de Libertador; no había llegado a los cincuenta cuando expiraba, dejando tras de sí cinco repúblicas - hoy seis - que lo reconocen, cada una, como Padre de la Patria.

Sobre su vida se ha escrito mucho. En todos los tonos: desde la diatriba despiadada o la calumnia artera hasta el endiosamiento sin límites. Pero el signo mejor para apreciar la dimensión colosal de su imagen y la proyección de su mensaje lo dejó José Martí, al decir que de Bolívar no se puede hablar sino "con una montaña por tribuna, o entre relámpagos y rayos, o con un manojo de pueblos libres en el puño y la tiranía descabezada a los pies".

Nació el 24 de julio de 1783, cuando el precursor Francisco de Miranda tenía 2 años y 2 escasos el maestro de América, Andrés Bello, hijos de la misma ciudad de Caracas, para entonces pequeña y modesta. La unión a la primitiva provincia de Venezuela de las de Cumaná, Margarita, Guayana, Barinas y Mérida - Maracaibo, con Caracas como capital, apenas se había consumado en el decenio anterior. A menos de trescientos años del Descubrimiento y a poco más de doscientos de la fundación de la ciudad, estaba culminando el proceso de formación de la nacionalidad venezolana, con una economía agrícola medianamente próspera (fomentada durante medio siglo de actividad por la Real Compañía Guipuzcoana), una sociedad en proceso de fusión, pero todavía estratificada en sectores diferenciados por el origen étnico (a lo que historiografía posterior llamaría erróneamente "castas") y con una cepa criolla que obtuvo, no sólo fuerza y entrenamiento del cultivo de la tierra, sino formación intelectual de la Universidad Real y Pontificia fundada en 1725.


Reinaba para entonces en España Carlos III, considerado hoy como el más progresista de los Borbones, llegados a España con Felipe V, a la sombra de Luis XIV ("le Roí Solei") a inicios del siglo XV Cuando nació Bolívar, llevaba dos años de inaugurada la Puerta de Alcalá, entonces en el límite y ahora en el centro de Madrid, testimonio de un esplendor que concluiría en naufragio por la manifiesta incapacidad de Carlos IV y Fernando VII.

Ya para 1783 un acontecimiento trascendental, la independencia de los Estados Unidos, había renovado las ideas sobre la organización del poder público y sobre los derechos fundamentales de los ciudadanos y establecido la primera organización republicana de los tiempos modernos. Niño era Bolívar cuando estalló la Revolución Francesa y promulgó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. A un momento mundial de intensa reflexión sobre las bases de la sociedad, sucedía una intensa agitación, que echó por tierra instituciones seculares y exigía una nueva postura, a tono con los tiempos. Para el momento en que Bolívar ve la primera luz en Caracas, vive en Córcega un muchacho de 14 años, Napoleón Bonaparte, que comenzará a llenar los anales de Europa cuando el joven indiano haga su primer viaje trasatlántico y se encontrará en la cúspide del poder absoluto cuando, traumatizado por la muerte de su joven esposa, vuelva a Europa y recorra, acompañado por don Simón Rodríguez, caminos de Francia e Italia por donde habían andado y andaban grandes hacedores de historia.


La niñez de Bolívar, como todo lo que le concierne, ha sido objeto de abundantes investigaciones. En el relato de sus ocurrencias se entremezclan hallazgos documentales y anécdotas que labios anónimos recogen y trasmiten. Se dice que fue en el momento del bautismo cuando su padrino Aristiguieta, que administraba el sacramento, le dio el nombre de Simón, para señalar que sería "el Simón Macabeo de la América". Se cuentan historias según las cuales la precocidad de su genio afloraría en agudas respuestas a su tutor, el licenciado Miguel José Sanz. De hecho, era un huérfano de familia mantuana, titular de una herencia suficiente para estimular conflictos familiares. Dos años y medio tenía cuando murió su padre, don Juan Vicente bolívar y Ponte, descendiente de vascos, castellanos, canarios y gente de otras regiones españolas; iba a cumplir nueve cuando perdió a su madre, doña Concepción Palacios y Sojo. Era el menor de cinco hermanos: la cuarta vivió poco; dos hermanas mayores, María Antonia y Juana, le sobrevivieron, y el otro varón, Juan Vicente, murió en 1810. El abuelo paterno había fallecido antes, y el abuelo materno apenas sobrevivió un año a la orfandad de los hermanos Bolívar Palacios. La guarda y tutela del menor fue objeto de controversias y ocasión para que recibiera la primera influencia de don Simón Rodríguez, el maestro de personalidad extraordinaria a quien desde la cúspide de su poder rindiera el más emocionado de los homenajes.


Los años de su primera formación corresponden también a su primer encuentro con Andrés Bello, su contemporáneo, ligeramente mayor que él y ya en patente dedicación a las letras. En carta al vicepresidente Santander (Arequipa, 20 de mayo de 1825) Bolívar se refiere a su educación, a propósito de un artículo publicado en Europa: <<No es cierto que mi educación fue muy descuidada, puesto que mi madre y mis tutores hicieron cuanto era posible por que yo aprendiese: me buscaron maestros de primer orden en mi país. Robinson, que Vd. conoce (Samuel Robinson era un seudónimo de don Simón Rodríguez), fue mi maestro de primeras letras y gramática; de bellas letras v geografía, nuestro famoso Bello; se puso una academia de matemáticas sólo para mí por el padre Andújar, que estimó mucho el barón de Humboldt. Después me mandaron a Europa a continuar mis matemáticas en la Academia de San Fernando; y aprendía los idiomas extranjeros, con maestros selectos de Madrid; todo bajo la dirección del sabio marqués de Uztaris, en cuya casa vivía. Todavía muy niño, quizá sin poder aprender, se me dieron lecciones de esgrima, de baile y de equitación. Ciertamente que no aprendí ni la filosofía de Aristóteles, ni los códigos del crimen y del error; pero puede ser que Mr. de Mollien no haya estudiado tanto como yo a Locke, Condillac, Buffon, Dalambert, Helvetius, Montesquieu, Mably, Filangieri, Lalande, Rousseau, Voltaire, Rollin, Berthoy y todos los clásicos de la antiguedad, así filósofos, historiadores, oradores y poetas; y todos los clásicos modernos de España, Francia, Italia y gran parte de los ingleses. Todo esto lo digo muy confidencialmente a Vd. para que no crea que su pobre presidente ha recibido tan mala educación como dice Mr. de Mollien; aunque, por otra parte, yo no sé nada, no he dejado, sin embargo, de ser educado como un niño de distinción pudo serlo en América bajo el poder espanol .

De menos de 14 años se inicia el adolescente caraqueño en el Batallón de Milicias de los Valles de Aragua. No ha cumplido 16 cuando viaja a España. Visita a México en la travesía. Se había olvidado en Venezuela el intento revolucionario de Gual y España, reprimido con dureza implacable; nada revelaba todavía la estructura que en Bolívar se iría forjando y que lo haría el conductor indiscutible del movimiento de independencia. Pero, sin duda, su personalidad ya se acusa: va mostrando una inteligencia despierta, un magnetismo personal nada corriente y una rara combinación de arrojo y de firmeza, que en los grandes momentos pondrá las más audaces decisiones al servicio de los más tenaces propósitos y de los más meditados proyectos.


Tres años y medio dura este primer viaje. En él se libera del complejo indiano, al hombrearse con gente encumbrada de la corte española. Adquiere en Madrid, según acabamos de ver, conocimientos que van desde matemáticas e idiomas extranjeros hasta usos indispensables en la alta sociedad de entonces, como la esgrima y el baile y la equitación, que le será tan útil en sus futuras campañas. Observa la decadencia de la monarquía borbónica y comienza a germinar en su mente la idea de la independencia de Hispanoamérica. Conoce París, centro de la mayor movilización cultural y política del universo. Pero el romance de un puro amor, vivido con pasión de adolescente, es lo que prevalece entonces en su vida. María Teresa del Toro y Alayza, su prima madrileña, descendiente por Toro de las islas Canarias y de origen vasco por Alayza, lo ha prendado de manera total. En pos de ella va a Bilbao, tierra de sus antepasados "Bolíbar" y toma contacto con el recio temple de esa estirpe. La boda se celebra en Madrid el 26 de mayo de 1802, en la iglesia de San José, que entonces no se hallaba en la calle de Alcalá, donde fue posteriormente reconstruida, sino cerca de allí, en la esquina de las calles Libertad y Gravina. Teresita, <<muy amable, <<muy dulce (carta de 13 abril de 1802) lo acompaña sin vacilación: está dispuesta, como tantos parientes suyos antes, a cruzar el Atlántico, atraída por el Nuevo Mundo; va con él a Caracas, luego a la posesión familiar de San Mateo, en Aragua; pero el trópico avaro cobrará el precio de la romántica aventura y unos meses más tarde, en enero de 1803, la fiebre arrancará al joven oficial el amor de su vida.

Empieza entonces el proceso más hondo de su drama vital. El dolor que no logra dominar lo empuja de nuevo hacia otros horizontes. Vuelve a Francia, donde encuentra a don Simón Rodríguez; van juntos a Italia y caminan sobre las huellas de una antiguedad rediviva observando la marcha arrolladora de los ejércitos napoleónicos, que subyugan a Europa buscando unificarla con puño de hierro, a los acordes. de la Marsellesa, el himno de la Revolución. Su espíritu se sume en contradictorias reflexiones, pero la conclusión es clara: en el Monte Sacro, a la vista de la Roma eterna, jura consagrar su vida a la independencia de su patria.

Dura casi cuatro años este segundo viaje. Al regreso, visita los Estados Unidos. Tiene ahora una visión cabal del mundo moderno. Vuelve a Venezuela en 1807, dominado por una idea obsesiva: la de la independencia. Es, definitivamente, un revolucionario. Pero no de aquéllos cuya única preocupación es la de destruir el orden viejo: en el revolucionario que es Bolívar, junto al propósito de abolir el dominio extranjero en América está presente la preocupación de construir un nuevo orden jurídico y político, basado sobre la libertad y la justicia e inspirado en la realidad del nuevo mundo, "no olvidando jamás que la excelencia de un Gobierno no consiste en su teoría, en su forma, ni en su mecanismo, sino en ser apropiado a la naturaleza y al carácter de la Nación para quien se instituye. !He aquí el código que debemos consultar, y no el de Washington! " (Discurso de Angostura).



Conspira con otros jóvenes, ilumina dos por el mismo propósito revolucionario. Infolios de la época acreditan que las autoridades coloniales descubrieron en la "Cuadra Bolívar" - la casa de campo familiar en las afueras de Caracas - reuniones festivas que eran pantalla para cosas más serias. Pero no les prestaron la atención merecida. Los acontecimientos se precipitaron cuando llegaron tardías noticias de la ocupación napoleónica de España y de la resistencia al invasor, que sacudieron definitivamente los ánimos y unieron a los que sólo deseaban afirmar lo hispánico frente a la ocupación extranjera, con aquellos como Bolívar, que buscaban definitivamente la plena afirmación de la propia soberanía en el continente colombiano.

El 19 de abril de 1810 no estaba él en Caracas, pero pronto se incorporó a la acción. Era un personaje prominente; a pesar de sus escasos 27 años, había que tomarlo en cuenta para tareas de gran responsabilidad. La Junta de Gobierno de Caracas (<<conservadora de los derechos de Fernando VII) decide enviar misiones diplomáticas para allanar camino hacia el objetivo ulterior: la independencia. Los hermanos Bolívar Palacios, por su cultura y su prestancia, son indicados para los más importantes destinos: Juan Vicente, el hermano mayor, irá a los Estados Unidos, pero naufragará al regresar; Simón encabezará la embajada que, con Luis López Méndez y Andrés Bello, se dirigirá a la Corte de St. James. !Cuánto no hablarían el futuro Padre de la Patria y su antiguo maestro a bordo de la fragata <<Wellington sobre el destino futuro de América! !Cuánto no tratarían ellos y el ilustre López Méndez con el egregio precursor Miranda, en la casa londinense de éste, sobre los problemas y posibilidades de nuestros pueblos!

La misión no alcanzó el objetivo máximo de alinear a la poderosa Albión al lado de los patriotas venezolanos, pues tenía a España por aliado contra Napoleón; pero abrió caminos por los que después se cosecharía un franco apoyo para nuestra lucha. Bolívar no puede permanecer mucho en Europa en este tercer viaje, pero tiene tiempo para mirar de cerca el funcionamiento de las instituciones inglesas, por las que va a guardar admiración perdurable. Lo llama la urgencia del proceso venezolano. A los dos meses

y once días de llegar, emprende la vuelta, no sin dejar comprometido a Miranda, a quien <<había insistido con vehemencia en la necesidad de acompañarlo a su regreso a Venezuela, según dice a Lord Wellesley el mismo Precursor.

No es diputado al Congreso, pero sí figura de primer plano en la Sociedad Patriótica, una especie de club revolucionario a la manera de los que veinte años antes habían conmovido, desde l: arís, al mundo. Es factor decisivo en el pronunciamiento por la Declaración de Independencia que se adopta el 5 de julio de 1811. <<Vacilar es perdernos, dice Bolívar. Su voz resuena desde la barra en la vieja capilla de Santa Rosa, convertida en sala de sesiones de la representación nacional. Se perfila ya la figura del que habrá de ser líder indiscutido de la Emancipación.

La suerte es adversa en el fatídico 1812. El terrible terremoto de 26 de marzo cubre de escombros a Caracas, destruye a San Felipe el Fuerte y golpea duramente a otras ciudades del país. Como ocurre en un Jueves Santo, se hace fácil la conseja de que Dios ha querido castigar la acción tomada por los ediles de Caracas el 19 de abril de 1810, que era Jueves Santo también. Frente a su casa solariega, en la plaza de San Jacinto, Bolívar se yergue ante un clérigo realista que sustenta apasionado aquella tesis. <<!Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca! Intuitivo genial, plantea la lucha constante del hombre por el señorío sobre las cosas creadas.


Pero no es sólo la naturaleza la que se opone a la revolución. Es también la audacia de un marino, Domingo Monteverde, ayudada por la vieja adhesión de mucha gente a la colonia secular. Monteverde avanza. Miranda es proclamado dictador. A Bolívar se le encomienda la custodia de Puerto Cabello y una traición le hace perder la plaza. Apenas le queda tiempo para moverse. Miranda no puede dominar la situación; confiando en la palabra de Monteverde y en el honor del poder tradicional que éste representa, el Generalísimo firma en La Victoria una capitulación; pero la clara visión de que será violada lo hace buscar por La Guaira una salida al exterior, con el propósito de volver a intentar más tarde la liberación nacional. Bolívar, que ha llegado también a La Guaira, reunido con otros jóvenes revolucionarios, estima que Miranda falta a su deber de permanecer como garante de los términos acordados, y lo detienen para impedirle que se marche. La intención que los mueve es comprensible y la razón la sostendrá después, siempre que se considera el caso. Pero el jefe realista no se para en el camino de la represión y en vez de retener a Miranda lo manda prisionero a la Península. El trágico resultado está muy lejos de lo que pretendieron los actores. El cautiverio de Miranda transcurrirá en el Arsenal de La Carraca, cerca de Cádiz. Los últimos documentos de su archivo, encontrados en Londres, demuestran que no dejaron de hacerse diligencias para asegurar su fuga y para facilitar la reanudación de sus patrióticos empeños; pero una enfermedad le ocasionó la muerte, ocurrida en la enfermería del Arsenal el 14 de julio de 1816.

Bolívar logra, entre tanto, por generosa intervención de un amigo español, Francisco Iturbe, pasaporte para salir de Venezuela. No busca refugio ni descanso. Se dirige a la Nueva Granada (hoy Colombia), donde la revolución está activa. De esta permanencia en suelo granadino, llena de incidentes y dificultades, quedarán sobresaliendo un documento y una idea: el Manifiesto de Cartagena, el primero de sus documentos fundamentales, que contiene agudo y valiente análisis de la pérdida de la Primera República, y la idea - que habrá de acompañarlo hasta la muerte - de unir a Venezuela y la Nueva Granada en una gran República, que llevaría el nombre de Colombia en memoria del Descubridor .

Con el apoyo de un gran patriota, Camilo Torres, organiza en territorio de la Confederación granadina un ejército expedicionario para invadir a Venezuela. 1813 es el año en que se revela a plenitud su genio militar: invade por el Táchira en marzo, y el 6 de agosto, tras impresionantes victorias de una serie conocida por la historia como <<la Campaña Admirable, entra triunfante en Caracas. Es también el año en que se le da, primero en Mérida (23 de mayo) y luego en Caracas (14 de octubre), el título de Libertador, sobre el cual le escribirá más tarde su hermana María Antonia: "Ese es tu verdadero título, el que te ha elevado sobre los hombres grandes y el que te conservará las glorias que has adquirido a costa de tantos sacrificios " .

1813 es también el año del Decreto de Guerra a Muerte. Momento trágico de inexorable dilema. La sangre corría a raudales y el concepto de patria surgía del holocausto, interpretado por su verbo. En Trujillo firmó la terrible proclama; allí también, en 1820, se firmarían los tratados de Armisticio y Regularización de la Guerra, que harán brillar, según palabras del mismo Bolívar, "el amor a la paz, tan propio de los que defienden la causa de la justicia".


Después empiezan nuevamente las calamidades. En 1814 se pierde la Segunda República, y ni siquiera en manos de un Monteverde, sino de Boves, el más cruel personero de la revancha sanguinaria. Bolívar dirige la dramática Emigración a Oriente de las familias de Caracas. En Carúpano (7 de septiembre) expide un nuevo Manifiesto, que es otro de sus documentos importantes. Pero la fatalidad lo acosa. En adelante habrá de mostrarse más que nunca <<el hombre de las dificultades . Tras de cada fracaso, una nueva acción. << Bolívar derrotado es más temible que vencedor, dijo Morillo. No descansa ni renuncia a su lucha: ello explica por qué, cuando venga a Caracas, en 1827, por última vez, y le of rezcan un homenaje en que le rodean estandartes con los nombres de todas las virtudes que se le atribuyen, al comenzar a repartirlos entre las más destacadas personalidades presentes, reserva sólo para sí el que decía: <<Constancia.

Vuelve a Nueva Granada, a dar cuenta al Congreso. Camilo Torres le responde: <<Vuestra Patria no ha perecido mientras exista vuestra espada. Pero lo vencen disensiones internas. Sale para Kingston, y allí publica otro formidable documento, en que analiza las causas de la revolución hispanoamericana y traza de mano maestra el destino de nuestras patrias: la Carta de Jamaica (6 de septiembre de 1815). Escapa de un atentado personal; viaja a Haití, y con el apoyo del presidente Petion organiza la expedición de Los Cayos. Quiere actuar en suelo venezolano. Boves ha muerto de un lanzazo en Urica, combatiendo con Pedro Zaraza; ahora le corresponderá al Libertador enfrentarse, no con un nuevo caudillo de montoneras sino con un experimentado general, de aquellos vencedores de las guerras napoleónicas, el <<pacificador Pablo Morillo. La expedición de Los Cayos termina en el desastre en Ocumare, de donde parte súbitamente tratando de alcanzar a los corsarios que lo acompañaban y lo han abandonado. Vuelve a Haití, y nuevamente invade a Venezuela, ya para quedarse definitivamente en tierra firme.


Comienza la fase definitiva de la epopeya libertadora. Fue un gran acierto suyo moverse de la costa nor-oriental hacia las prósperas riberas del Orinoco, y fijar en la ciudad de Angostura (hoy Ciudad Bolívar) el centro de su actividad política y militar. Prominentes personajes de la Independencia no acataban todavía su autoridad y pretendieron reunir un congreso que retomara el ejercicio de la soberanía nacional y les diera título para disputar a Bolívar la conducción de la guerra; pero la historia-pese a la alta figuración de quienes lo integraron- recuerda aquella reunión con el nombre peyorativo de <<congresillo de Cariaco. Mientras tanto, el Libertador convoca y reúne un congreso, al que rodea de toda la majestad posible, y frente al cual pronuncia su célebre Discurso de Angost1lra (15 de febrero de 1819), que es uno de los textos más densos de la literatura política, no sólo de América Latina, sino del mundo. Es allí donde proclama que <<el sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política. El escenario material es pobre, aunque lo magnifica la majestuosa cercanía del río Orinoco; pero el presidente del congreso, el prócer neogranadino Francisco Antonio Zea acotará: <<No era en el Capitolio, no en los palacios de Agripa y de Trajano; era en una humilde choza, bajo un techo pajizo, que Rómulo, sencillamente vestido, trazaba la capital del mundo y ponía los fundamentos de su inmenso imperio. Nada brillaba allí sino su genio; nada había de grande sino él mismo. No es por el aparato, ni la magnificencia de nuestra instalación, sino por los inmensos medios que la naturaleza nos ha proporcionado y por los inmensos planes que vosotros concibiérais para aprovecharlos, que deberá calcularse la grandeza y el poder futuro de nuestra República. Organizador del Estado, Bolívar funda un periódico, el <<Correo del Orinoco para informar sobre la vida nacional y defender sus objetivos. Su fama atraviesa el océano; pasan de diez mil el número de jóvenes irlandeses e ingleses, como un O'Leary o un Farriar, y de otras nacionalidades europeas, que vinieron a combatir en favor de la independencia sudamericana atraídos por el brillo magnético de sus proezas.


Un año antes ha logrado un éxito de proyecciones trascendentes: en el Hato de Cañafístola obtiene la adhesión de José Antonio Páez, el caudillo legendario qué habría aunado en torno suyo formidables caballerías llaneras, muchos de cuyos integrantes habían acompañado a Boves. Mas ha tenido también contratiempos. Se encuentra con uno de los dolores mayores de su vida al autorizar la ejecución de su brillante lugarteniente Manuel Piar, vencedor de San Félix, condenado por consejo de guerra como culpable de rebeldía. La campaña del centro tiene que detenerse por reveses.












> Tellagorri ha escrito:
> Francisco de Ibarra (1538-1575), conquistador y descubridor español.
> De origen GUIPUZCOANO, pronto viajó al virreinato de Nueva España. En 1554, partió desde la ciudad de Zacatecas hacia los territorios del norte mexicano, en una expedición promovida por su tío, Diego de Ibarra, que combatía a los chichimecas y había fundado cinco años antes dicha villa.
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> Tras descubrir distintas minas de plata y fundar algunas ciudades, en 1562 fue designado adelantado y capitán general de la zona que pasó a denominarse Nueva Vizcaya (aproximadamente, los actuales estados mexicanos de Durango y Chihuahua así como parte de Coahuila).
> Un año después, fundó las ciudades de DURANGO (en la actualidad, Victoria de Durango) y Nombre de Dios. A partir de 1564 procedió a conquistar los territorios septentrionales de Sinaloa, erigiendo nuevas villas, como San Juan Bautista de Carapoa (hoy, El Fuerte) o San Sebastián (actualmente, Concordia). Falleció, en 1575, en la región de Sinaloa.
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>> Invitado ha escrito:
>> Juan Sebastián Elcano nació en Guetaria (Guipúzcoa). Era hijo de Domingo Sebastián del Cano y Catalina del Puerto, por lo que frecuentemente se le cita en la documentación como “Del Cano”.
>> Sus padres fueron unos pescadores acomodados con casa y embarcación propias y tuvieron otros cuatro hijos, dos de los cuales fueron marinos.
>>
>> Sebastián fue pescador desde su adolescencia y llegó a tener una nave de 200 toneles, con la que sirvió en la flota marítima que auxilió al Gran Capitán en las campañas de Italia, así como en las operaciones realizadas por el ardenal Cisneros contra las plazas de Orán, Bujía y Trípoli.
>>
>> No recibió ninguna compensación a cambio y se vio obligado a hipotecar su embarcación a unos mercaderes vasallos del Duque de Saboya. Como no pudo devolverles el préstamo no tuvo mas opción que venderles el buque, cosa que estaba prohibida (vender embarcaciones armadas a extranjeros en tiempos de guerra).
>> El Cano se vio perseguido por la Justicia y abandonó su tierra natal, donde dejó su hijo Domingo del Cano, que había tenido en María Hernández Dernialde.
>>
>> Junto a Magallanes inició la primera vuelta alrededor del Mundo, y la finalizó al frente de 12 hombres, tras haber muerto en Filipinas Magallanes y la casi totalidad de la flota.
>>
>> Elcano gozó entonces de casi tres años de tranquilidad bien merecida. Los pasó en la corte vallisoletana y tuvo amores con María Vidaurreta, en la que le nació una hija (a la que dejó una manda de 40 ducados en su testamento). Asistió a las juntas de Elvas y Badajoz y finalmente pidió permiso para enrolarse en la nueva expedición que se enviaba al Maluco, la de frey García Jofre de Loaysa. Se le nombró lugarteniente del General y Piloto mayor de la armada. Embarcó en la nao “Sancti Spiritus”.
>>
>> La nueva armada para la Especiería zarpó de la Coruña el 24 de julio de 1525 con seis naos y afrontó toda clase de desdichas. Se perdieron dos naves antes de llegar al Estrecho; confundieron además la entrada de este; perdieron la nao “Sancti Spiritus” en una tormenta y desertó la “San Gabriel”. La armada cruzó el estrecho de Magallanes el 26 de mayo de 1526 e inició la travesía por el océano Pacífico. Una tormenta dispersó las naves el 2 de junio y el 30 de julio murió frey García Jofre de Loaysa. Elcano asumió el mando de la flota, pero por poco tiempo, pues falleció también el 4 de agosto de 1526, abordo de la Capitana “Victoria”.
>>
>> Antes de morir hizo testamento nombrando heredero de sus bienes a su hijo Domingo del Cano, y disponiendo que si este muriera sin herederos pasara todo a su hija. Como albacea de sus bienes nombró a su madre Catalina del Puerto, que debía estar viuda, habiendo tenido la enorme satisfacción de ver a su hijo caballero y famoso, por haber capitaneado la primera nave que dio la vuelta al mundo.
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>>> Invitado ha escrito:
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>>> Domingo Martínez de Irala
>>> Vergara 1509 - 1556
>>> Conquistador y gobernador 1552 - 1556
>>> Río de la Plata
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>>> Nacido en Vergara en 1509, viajó con Pedro de Mendoza al Río de la Plata en 1535. En 1537, junto con Juan de Ayolas, remonta el Paraná y el Paraguay hasta la ciudad de Candelaria.
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>>> Al internarse Ayolas en el Chaco, Martínez de Irala queda como gobernador interino, hasta que en 1539 va en su busca. Enterado de su fallecimiento, regresa a Asunción, formando en 1542 el primer ayuntamiento. En 1552 Carlos I le nombra gobernador del Río de la Plata, cargo que desempeñara hasta su muerte 4 años más tarde.
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>>>> Invitado ha escrito:
>>>> LOS VASCOS Y LOS PUEBLOS HISPÁNICOS
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>>>> Navarros y vascos están de lleno metidos en los procesos germinales de Castilla, de Aragón y de España. Por ejemplo, la interacción del pequeño reino de Navarra con el Califato de Córdoba en los siglos IX y X, es uno de los episodios más ilustrativos del proceso formativo de Castilla, que adquiere jerarquía de reino a partir de entonces.
>>>>
>>>> En el siglo XV, los vascos -a diferencia de los catalanes- no sufrieron con la unión de Castilla y Aragón. Por el contrario, el partido que tomaron las provincias vascongadas en la guerra entre Isabel y Fernando y Alfonso V El Africano de Portugal, los castellanos partidarios de La Beltraneja, y el rey Luis XI de Francia, les ganó el favor del triunfador y el reconocimiento de sus fueros, jurados solemnemente el 30 de julio de 1476 por Fernando bajo la sombra del roble de Guernika.
>>>>
>>>> Para ese momento, en catalán se habían escrito los colosales monumentos de Ramón Llull y Muntaner y se estaba escribiendo El caballero Tirant Lo Blanc. En euskera no se había escrito nada. Muy distinta habría sido la suerte de los vascos -y la de Isabel y Fernando- si éstos hubieran estado del lado del rey portugués y no hubiesen sido aliados de la reina castellana y el rey aragonés y no hubiesen detenido en Fuenterrabía al ejército de Luis XI.
>>>>
>>>> El hecho fue que los vascos fueron el apoyo más constante y decisivo, de Isabel y Fernando, en sus momentos más difíciles. Ello ayudó a que, conservando sus fueros, los vascos disfrutaran de eminentes posiciones de prestigio, poder y privilegio, desproporcionados a su población, a partir del momento cuando Castilla conquista Granada en 1492, y en el siglo XVI absorbe a la mayor parte de España y engulle al nuevo mundo y el castellano llega a los niveles de perfección y belleza de su "siglo de oro".
>>>>
>>>> Un divertido pero muy fiel y veraz testimonio de esta realidad, lo da Sancho Panza, cuando en su carácter de gobernador de la Insula Barataria pregunta: "¿Quién es aquí mi secretario?", a lo cual uno de los presentes responde: "Yo, señor, porque se leer y escribir, y soy vizcaíno...". "Con esa añadidura" -comenta Sancho- "bien podéis ser secretario del mismo emperador".
>>>>
>>>> Los vascos -a diferencia de los catalanes- no estuvieron excluidos de la conquista de América. Para todo efecto legal y práctico los vascos eran súbditos del rey de Castilla.
>>>> A pesar de su reducida población -nunca han sido muchos- las individualidades vascas destacan en el descubrimiento y la conquista de América. El navegante que realiza la mayor proeza de navegación de todos los tiempos, fue el vasco Juan Sebastián Elcano. Acompañando a Magallanes fue él, quien por elección de la marinería sobreviviente, capitaneó el primer viaje de circunferencia del mundo, cuando el irascible portugués murió flechado.
>>>>
>>>> El más loco de todos los enloquecidos conquistadores fue el vasco Lope de Aguirre. Descendiendo de las alturas de los Andes peruanos, Aguirre bajó por el Marañón y el Amazonas hasta salir al mar y por allí llegó a la isla de Margarita en las costas de Venezuela, donde el fantasma del Tirano Aguirre todavía espanta sus playas y al poblado de Puerto Fermín, se le llama alternativamente El Tirano. Y si este vasco fue cruel y sanguinario, otro vasco fue el santo y bondadoso primer obispo de México, Juan de Zumárraga, defensor de los Indios, cuya carta a Carlos V es uno de los documentos cimeros de la historia de la defensa de los derechos humanos.
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>>>> El Paraguay fue colonizado por el vasco Irala, México occidental por el vasco Francisco de Ibarra, las Filipinas por los vascos Legazpi y Urdaneta.
>>>> El papel de la Compañía Guipuzcoana en la formación de Venezuela en el siglo XVIII fue decisivo. El más universal e inspirado caudillo de la emancipación de los pueblos hispánicos de América, Simón Bolívar era descendiente de vascos; Urdaneta, y Arizmendi, fueron los caudillos de los dos extremos oriental y occidental de una Venezuela que se estaba formando.
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>>>> El último y más feroz caudillo realista de la guerra de emancipación americana, que murió en el Alto Perú peleando por un rey que no se lo merecía, fue el vasco Pedro Olañeta. Con mucha razón el vasco Miguel de Unamuno, ve la presencia vasca en la formación de los pueblos hispánicos de América, como el principal factor de su personalidad histórica. No anda descaminado.
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>>>> La historia de Chile y la de Venezuela no podrían escribirse si excluyen de su quehacer, a los inconfundibles apellidos vascos. Yo mismo, humilde escribidor, con mi apellido vasco a cuestas que ya va para dos siglos y siete generaciones que pasó a esta orilla del Atlántico, me siento vasco, me creo vasco y de tanto sentirme y creerme siento como mío al pueblo de donde salió uno de mis remotos abuelos. En todos los procesos históricos y culturales de Castilla del siglo VIII al XVI y los de España y América del siglo XVI a nuestros días, los vascos tuvieron posiciones de enorme peso y relevancia política, cultural y religiosa.
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>>>> Pero a diferencia de los catalanes, los vascos no sufrieron -en calidad de entidad regional o cultural- ninguna catástrofe política, hasta su adscripción al partido Carlista en los conflictos que se iniciaron en la guerra civil de 1833 a 1840; que se repitió en 1872 y que se metastaseó en la espantosa y fratricida guerra que estalla en 1936, cuando un sector predominantemente navarro, los "requetés" Carlistas, se sumó a la rebelión franquista, mientras varias personalidades y partidos vascos apoyaron, lucharon y murieron por la República, como extremos de una realidad más compleja, en la cual no hace falta meterse para demostrar lo que aquí razono.
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>>>> LOS VASCOS DEL SIGLO XIX
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>>>> Por una y mil causas, a mediados del siglo XIX, se produjo un intenso proceso de industrialización del País Vasco, menos intenso o ausente en el resto de España, salvo Cataluña. En poco tiempo con el hierro de sus minas en Vizcaya y Guipúzcoa se fabricó acero y con el acero vasco, los vascos construyeron barcos, bicicletas, armas, maquinarias y ferrocarriles.
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>>>> Desarrollando un talento financiero conspicuamente ausente en Madrid, que antes y después de la "restauración" había pasado de ser un molesto y soportable quiste de burócratas a convertirse en un insoportable tumor de parásitos, los vascos especialmente los bilbaínos, organizaron bancos que financiaron telares, fábricas de papel y empresas de toda índole, generando una riqueza que la perezosa burocracia madrileña dilapidaba alegremente.
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>>>> Una formidable generación de empresarios vascos, modernos, eficientes, trabajadores -entre los cuales se destacaron Víctor Chávarri, la familia Ybarra, Horacio Echavarrieta, Eduardo Aznar, Federico Echavarria, y muchos más- crearon riqueza y prosperidad. Con ello, la población vasca, siempre equilibrada o en merma, por la constante emigración de vascos a todas partes del mundo, se enriqueció y con ello, creció su animadversión por el estéril centralismo de Madrid.
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>>>> Ello se enredó con los movimientos románticos de autonomía cultural propios del siglo XIX como la Renaixensa catalana pero se envenenó de un nacionalismo xenófobo racista y enfermizo. La curiosa singularidad de la historia y la cultura del pueblo vasco -indudable e innegable- empezó entonces un proceso de idealización y tergiversación y falsificación que condicionó la visión demencial que de ellos mismos tomaron algunas minorías de las nuevas generaciones de vascos, que llevaron a algunos grupos a transitar por los peligrosos caminos del fanatismo nacionalista que conducen al abismo de la violencia irracional que como cáncer maligno, se nutre de su propio veneno.
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>>>> LA FALACIA DEL EUSKERA
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>>>> Si es cierto que los derechos históricos forales vascos son innegables y su fuerte carácter regional les otorga un derecho histórico a la autonomía de su gobierno local como la que han logrado y hoy disfrutan; a diferencia de Cataluña y del catalán, con la lengua vasca no había ni hay nada que hacer "renacer" porque no hay, ni ha habido nunca, nada que merezca llamarse "literatura vasca".
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>>>> Los derechos forales vascos se escribieron en castellano. El primer libro escrito y publicado en lengua vasca vio la luz, con la rareza de un fósil en 1545, cuando el quechua, el aymará, el nahua, el tolteca, el maya y el guaraní -que eran y son lenguas más ricas, expresivas y desarrolladas- eran vertidas al alfabeto fonético castellano y transcritas o traducidas sus expresiones literarias a la lengua de Castilla y vaciadas en ellas los catecismos y leyes del nuevo orden hispánico de América. Nada de eso sucedió en el País Vasco, porque no era necesario.
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>>>> Las crónicas históricas de Castilla y Cataluña se escribieron por orden de sus monarcas en el siglo XIII en castellano y catalán. Las primeras historias regionales de las provincias vascas, son una artificialidad propia del siglo XIX, y no una genuina expresión de realidades.
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>>>> La primera sistematización de la lengua vasca, que no merece el nombre de gramática, fue la del jesuita Manuel de Larramendi, del siglo XVIII. El enigma de su origen llevó en 1815 a Juan Bautista Erro al disparate mayúsculo de afirmar que el euskera era la lengua de Adán.
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>>>> El innegable hecho que no existen expresiones literarias vascas ni nada en lengua vasca que se parezca ni remotamente al Cantar del mío Cid o al Quijote en castellano, a Os Lusíadas en Portugués, ni a la colosal obra del formidable Ramón Llull, las Crónicas de Muntaner o al Tirant lo Blanc de Martorell en catalán o al Popol Vuh de los mayas, se intentó contrariar creando una literatura artificial e indigestible para nadie por lo fea, tosca y dura e ilegible para la mayoría de los vascos.
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>>>> La verdad es que si no hay, ni ha habido literatura vasca escrita en lengua vasca, sí ha habido y hay una riquísima y hermosísima literatura vasca escrita en castellano. En esa literatura vasca se expresa con el poder, la riqueza la belleza y la universalidad del castellano, la fuerte personalidad e idiosincrasia del pueblo vasco.
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>>>> El carácter vasco se manifiesta en la vida y la obra de un Ignacio de Loyola. Su ascetismo, su disciplina, su fervor, su autoritarismo, son vascos, ¡vasquísimos! Si Ignacio de Loyola hubiera escrito sus Ejercicios espirituales o los Estatutos de la Compañía de Jesús en euskera, ni los jesuitas habrían sido lo que fueron, ni Ignacio de Loyola, habría sido el vasco más famoso e influyente de la historia. Y el que no lo escribiera en vasco, no le resta un gramo al vasquismo de la vida y la obra de Loyola. Ni uno. El carácter y la vida de los vascos se expresa torrencialmente en las obras del vasco Pío Baroja -para mi gusto- el más grande novelista español del siglo XX.
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>>>> Ninguna obra escrita en la tosca y pétrea lengua vasca podría jamás expresar lo que Baroja trasmite de los vascos en sus Trilogías de la tierra vasca, La casa de Aizgorri, El mayorazgo de Labraz o Zalacaín, el aventurero. Los agridulces personajes barojianos, unos desequilibrados, otros aventureros de alma generosa y noble, todos de un humor y una conducta lógica y a la vez absurda, son lo más vasco que pueda darse.
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>>>> LAS MENTIRAS DE SABINO
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>>>> Pero cada cabeza de vasco es un mundo y cada pluma vasca pinta a su pueblo y escribe su historia, no como fue, sino como quisiera que hubiese sido y quiere que sean.
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>>>> Pío Baroja pinta a los vascos como un agregado contradictorio de carlistas y anarquistas, aventureros del mar y contrabandistas de la montaña, ilusos y pragmáticos. Ramiro de Maeztu, interpreta el dinamismo económico vasco del siglo XIX como el factor esencial de la historia vasca. Unamuno ve la historia vasca como parte esencial e integral de la historia castellana, y como tal, parte integral de la historia de los pueblos hispánicos de España y de América.
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>>>> En el variado menú de literatura vasca, mi gusto se inclina a favor de quien veo como el mejor y más cabal intérprete del significado histórico de Castilla en la formación de los pueblos hispánicos y de la participación que en ella tuvieron los vascos: el vasco Miguel de Unamuno.
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>>>> Desde Ramón Llull, en el siglo XIII hasta Andrés Bello en los comienzos del siglo XIX, los pueblos hispánicos no han producido un genio enciclopédico de las letras más universal, más rico, más variado, más atractivo que el vasco Miguel de Unamuno. Y no hay vasco que sea más vasco que Don Miguel ¡mecáchis!
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>>>> En el otro extremo del desacierto, y fuera del campo de la interpretación histórica filológica o literaria -no podría estar dentro de ella- en el siglo XIX, aparece Sabino Arana (1865-1903) creador de un movimiento político que definía a los vascos como nacionales de un país con un derecho natural y racial a la secesión y la independencia de España. Arana olvida el aporte vasco a su creación y engrandecimiento, y niega que fuera parte de ella. Así fue como en un momento histórico fértil para la germinación de disparates parecidos, Sabino Arana sembró el veneno de una república vasca independiente, constituida por siete provincias, formada por Vizcaya, Guipuzcoa y Alava, las tres provincias vascas francesas, y falsa y arbitrariamente, a Navarra.
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>>>> Cuando el esperpento del orden político creado por Cánovas del Castillo colapsó en la dictadura militarista y cuasi fascista de Miguel Primo de Rivera en 1923, y ello llevó a la caída de la monarquía en abril de 1931, un sector del separatismo vasco pensó que era su hora en la II República Española, que surgió de allí.
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>>>> Sin entrar en muchos detalles, este contexto histórico-político, fue favorable para que un grupo de poetas vascos; Lizarde, Lauxeta, y Orixe, intentaran la tarea de inventar una literatura vasca que en el milenio de su existencia no se había producido.
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>>>> La guerra que estalló en 1936 y el bombardeo de la histórica población de Guernica por la aviación nazi aliada de las fuerzas nacionales, cuyo recuerdo todavía hace vibrar la indignación a toda persona sensata y sensible, fue -en todo sentido- una tragedia cuyas repercusiones se sienten en nuestros días.
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>>>> Sin dejarme arrastrar por la alienante polémica política, que no tiene cabida en un ensayo de estas dimensiones y propósitos, el hecho fue que, sea cual fuere la opinión que se tenga y el lado que se ocupe en la cuestión autonómica de los vascos, lo cierto es que la lengua vasca es el castellano. No hay movimiento político, por más exitoso y popular que sea, o por más violencia que practique, que pueda rehacer la historia al extremo de inventarla, y mucho menos, que pueda darle a la lengua vasca una historia que no tiene y unas expresiones literarias que nunca tuvo. Todo intento por imponer tamaña artificialidad coactivamente, es un salto atrás.
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>>>> El euskera es un anacronismo sin pasado ni futuro posible. Encerrarse en una lengua pobre, apta para servir de lengua clandestina de contrabandistas y guerrilleros, inadecuada para recoger o expresar cultura, es el mayor desatino imaginable. La lengua del pueblo vasco ha sido, es y será el castellano. Punto. En ella se expresaron Ignacio de Loyola, Pío Baroja, Ramiro de Maeztu, Miguel de Unamuno y tantos otros, que son la mayor y más auténtica gloria del pueblo vasco y que como tales, son honra y patrimonio de la cultura de todos los pueblos hispánicos.
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>>>>> Zaldumbide ha escrito:
>>>>> CARTA A FELIPE II
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>>>>> “Rey Felipe, natural español, hijo de Carlos invencible.
>>>>> Lope de Aguire, tu mínimo vasallo, cristiano viejo, hijo de medianos padres, en mi prosperidad hijodalgo, natural vascongado, en los reinos de España, vecino de la villa de Oñate.
>>>>> En mi mocedad pasé el mar océano a las partes del Perú por valer más y por cumplir con la deuda que debe todo hombre de bien. Con la lanza en la mano, en veinti*cuatro años te he hecho muchos servicios en el Perú, con conquistas de indios y en poblar pueblos en tu servicio, especialmente en batallas y reencuentros en que me he bailado por tu real Corona y nombre conforme a mis fuer*zas y posibilidad, sin importunar a tus oficiales por paga ni socorro, como parecerá por tus reales libros.
>>>>>
>>>>> Bien creo, excelentísimo señor, aunque para mi y para mis compañe*ros nos hayas sido cruel e ingrato, que por tan buenos servicios como has recibido de nosotros me creerás en lo que dijere, aunque también creo que te deben engañar los que te escriben de estas tierras, como estás tan lejos de ellas.
>>>>>
>>>>> Avísote, rey español, que estos tus Reinos de Indias tienen necesidad que haya toda justicia y rectitud para tan buenos vasallos como en estas tierras tienes, aunque yo, por no poder sufrir más las crueldades que usan tus oido*res, visorrey y gobernadores,
>>>>>
>>>>> HE SALIDO de hecho con mis compañeros cuyos nombres después diré, DE TU OBEDIENCIA, desnaturarnos de nuestras tierras que es España, para hacerte en estas partes la más cruel guerra que nuestras fuerzas pudieren sustentar y sufrir.
>>>>> Esto cree, rey y señor, nos ha hecho no poder sufrir los grandes pechos, premios y castigos injustos que nos dan tus ministros, que por re*mediar sus hijos y criados, nos han usurpado y robado nuestra fama, vida y honra, que es lástima oír el mal tra*tamiento que se nos ha hecho.
>>>>>
>>>>> Y yo, manco de mi pierna derecha, de dos arcabuzazos que me dieron en el valle de Chuquinga con el mariscal Alonso de Alvarado, siguiendo tu voz y apellido contra Francisco Hernández Girón, rebelde a tu servicio como yo y mis compañeros somos y seremos hasta la muerte, por*que ya de hechos hemos alcanzado en estos reinos cuán cruel eres y quebrantador de tu fe y palabras, y tenemos en estas tierras tus perdones por de menos crédito que los libros de Martin Lutero, pues tu virrey marqués de Cañe*te, malo, lujurioso, ambicioso y tirano, ahorcó a Martín de Robles, hombre señalado en tu servicio, y al bravoso To*más Vázquez, conquistador del Perú, y al triste de Alonso Díaz, que trabajó más en el descubrimiento que los pobla*dores de Moisés en el desierto, y a Piedrahita, buen capi*tán, que rompió muchas batallas en tu servicio, y en Pucara ellos te dieron la vida, porque si ellos no se pasaran, hoy fuera Francisco Hernández rey del Perú.
>>>>>
>>>>> No tengas en mucho el servicio de estos tus oidores que te escribieron haberte hecho, porque es muy gran fábu*la si llaman servicio haberte gastado ochocientos mil pe*sos de tu real caja para sus vicios y maldades.
>>>>> Castígalos como a malos, que cierto lo son. Mira, mira Rey español, que no seas cruel a tus vasallos ni ingrato, pues estando tu padre y tu en los reinos de Castilla sin ninguna zozo*bra, te han dado tus vasallos, a costa de su sangre y ha*cienda, tantos reinos y señoríos como en estas partes tienes.
>>>>>
>>>>> Mira, Rey y señor, que no se puede llevar con título de rey justo ningún interés de estas partes donde no aven*turaste nada, sin que primero los que en estas tierras han trabajado y sudado sean gratificados sus servicios.
>>>>>
>>>>> Por cierto tengo que VAN POCOS REYES AL INFIERNO por*que sois pocos, que si muchos fuérades, ninguno pudiera ir al cielo, porque creo que allí seríades peores que Luzbel, según tenéis ambición, sed y hambre de hartaros de sangre humana.
>>>>>
>>>>> Mas no me maravillo ni hago caso de vosotros, pues os llamáis siempre menores de edad. Y así, Rey señor, te juro y hago voto solemne a Dios de que yo y mis dos*cientos arcabuceros marañones, conquistadores, hijosdalgo, de no te dejar ministro tuyo, porque ya sé hasta donde llega tu clemencia. El día de hoy nos hallamos los más bienaventurados de los nacidos por estar como estamos en estas partes de las Indias teniendo la fe y mandamientos de Dios enteros, aunque pecadores en la vida, sin corrup*ción, como cristianos, manteniendo lo que predica la santa madre iglesia de Roma, y pretendemos, aunque pecadores, recibir martirio por los mandamientos de Dios.
>>>>>
>>>>> A la salida que hicimos del Río de las Amazonas, que se llama el Río del Marañón, vine a una isla poblada de cristianos, que tiene por nombre La Margarita, y en ella vi unas relaciones de España que habían venido entonces de la gran cisma que había en ella de luteranos que nos han puesto temor y espanto, y en nuestra compañía venía un alemán que se llama Monteverde, al cual mandé hacer pedazos: los hados le darán la pena de los cuerpos. Donde nosotros estuviéramos, excelente príncipe, cumple que vivan perfectamente en la fe de Cristo.
>>>>>
>>>>> Especialmente es tan grande la disolución de los frai*les en estas partes, que cierto conviene que venga sobre ellos tu ira y castigo, porque ya no hay ninguno que pre*suma de menos que de ser gobernador.
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>>>>> Mira, mira, Rey, no les creas, pues las lágrimas que allá echan, delante de tu real presencia, es para venir acá a mandar. Si quieres saber la vida que por acá tienen es entender en mercade*rías, procurar y adquirir bienes temporales y vender por precios los sacramentos de la iglesia, enemigos de pobres, ambiciosos, glotones, soberbios, de manera que por míni*mo que sea un fraile, pretende mandar y gobernar estas tierras. Por remedio, Rey y señor, porque de estas cosas y malos ejemplos no está cumplida ni fijada la fe en los naturales. Mas te digo, que si esta disolucién de estos frailes no se quita, no faltarán escándalos.
>>>>>
>>>>> Aunque yo y mis compañeros, por la gran razón que tenemos, nos hayamos determinado a morir, y esto cierto y otras cosas pasadas, singular Rey, tu has dado la causa, por no te doler del trabajo de tus vasallos.
>>>>> Si no mira lo mucho que les debes, que si tú no miras por ellos y te descuidas con estos oidores, nunca acertarás en el gobierno de tus reinos, y por cierto no hay para qué presentar testi*gos más de avisarte cómo estos tus oidores tiene cada uno de acostamiento por año cuatro mil pesos, y ocho mil pesos ahorrados y heredamientos y posesiones, y con todo esto si se contentasen con servirlos como a hombres medio mal seríamos.
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>>>>> Por nuestros pecados quieren que donde quiera que los topemos, nos hinquemos de rodillas y los adoremos como a Nabucodonosor, cosa cierto insufrible, y no porque yo como hombre lastimado y manco de mis miembros en tu servicio y mis compañeros viejos y cansados en lo mismo, te he de dejar de avisar que no lies en estos letrados tu real conciencia, porque no cumple a tu real persona, con éstos que se les va todo el tiempo en casar hijos e hijas y traen por refrán: A tuerto o a derecho, nuestra casa hasta el techo.
>>>>>
>>>>> Pues los frailes a ningún hombre pobre quieren predi*car y están aposentados en los mejores repartimientos del Perú. La vida que tienen es áspera y fragosa, porque cada uno de ellos tiene por penitencia en sus cocinas una do*cena de mozas no muy viejas y otros tantos muchachos que les van a pescar, pues a matar perdices y traer fruta. Todo el repartimiento es poco.
>>>>> En fe de cristiano te juro, Rey señor, que si no pones remedio en los males de estas tierras, que te ha de venir azote del cielo, y esto dígolo por avisarte de la verdad, aunque yo y mis compañeros no esperamos de ti miseri*cordia. ¡Ay, ay! Qué lástima tan grande que el emperador tu padre conquistase con la fuerza de España la superva Germania y gastase tanta moneda llevada de estas Indias descubierta por nosotros, y que no te duelas de nuestra vejez y cansancio siquiera, y matarnos la hambre y sed.
>>>>>
>>>>> Sabes que sabemos en estas partes, excelente Rey y señor, que conquistastes a Alemania con armas y Alema*nia conquistó a España con vicios, de que cierto nos ha*llamos acá más contentos con maíz y agua sola por estar apartados de tan mala roña, que los que en ella han caído pueden estar con sus vicios y regalos. Anden las guerras por donde anduvieren, pues para los hombres se hicieron, mas en ningún tiempo por adversidad que nos venga no dejaremos de ser sujetos y obedientes a los preceptos de la madre santa iglesia de Roma.
>>>>>
>>>>> No podemos creer, excelente Rey y señor, que tu seas cruel para tan buenos vasallos como en estas partes tienes, sino que estos malos oidores y ministros lo deben de hacer sin tu consentimiento.
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>>>>> Dígolo, Rey y señor, porque en la ciudad de los Reyes dos leguas junto a la mar, se des*cubrió una laguna donde se cría algún pescado, que Dios lo permitió que fuese así, y estos tus oidores y oficiales de tu persona por aprovecharse como lo hacen del pescado y aquel regalo y vicios, los arriendan en tu nombre, dándo*nos a entender como si fuesen inhábiles que es por tu vo*luntad.
>>>>> Si ello es así, déjennos pescar algún pescado siquiera, porque trabajamos en descubrirlo, porque el rey de Castilla no tiene necesidad de cuatrocientos pesos que es la cantidad porque se arrienda, y pues, esclarecido Rey no te pedimos mercedes en Córdoba, ni en Valladolid ni en toda España que es tu patrimonio, duélete, señor, de alimentar a los pobres cansados en los frutos y réditos de esta tierra, y mira, Rey y señor, que hay Dios para todos, igual justicia y premio, paraíso e infierno.
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>>>>> En el año de mil y quinientos cincuenta y nueve dio el marqués de Cañete la jornada de las Amazonas a PEDRO DE ORSÚA, navarro y por mejor decir francés. Tardó en hacer navíos hasta el año de mil y quinientos sesenta en la provincia de los Motilones, que es en términos del Perú, y porque los indios andan rapados a navaja se llaman Mo*tilones.
>>>>> Estos navíos por ser la tierra donde se hicieron lluviosa, al tiempo de echarlos al agua se nos quebraron los más de ellos e hicimos balsas y dejamos los más caba*llos y haciendas y nos echamos por el río abajo con hartos riesgos de nuestras personas. Luego topamos los más pode*rosos ríos del Perú, de manera que nos vimos en golfo dulce. Caminamos de primera faz trescientas leguas desde el embarcadero donde nos embarcamos la primera vez.
>>>>>
>>>>> Fue este mal gobernador tan perverso y ambicioso y miserable que no le pudimos sufrir y así por ser imposible relatar sus maldades y por tenerme por parte en mi caso como me tendrán, excelente Rey señor, no diré más de que LE MATAMOS, muerte cierto bien breve, y luego a un mancebo, caballero de Sevilla que se llamaba don Fernan*do de Guzmán, le alzamos por nuestro Rey y le juramos por tal, como tu persona real verá por las firmas de todos los que nos hallamos aquí, que quedan en la isla de La Margarita, en estas Indias, y a mí me nombraron por su maestre de campo, y porque no consentí en sus insultos y maldades, me quisieron matar, y YO MATÉ AL NUEVO REY, y al capitán de su guardia, y a su teniente general, y a cua*tro capitanes, y a su mayordomo, y a su capellán, clérigo de misa, y a una mujer de la liga contra mí, y a un comen*dador de Rodas, y a un almirante, y dos alférez, y otros cinco o seis aliados suyos; y con intención de llevar la gue*rra adelante y morir en ella por las muchas crueldades que estos vuestros oidores usan con nosotros. Nombré de nuevo capitantes y sargento mayor, y luego me quisieron matar, y YO LOS AHORQUÉ A TODOS
>>>>> .
>>>>> Caminando nuestra derrota y pasando todas estas muer*tes y malas venturas en este río Marañón, tardamos, hasta la boca de la mar del Norte, más de diez meses y medio. Caminamos cien jornadas justas. Anduvimos MIL Y QUINIENTAS LEGUAS justas por río grande y temeroso. Tiene de boca ochenta leguas de agua dulce, y no como dicen, por muchos brazos. Tiene grandes bajíos, ochocientas leguas de desierto sin género de poblado como tu Magestad lo verá por una relación que hemos hecho bien verdadera.
>>>>>
>>>>> En la derrota que corrimos tiene más de seis mil islas. ¡Sabe Dios como escapamos de este lago temeroso! Dígote, Rey y señor, no proveas ni consientas que se haga ninguna armada para este río tan mal afortunado, porque en fe de cristiano te juro, Rey y señor, que si vinieren cien mil hombres ninguno escape porque la relación que otros dan es falsa y no hay en el río otra cosa sino desesperar, espe*cialmente para los chapetones de España.
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>>>>> Los capitantes y oficiales que al presente llevo que prometen de morir en esta demanda como hombres lasti*mados son los siguientes: Juan Jerónimo de Espindola, genovés, capitán de infantería; Juan Gómez, almirante~ Cristóbal García, capitán de infantería, los dos andaluces. El capitán de a caballo Diego Tirado, andaluz, que tus oidores, Rey y señor, le quitaron con grande agravio indios que había ganado con su lanza. Mi capitán de la guardia Roberto de Sosaya y su alférez Nuflo Hernández, valen*ciano y Juan López de Ayala, de Cuenca, nuestro pagador; alférez general Blas Gutiérrez, conquistador, de veinticinco años; Juan Ponce, natural de Sevilla y Custodio Hernán*dez, alférez, portugués; Diego de Torres, alférez navarro; sargento Pedro Rodríguez Viso y Diego de Figueroa; Cris*tóbal de Ribas, conquistador; Pedro de Rojas, andaluz; Juan de Saucedo, alférez de a caballo; Bartolomé Sánchez Paniagua, nuestro barrachel; Diego Sánchez Bilbao, pro*veedor; García Navarro veedor general y otros muchos hijosdalgo de esta liga, ruegan a Dios Nuestro Señor te aumente siempre en bien y ensalce en prosperidad contra el turco y franceses y todos los demás que en esas partes te quisieren hacer guerra, y en éstas nos de Dios gracia que podamos alcanzar por nuestras manos el premio que se nos debe, pues de derecho nos has negado lo que se nos debía.
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>>>>> Hijo de fieles vasallos tuyos en tierra vascongada, yo rebelde hasta la muerte por tu ingratitud. LOPE DE AGUIRRE, EL PEREGRINO.
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>>>>> * * *
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>>>>> Aguirre, después de premeditarlo largamente, aseguró la llegada del original de esta carta a su destino entregán*dola al sacerdote Contreras, cura de La Margarita, a quien puso en libertad después de exigirle juramento solemne de llevarla en propias manos a la Audiencia Real de Santo Domingo.
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>>>>> Contreras, aunque rehusó al principio compro*meterse por juramento, accedió más tarde a jurar, y luego cumplió lo prometido.
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>>>>> El original de esta carta, el que estrujaron las reales manos, trémulas por la cólera, de Felipe II, no se conserva. Pero Aguirre tubo buen cuidado de sacar copias de su mi*siva, por lo que en sí mismo suponía, y también, por lo que comprometía a los marañones a quienes enumera en ella.
>>>>> Es inútil que fray Pedro de Aguado en su “Historia de Venezuela”, que constituye algo así como la historia oficial de la expedición de Ursúa, rehúse insertar esta carta en su obra “por ser. demasiado atrevida y desvergonzada”.
>>>>> La misma inaudita singularidad del documento hizo que estas copias se multiplicasen profusamente y fuesen leídas en América con la avidez que la misma clandestinidad ase*gura.
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>>>>> Fray Reginaldo de Lizarraga, en su “Descripción bre*ve del Perú”, alude al estilo de Aguirre con un elogio indirecto: “No trato de las cartas que dicen escribía a Su Majestad el Rey nuestro Señor; algunas vi en pedazos, llenas de mil disparates, aunque daba algún poco gusto leerlas, por sólo ver el frasis, que no se quien se lo ense*fló”.
>>>>> Lizarraga comprende que, en una obra destinada a pasar por la censura oficial, el manifestar que leyó entera la carta de Aguirre es excesivo; por eso declara haberla leído “por sólo ver el frasis” y en pedazos, pero la leyó, y, además, a gusto. Hay sentimientos imposibles de disi*mular.
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>>>>> La carta de Aguirre a Felipe II, además de sucinta autobiografia, es una critica a fondo de la administracion colonial desde el punto de vista del soldado aventurero puesto a raya por aquella.
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>>>>> No cabe duda de que Aguirre exagera los abusos, pero también es indudable que sus denuncias encierran una buena parte de verdad. Detrás de toda guerra, una muchedumbre de razones se agazapa.
>>>>> Lope traduce en su carta el cansancio, las críticas, y en cierto modo, la exasperación de muchos hombres de su tiempo.
>>>>> Pero lo más sorprendente de esta carta, lo que aseguró su traducción a otros idiomas y su difusión por Europa , es el lenguaje de increíble audacia con que Aguirre osa dirigirse a Felipe II, el monarc
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tellagorri
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Predeterminado Biografía de BOLIVAR

Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios y Blanco nació en Caracas en 24 de julio de 1783 de don Juan Vicente Bolívar y Ponte y doña María de la Concepción Palacios y Blanco. Nacido un aristócrata, Simón Bolívar recibió una excelente educación de sus tutores, especialmente Simón Rodríguez. Gracias a sus tutores, Bolívar conoció las obras del movimiento filosófico del siglo XVIII y también las de Grecia y Roma clásica.


A la edad de nueve años el joven Bolívar perdió sus padres y quedo en cargo de su tío don Carlos Palacios. A la edad de quince, don Carlos Palacios lo mandó a España para continuar con su educación.

Bolívar viajó hacia España en 1799 con su amigo Esteban Escobar. Al hacer este viaje, se detuvo en la Ciudad de México donde se encontró con el virrey de Nueva España quien quedó alarmado cuando el joven Bolívar discutió con confianza acerca de la independencia americana. Llegó a Madrid en junio de ese año y quedándose con su tío Estaban Palacios.

En España, Bolívar conoció a María Teresa Rodríguez del Toro y Alayza con quien se casó poco después en 1802. Poco después de volver a Venezuela, en 1803, María Teresa murió de fiebre amarilla. Su muerte afectó grandemente a Bolívar quien juró nunca casarse de nuevo. Promesa que mantuvo el resto de su vida.

Después de perder su esposa, Bolívar regresó a España con su tutor y amigo, Simón Rodríguez, en 1804. Mientras en Europa presenció la proclamación de Napoleón Bonaparte como Emperador Francés y después asistió a la coronación de Napoleón como Rey de Italia en Milán. Bolívar perdió respeto por Napoleón, a quien él consideró un traidor a las ideas republicanas. Pero era en Italia que Bolívar hizo su famoso juramento sobre el Monte Sacro de Roma de no descansar hasta que América sea libre.

Bolívar regresó a Venezuela en 1807 después de una breve visita a los Estados Unidos. En 1808 Napoleón instaló a su hermano, José, como Rey de España. Esto instigó una gran revolución popular en España conocida como la Guerra Peninsular. En América, como en España, juntas regionales se formaron para luchar contra el nuevo rey. A diferencia de las juntas españolas, las juntas americanas lucharon contra el poder del rey, no solo la persona de José Bonaparte.

Ese año, la junta de Caracas declaró su independencia de España y Bolívar fue enviado a Inglaterra con Andrés Bello y Luis López Méndez en una misión diplomática. Bolívar regresó a Venezuela y el 3 de junio de 1811, dio su discurso en favor de la independencia americana a la Sociedad Patriótica. El 13 de agosto, fuerzas patriotas bajo el comando de Francisco de Miranda lograron una victoria en Valencia.

El 24 de julio de 1812 Miranda se rindió después de varios desastres militares y Bolívar pronto tuvo que huir a Cartagena. Allí, Bolívar escribió su famoso "Manifiesto de Cartagena" en el cual manifestó que Nueva Granada debería ayudar a liberar Venezuela porque su causa era la misma y porque la libertad de Venezuela aseguraría la libertad de Nueva Granada. Bolívar recibió la asistencia de Nueva Granada y en 1813 invadió Venezuela. Entró a Mérida el 23 de mayo y fue proclamado "Libertador" por el pueblo. El 8 de junio Bolívar proclamó la "guerra a muerte" en favor de la libertad. Bolívar tomó Caracas el 6 de agosto y dos idas después proclamó la segunda república venezolana.

Después de numerosas batallas, Bolívar tuvo que huir nuevamente y en 1815 tomó refugio en Jamaica de donde escribió su "Carta de Jamaica". Ese mismo año Bolívar viajó a Haití y solicitó a su presidente, Alejandro Sabes Petión, ayudar a la causa hispanoamericana. En 1817, con ayuda de Haití, Bolívar regreso al continente para continuar luchando.

La Batalla de Boyacá el 7 de agosto de 1819 resultó en una gran victoria para Bolívar y el ejército de la revolución. Ese año, Bolívar creó el Congreso de Angostura que fundó Gran Colombia (una federación de las presentes repúblicas de Venezuela, Colombia, Panamá y Ecuador) la cual nombró a Bolívar presidente. Durante los próximos años la oposición realista fue eliminada. Después de la victoria de Antonio José de Sucre sobre las fuerzas españolas en la Batalla de Pichincha el 23 de mayo de 1822 el norte de Sudamérica fue liberada. Con esa gran victoria Bolívar preparó para marchar con su ejército para cruzar los Andes y liberar Perú.

El 26 de julio de 1822 Bolívar tuvo una conferencia con José de San Martín en Guayaquil para discutir la estrategia para la liberación de Perú. Nadie sabe que ocurrió en la secreta reunión entre los dos héroes latinoamericanos, pero San Martín volvió a Argentina mientras Bolívar preparó para la lucha contra el último bastión español en Sudamérica.

En 1823 Bolívar tomó comando de la invasión de Perú y en septiembre llegó en Lima con Sucre para planear el ataque. El 6 de agosto de 1824 Bolívar y Sucre juntos derrotaron el ejército español en la Batalla de Junín. El 9 de diciembre Sucre destrozó el último valuarte del ejército español en la Batalla de Ayacucho, eliminando la presencia española en Sudamérica.

El 6 de agosto de 1825 Sucre creó el Congreso del Alto Perú cual creó la República de Bolivia en honor de Bolívar. La Constitución de 1826, aunque nunca usada, fue escrita por Bolívar mismo. También en 1826 Bolívar creó el Congreso de Panamá, la primera conferencia hemisférica.

Pero en 1827 debido a rivalidades personales entre los generales de la revolución, explotaron guerras civiles que destrozaron la unión sudamericana por cual Bolívar había luchado. Acorralado por guerras faccionales y sufriendo de tuberculosis, El Libertador Simón Bolívar murió el 17 de diciembre de 1830.











> Invitado ha escrito:
> SIMÓN BOLÍVAR, El Libertador
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> RAFAEL CALDERA
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> Pocas veces llega un hombre a identificarse en tal grado con un pueblo como Simón Bolívar con la nación venezolana. Bolívar es signo de unidad y grandeza para toda la América Latina, pero para Venezuela es uno de los símbolos de la patria, como la bandera, el escudo y el himno nacional.
> Su nombre está estampado en la Constitución: Andrés Eloy Blanco propuso que se lo incluyera en la Declaración Preliminar de la Carta de 1947 y nosotros, en el mismo sentido, rubricamos con él el Preámbulo de la Constitución vigente, que concluye con este propósito: (conservar y acrecer el patrimonio moral e histórico de la Nación, forjado por el pueblo en sus luchas por la libertad y la justicia y por el pensamiento y la acción de los grandes servidores de la Patria, cuya expresión más alta es Simón Bolívar, "El Libertador".
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> Ese hombre - símbolo, ese adalid inigualado de nuestra independencia, de cuyo nacimiento están para cumplirse dos siglos, vivió solamente 47 años. Los primeros 27 fueron, sin duda, necesarios para la forja de su personalidad, pero su vida pública empieza en 1810. Treinta años tenía cuando los pueblos, en impresionantes ceremonias, le dieron el título de Libertador; no había llegado a los cincuenta cuando expiraba, dejando tras de sí cinco repúblicas - hoy seis - que lo reconocen, cada una, como Padre de la Patria.
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> Sobre su vida se ha escrito mucho. En todos los tonos: desde la diatriba despiadada o la calumnia artera hasta el endiosamiento sin límites. Pero el signo mejor para apreciar la dimensión colosal de su imagen y la proyección de su mensaje lo dejó José Martí, al decir que de Bolívar no se puede hablar sino "con una montaña por tribuna, o entre relámpagos y rayos, o con un manojo de pueblos libres en el puño y la tiranía descabezada a los pies".
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> Nació el 24 de julio de 1783, cuando el precursor Francisco de Miranda tenía 2 años y 2 escasos el maestro de América, Andrés Bello, hijos de la misma ciudad de Caracas, para entonces pequeña y modesta. La unión a la primitiva provincia de Venezuela de las de Cumaná, Margarita, Guayana, Barinas y Mérida - Maracaibo, con Caracas como capital, apenas se había consumado en el decenio anterior. A menos de trescientos años del Descubrimiento y a poco más de doscientos de la fundación de la ciudad, estaba culminando el proceso de formación de la nacionalidad venezolana, con una economía agrícola medianamente próspera (fomentada durante medio siglo de actividad por la Real Compañía Guipuzcoana), una sociedad en proceso de fusión, pero todavía estratificada en sectores diferenciados por el origen étnico (a lo que historiografía posterior llamaría erróneamente "castas") y con una cepa criolla que obtuvo, no sólo fuerza y entrenamiento del cultivo de la tierra, sino formación intelectual de la Universidad Real y Pontificia fundada en 1725.
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> Reinaba para entonces en España Carlos III, considerado hoy como el más progresista de los Borbones, llegados a España con Felipe V, a la sombra de Luis XIV ("le Roí Solei") a inicios del siglo XV Cuando nació Bolívar, llevaba dos años de inaugurada la Puerta de Alcalá, entonces en el límite y ahora en el centro de Madrid, testimonio de un esplendor que concluiría en naufragio por la manifiesta incapacidad de Carlos IV y Fernando VII.
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> Ya para 1783 un acontecimiento trascendental, la independencia de los Estados Unidos, había renovado las ideas sobre la organización del poder público y sobre los derechos fundamentales de los ciudadanos y establecido la primera organización republicana de los tiempos modernos. Niño era Bolívar cuando estalló la Revolución Francesa y promulgó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. A un momento mundial de intensa reflexión sobre las bases de la sociedad, sucedía una intensa agitación, que echó por tierra instituciones seculares y exigía una nueva postura, a tono con los tiempos. Para el momento en que Bolívar ve la primera luz en Caracas, vive en Córcega un muchacho de 14 años, Napoleón Bonaparte, que comenzará a llenar los anales de Europa cuando el joven indiano haga su primer viaje trasatlántico y se encontrará en la cúspide del poder absoluto cuando, traumatizado por la muerte de su joven esposa, vuelva a Europa y recorra, acompañado por don Simón Rodríguez, caminos de Francia e Italia por donde habían andado y andaban grandes hacedores de historia.
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> La niñez de Bolívar, como todo lo que le concierne, ha sido objeto de abundantes investigaciones. En el relato de sus ocurrencias se entremezclan hallazgos documentales y anécdotas que labios anónimos recogen y trasmiten. Se dice que fue en el momento del bautismo cuando su padrino Aristiguieta, que administraba el sacramento, le dio el nombre de Simón, para señalar que sería "el Simón Macabeo de la América". Se cuentan historias según las cuales la precocidad de su genio afloraría en agudas respuestas a su tutor, el licenciado Miguel José Sanz. De hecho, era un huérfano de familia mantuana, titular de una herencia suficiente para estimular conflictos familiares. Dos años y medio tenía cuando murió su padre, don Juan Vicente bolívar y Ponte, descendiente de vascos, castellanos, canarios y gente de otras regiones españolas; iba a cumplir nueve cuando perdió a su madre, doña Concepción Palacios y Sojo. Era el menor de cinco hermanos: la cuarta vivió poco; dos hermanas mayores, María Antonia y Juana, le sobrevivieron, y el otro varón, Juan Vicente, murió en 1810. El abuelo paterno había fallecido antes, y el abuelo materno apenas sobrevivió un año a la orfandad de los hermanos Bolívar Palacios. La guarda y tutela del menor fue objeto de controversias y ocasión para que recibiera la primera influencia de don Simón Rodríguez, el maestro de personalidad extraordinaria a quien desde la cúspide de su poder rindiera el más emocionado de los homenajes.
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> Los años de su primera formación corresponden también a su primer encuentro con Andrés Bello, su contemporáneo, ligeramente mayor que él y ya en patente dedicación a las letras. En carta al vicepresidente Santander (Arequipa, 20 de mayo de 1825) Bolívar se refiere a su educación, a propósito de un artículo publicado en Europa: <<No es cierto que mi educación fue muy descuidada, puesto que mi madre y mis tutores hicieron cuanto era posible por que yo aprendiese: me buscaron maestros de primer orden en mi país. Robinson, que Vd. conoce (Samuel Robinson era un seudónimo de don Simón Rodríguez), fue mi maestro de primeras letras y gramática; de bellas letras v geografía, nuestro famoso Bello; se puso una academia de matemáticas sólo para mí por el padre Andújar, que estimó mucho el barón de Humboldt. Después me mandaron a Europa a continuar mis matemáticas en la Academia de San Fernando; y aprendía los idiomas extranjeros, con maestros selectos de Madrid; todo bajo la dirección del sabio marqués de Uztaris, en cuya casa vivía. Todavía muy niño, quizá sin poder aprender, se me dieron lecciones de esgrima, de baile y de equitación. Ciertamente que no aprendí ni la filosofía de Aristóteles, ni los códigos del crimen y del error; pero puede ser que Mr. de Mollien no haya estudiado tanto como yo a Locke, Condillac, Buffon, Dalambert, Helvetius, Montesquieu, Mably, Filangieri, Lalande, Rousseau, Voltaire, Rollin, Berthoy y todos los clásicos de la antiguedad, así filósofos, historiadores, oradores y poetas; y todos los clásicos modernos de España, Francia, Italia y gran parte de los ingleses. Todo esto lo digo muy confidencialmente a Vd. para que no crea que su pobre presidente ha recibido tan mala educación como dice Mr. de Mollien; aunque, por otra parte, yo no sé nada, no he dejado, sin embargo, de ser educado como un niño de distinción pudo serlo en América bajo el poder espanol .
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> De menos de 14 años se inicia el adolescente caraqueño en el Batallón de Milicias de los Valles de Aragua. No ha cumplido 16 cuando viaja a España. Visita a México en la travesía. Se había olvidado en Venezuela el intento revolucionario de Gual y España, reprimido con dureza implacable; nada revelaba todavía la estructura que en Bolívar se iría forjando y que lo haría el conductor indiscutible del movimiento de independencia. Pero, sin duda, su personalidad ya se acusa: va mostrando una inteligencia despierta, un magnetismo personal nada corriente y una rara combinación de arrojo y de firmeza, que en los grandes momentos pondrá las más audaces decisiones al servicio de los más tenaces propósitos y de los más meditados proyectos.
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> Tres años y medio dura este primer viaje. En él se libera del complejo indiano, al hombrearse con gente encumbrada de la corte española. Adquiere en Madrid, según acabamos de ver, conocimientos que van desde matemáticas e idiomas extranjeros hasta usos indispensables en la alta sociedad de entonces, como la esgrima y el baile y la equitación, que le será tan útil en sus futuras campañas. Observa la decadencia de la monarquía borbónica y comienza a germinar en su mente la idea de la independencia de Hispanoamérica. Conoce París, centro de la mayor movilización cultural y política del universo. Pero el romance de un puro amor, vivido con pasión de adolescente, es lo que prevalece entonces en su vida. María Teresa del Toro y Alayza, su prima madrileña, descendiente por Toro de las islas Canarias y de origen vasco por Alayza, lo ha prendado de manera total. En pos de ella va a Bilbao, tierra de sus antepasados "Bolíbar" y toma contacto con el recio temple de esa estirpe. La boda se celebra en Madrid el 26 de mayo de 1802, en la iglesia de San José, que entonces no se hallaba en la calle de Alcalá, donde fue posteriormente reconstruida, sino cerca de allí, en la esquina de las calles Libertad y Gravina. Teresita, <<muy amable, <<muy dulce (carta de 13 abril de 1802) lo acompaña sin vacilación: está dispuesta, como tantos parientes suyos antes, a cruzar el Atlántico, atraída por el Nuevo Mundo; va con él a Caracas, luego a la posesión familiar de San Mateo, en Aragua; pero el trópico avaro cobrará el precio de la romántica aventura y unos meses más tarde, en enero de 1803, la fiebre arrancará al joven oficial el amor de su vida.
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> Empieza entonces el proceso más hondo de su drama vital. El dolor que no logra dominar lo empuja de nuevo hacia otros horizontes. Vuelve a Francia, donde encuentra a don Simón Rodríguez; van juntos a Italia y caminan sobre las huellas de una antiguedad rediviva observando la marcha arrolladora de los ejércitos napoleónicos, que subyugan a Europa buscando unificarla con puño de hierro, a los acordes. de la Marsellesa, el himno de la Revolución. Su espíritu se sume en contradictorias reflexiones, pero la conclusión es clara: en el Monte Sacro, a la vista de la Roma eterna, jura consagrar su vida a la independencia de su patria.
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> Dura casi cuatro años este segundo viaje. Al regreso, visita los Estados Unidos. Tiene ahora una visión cabal del mundo moderno. Vuelve a Venezuela en 1807, dominado por una idea obsesiva: la de la independencia. Es, definitivamente, un revolucionario. Pero no de aquéllos cuya única preocupación es la de destruir el orden viejo: en el revolucionario que es Bolívar, junto al propósito de abolir el dominio extranjero en América está presente la preocupación de construir un nuevo orden jurídico y político, basado sobre la libertad y la justicia e inspirado en la realidad del nuevo mundo, "no olvidando jamás que la excelencia de un Gobierno no consiste en su teoría, en su forma, ni en su mecanismo, sino en ser apropiado a la naturaleza y al carácter de la Nación para quien se instituye. !He aquí el código que debemos consultar, y no el de Washington! " (Discurso de Angostura).
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> Conspira con otros jóvenes, ilumina dos por el mismo propósito revolucionario. Infolios de la época acreditan que las autoridades coloniales descubrieron en la "Cuadra Bolívar" - la casa de campo familiar en las afueras de Caracas - reuniones festivas que eran pantalla para cosas más serias. Pero no les prestaron la atención merecida. Los acontecimientos se precipitaron cuando llegaron tardías noticias de la ocupación napoleónica de España y de la resistencia al invasor, que sacudieron definitivamente los ánimos y unieron a los que sólo deseaban afirmar lo hispánico frente a la ocupación extranjera, con aquellos como Bolívar, que buscaban definitivamente la plena afirmación de la propia soberanía en el continente colombiano.
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> El 19 de abril de 1810 no estaba él en Caracas, pero pronto se incorporó a la acción. Era un personaje prominente; a pesar de sus escasos 27 años, había que tomarlo en cuenta para tareas de gran responsabilidad. La Junta de Gobierno de Caracas (<<conservadora de los derechos de Fernando VII) decide enviar misiones diplomáticas para allanar camino hacia el objetivo ulterior: la independencia. Los hermanos Bolívar Palacios, por su cultura y su prestancia, son indicados para los más importantes destinos: Juan Vicente, el hermano mayor, irá a los Estados Unidos, pero naufragará al regresar; Simón encabezará la embajada que, con Luis López Méndez y Andrés Bello, se dirigirá a la Corte de St. James. !Cuánto no hablarían el futuro Padre de la Patria y su antiguo maestro a bordo de la fragata <<Wellington sobre el destino futuro de América! !Cuánto no tratarían ellos y el ilustre López Méndez con el egregio precursor Miranda, en la casa londinense de éste, sobre los problemas y posibilidades de nuestros pueblos!
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> La misión no alcanzó el objetivo máximo de alinear a la poderosa Albión al lado de los patriotas venezolanos, pues tenía a España por aliado contra Napoleón; pero abrió caminos por los que después se cosecharía un franco apoyo para nuestra lucha. Bolívar no puede permanecer mucho en Europa en este tercer viaje, pero tiene tiempo para mirar de cerca el funcionamiento de las instituciones inglesas, por las que va a guardar admiración perdurable. Lo llama la urgencia del proceso venezolano. A los dos meses
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> y once días de llegar, emprende la vuelta, no sin dejar comprometido a Miranda, a quien <<había insistido con vehemencia en la necesidad de acompañarlo a su regreso a Venezuela, según dice a Lord Wellesley el mismo Precursor.
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> No es diputado al Congreso, pero sí figura de primer plano en la Sociedad Patriótica, una especie de club revolucionario a la manera de los que veinte años antes habían conmovido, desde l: arís, al mundo. Es factor decisivo en el pronunciamiento por la Declaración de Independencia que se adopta el 5 de julio de 1811. <<Vacilar es perdernos, dice Bolívar. Su voz resuena desde la barra en la vieja capilla de Santa Rosa, convertida en sala de sesiones de la representación nacional. Se perfila ya la figura del que habrá de ser líder indiscutido de la Emancipación.
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> La suerte es adversa en el fatídico 1812. El terrible terremoto de 26 de marzo cubre de escombros a Caracas, destruye a San Felipe el Fuerte y golpea duramente a otras ciudades del país. Como ocurre en un Jueves Santo, se hace fácil la conseja de que Dios ha querido castigar la acción tomada por los ediles de Caracas el 19 de abril de 1810, que era Jueves Santo también. Frente a su casa solariega, en la plaza de San Jacinto, Bolívar se yergue ante un clérigo realista que sustenta apasionado aquella tesis. <<!Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca! Intuitivo genial, plantea la lucha constante del hombre por el señorío sobre las cosas creadas.
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> Pero no es sólo la naturaleza la que se opone a la revolución. Es también la audacia de un marino, Domingo Monteverde, ayudada por la vieja adhesión de mucha gente a la colonia secular. Monteverde avanza. Miranda es proclamado dictador. A Bolívar se le encomienda la custodia de Puerto Cabello y una traición le hace perder la plaza. Apenas le queda tiempo para moverse. Miranda no puede dominar la situación; confiando en la palabra de Monteverde y en el honor del poder tradicional que éste representa, el Generalísimo firma en La Victoria una capitulación; pero la clara visión de que será violada lo hace buscar por La Guaira una salida al exterior, con el propósito de volver a intentar más tarde la liberación nacional. Bolívar, que ha llegado también a La Guaira, reunido con otros jóvenes revolucionarios, estima que Miranda falta a su deber de permanecer como garante de los términos acordados, y lo detienen para impedirle que se marche. La intención que los mueve es comprensible y la razón la sostendrá después, siempre que se considera el caso. Pero el jefe realista no se para en el camino de la represión y en vez de retener a Miranda lo manda prisionero a la Península. El trágico resultado está muy lejos de lo que pretendieron los actores. El cautiverio de Miranda transcurrirá en el Arsenal de La Carraca, cerca de Cádiz. Los últimos documentos de su archivo, encontrados en Londres, demuestran que no dejaron de hacerse diligencias para asegurar su fuga y para facilitar la reanudación de sus patrióticos empeños; pero una enfermedad le ocasionó la muerte, ocurrida en la enfermería del Arsenal el 14 de julio de 1816.
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> Bolívar logra, entre tanto, por generosa intervención de un amigo español, Francisco Iturbe, pasaporte para salir de Venezuela. No busca refugio ni descanso. Se dirige a la Nueva Granada (hoy Colombia), donde la revolución está activa. De esta permanencia en suelo granadino, llena de incidentes y dificultades, quedarán sobresaliendo un documento y una idea: el Manifiesto de Cartagena, el primero de sus documentos fundamentales, que contiene agudo y valiente análisis de la pérdida de la Primera República, y la idea - que habrá de acompañarlo hasta la muerte - de unir a Venezuela y la Nueva Granada en una gran República, que llevaría el nombre de Colombia en memoria del Descubridor .
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> Con el apoyo de un gran patriota, Camilo Torres, organiza en territorio de la Confederación granadina un ejército expedicionario para invadir a Venezuela. 1813 es el año en que se revela a plenitud su genio militar: invade por el Táchira en marzo, y el 6 de agosto, tras impresionantes victorias de una serie conocida por la historia como <<la Campaña Admirable, entra triunfante en Caracas. Es también el año en que se le da, primero en Mérida (23 de mayo) y luego en Caracas (14 de octubre), el título de Libertador, sobre el cual le escribirá más tarde su hermana María Antonia: "Ese es tu verdadero título, el que te ha elevado sobre los hombres grandes y el que te conservará las glorias que has adquirido a costa de tantos sacrificios " .
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> 1813 es también el año del Decreto de Guerra a Muerte. Momento trágico de inexorable dilema. La sangre corría a raudales y el concepto de patria surgía del holocausto, interpretado por su verbo. En Trujillo firmó la terrible proclama; allí también, en 1820, se firmarían los tratados de Armisticio y Regularización de la Guerra, que harán brillar, según palabras del mismo Bolívar, "el amor a la paz, tan propio de los que defienden la causa de la justicia".
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> Después empiezan nuevamente las calamidades. En 1814 se pierde la Segunda República, y ni siquiera en manos de un Monteverde, sino de Boves, el más cruel personero de la revancha sanguinaria. Bolívar dirige la dramática Emigración a Oriente de las familias de Caracas. En Carúpano (7 de septiembre) expide un nuevo Manifiesto, que es otro de sus documentos importantes. Pero la fatalidad lo acosa. En adelante habrá de mostrarse más que nunca <<el hombre de las dificultades . Tras de cada fracaso, una nueva acción. << Bolívar derrotado es más temible que vencedor, dijo Morillo. No descansa ni renuncia a su lucha: ello explica por qué, cuando venga a Caracas, en 1827, por última vez, y le of rezcan un homenaje en que le rodean estandartes con los nombres de todas las virtudes que se le atribuyen, al comenzar a repartirlos entre las más destacadas personalidades presentes, reserva sólo para sí el que decía: <<Constancia.
>
> Vuelve a Nueva Granada, a dar cuenta al Congreso. Camilo Torres le responde: <<Vuestra Patria no ha perecido mientras exista vuestra espada. Pero lo vencen disensiones internas. Sale para Kingston, y allí publica otro formidable documento, en que analiza las causas de la revolución hispanoamericana y traza de mano maestra el destino de nuestras patrias: la Carta de Jamaica (6 de septiembre de 1815). Escapa de un atentado personal; viaja a Haití, y con el apoyo del presidente Petion organiza la expedición de Los Cayos. Quiere actuar en suelo venezolano. Boves ha muerto de un lanzazo en Urica, combatiendo con Pedro Zaraza; ahora le corresponderá al Libertador enfrentarse, no con un nuevo caudillo de montoneras sino con un experimentado general, de aquellos vencedores de las guerras napoleónicas, el <<pacificador Pablo Morillo. La expedición de Los Cayos termina en el desastre en Ocumare, de donde parte súbitamente tratando de alcanzar a los corsarios que lo acompañaban y lo han abandonado. Vuelve a Haití, y nuevamente invade a Venezuela, ya para quedarse definitivamente en tierra firme.
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> Comienza la fase definitiva de la epopeya libertadora. Fue un gran acierto suyo moverse de la costa nor-oriental hacia las prósperas riberas del Orinoco, y fijar en la ciudad de Angostura (hoy Ciudad Bolívar) el centro de su actividad política y militar. Prominentes personajes de la Independencia no acataban todavía su autoridad y pretendieron reunir un congreso que retomara el ejercicio de la soberanía nacional y les diera título para disputar a Bolívar la conducción de la guerra; pero la historia-pese a la alta figuración de quienes lo integraron- recuerda aquella reunión con el nombre peyorativo de <<congresillo de Cariaco. Mientras tanto, el Libertador convoca y reúne un congreso, al que rodea de toda la majestad posible, y frente al cual pronuncia su célebre Discurso de Angost1lra (15 de febrero de 1819), que es uno de los textos más densos de la literatura política, no sólo de América Latina, sino del mundo. Es allí donde proclama que <<el sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política. El escenario material es pobre, aunque lo magnifica la majestuosa cercanía del río Orinoco; pero el presidente del congreso, el prócer neogranadino Francisco Antonio Zea acotará: <<No era en el Capitolio, no en los palacios de Agripa y de Trajano; era en una humilde choza, bajo un techo pajizo, que Rómulo, sencillamente vestido, trazaba la capital del mundo y ponía los fundamentos de su inmenso imperio. Nada brillaba allí sino su genio; nada había de grande sino él mismo. No es por el aparato, ni la magnificencia de nuestra instalación, sino por los inmensos medios que la naturaleza nos ha proporcionado y por los inmensos planes que vosotros concibiérais para aprovecharlos, que deberá calcularse la grandeza y el poder futuro de nuestra República. Organizador del Estado, Bolívar funda un periódico, el <<Correo del Orinoco para informar sobre la vida nacional y defender sus objetivos. Su fama atraviesa el océano; pasan de diez mil el número de jóvenes irlandeses e ingleses, como un O'Leary o un Farriar, y de otras nacionalidades europeas, que vinieron a combatir en favor de la independencia sudamericana atraídos por el brillo magnético de sus proezas.
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> Un año antes ha logrado un éxito de proyecciones trascendentes: en el Hato de Cañafístola obtiene la adhesión de José Antonio Páez, el caudillo legendario qué habría aunado en torno suyo formidables caballerías llaneras, muchos de cuyos integrantes habían acompañado a Boves. Mas ha tenido también contratiempos. Se encuentra con uno de los dolores mayores de su vida al autorizar la ejecución de su brillante lugarteniente Manuel Piar, vencedor de San Félix, condenado por consejo de guerra como culpable de rebeldía. La campaña del centro tiene que detenerse por reveses.
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>> Tellagorri ha escrito:
>> Francisco de Ibarra (1538-1575), conquistador y descubridor español.
>> De origen GUIPUZCOANO, pronto viajó al virreinato de Nueva España. En 1554, partió desde la ciudad de Zacatecas hacia los territorios del norte mexicano, en una expedición promovida por su tío, Diego de Ibarra, que combatía a los chichimecas y había fundado cinco años antes dicha villa.
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>> Tras descubrir distintas minas de plata y fundar algunas ciudades, en 1562 fue designado adelantado y capitán general de la zona que pasó a denominarse Nueva Vizcaya (aproximadamente, los actuales estados mexicanos de Durango y Chihuahua así como parte de Coahuila).
>> Un año después, fundó las ciudades de DURANGO (en la actualidad, Victoria de Durango) y Nombre de Dios. A partir de 1564 procedió a conquistar los territorios septentrionales de Sinaloa, erigiendo nuevas villas, como San Juan Bautista de Carapoa (hoy, El Fuerte) o San Sebastián (actualmente, Concordia). Falleció, en 1575, en la región de Sinaloa.
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>>> Invitado ha escrito:
>>> Juan Sebastián Elcano nació en Guetaria (Guipúzcoa). Era hijo de Domingo Sebastián del Cano y Catalina del Puerto, por lo que frecuentemente se le cita en la documentación como “Del Cano”.
>>> Sus padres fueron unos pescadores acomodados con casa y embarcación propias y tuvieron otros cuatro hijos, dos de los cuales fueron marinos.
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>>> Sebastián fue pescador desde su adolescencia y llegó a tener una nave de 200 toneles, con la que sirvió en la flota marítima que auxilió al Gran Capitán en las campañas de Italia, así como en las operaciones realizadas por el ardenal Cisneros contra las plazas de Orán, Bujía y Trípoli.
>>>
>>> No recibió ninguna compensación a cambio y se vio obligado a hipotecar su embarcación a unos mercaderes vasallos del Duque de Saboya. Como no pudo devolverles el préstamo no tuvo mas opción que venderles el buque, cosa que estaba prohibida (vender embarcaciones armadas a extranjeros en tiempos de guerra).
>>> El Cano se vio perseguido por la Justicia y abandonó su tierra natal, donde dejó su hijo Domingo del Cano, que había tenido en María Hernández Dernialde.
>>>
>>> Junto a Magallanes inició la primera vuelta alrededor del Mundo, y la finalizó al frente de 12 hombres, tras haber muerto en Filipinas Magallanes y la casi totalidad de la flota.
>>>
>>> Elcano gozó entonces de casi tres años de tranquilidad bien merecida. Los pasó en la corte vallisoletana y tuvo amores con María Vidaurreta, en la que le nació una hija (a la que dejó una manda de 40 ducados en su testamento). Asistió a las juntas de Elvas y Badajoz y finalmente pidió permiso para enrolarse en la nueva expedición que se enviaba al Maluco, la de frey García Jofre de Loaysa. Se le nombró lugarteniente del General y Piloto mayor de la armada. Embarcó en la nao “Sancti Spiritus”.
>>>
>>> La nueva armada para la Especiería zarpó de la Coruña el 24 de julio de 1525 con seis naos y afrontó toda clase de desdichas. Se perdieron dos naves antes de llegar al Estrecho; confundieron además la entrada de este; perdieron la nao “Sancti Spiritus” en una tormenta y desertó la “San Gabriel”. La armada cruzó el estrecho de Magallanes el 26 de mayo de 1526 e inició la travesía por el océano Pacífico. Una tormenta dispersó las naves el 2 de junio y el 30 de julio murió frey García Jofre de Loaysa. Elcano asumió el mando de la flota, pero por poco tiempo, pues falleció también el 4 de agosto de 1526, abordo de la Capitana “Victoria”.
>>>
>>> Antes de morir hizo testamento nombrando heredero de sus bienes a su hijo Domingo del Cano, y disponiendo que si este muriera sin herederos pasara todo a su hija. Como albacea de sus bienes nombró a su madre Catalina del Puerto, que debía estar viuda, habiendo tenido la enorme satisfacción de ver a su hijo caballero y famoso, por haber capitaneado la primera nave que dio la vuelta al mundo.
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>>>> Invitado ha escrito:
>>>>
>>>> Domingo Martínez de Irala
>>>> Vergara 1509 - 1556
>>>> Conquistador y gobernador 1552 - 1556
>>>> Río de la Plata
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>>>>
>>>> Nacido en Vergara en 1509, viajó con Pedro de Mendoza al Río de la Plata en 1535. En 1537, junto con Juan de Ayolas, remonta el Paraná y el Paraguay hasta la ciudad de Candelaria.
>>>>
>>>> Al internarse Ayolas en el Chaco, Martínez de Irala queda como gobernador interino, hasta que en 1539 va en su busca. Enterado de su fallecimiento, regresa a Asunción, formando en 1542 el primer ayuntamiento. En 1552 Carlos I le nombra gobernador del Río de la Plata, cargo que desempeñara hasta su muerte 4 años más tarde.
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>>>>> Invitado ha escrito:
>>>>> LOS VASCOS Y LOS PUEBLOS HISPÁNICOS
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>>>>> Navarros y vascos están de lleno metidos en los procesos germinales de Castilla, de Aragón y de España. Por ejemplo, la interacción del pequeño reino de Navarra con el Califato de Córdoba en los siglos IX y X, es uno de los episodios más ilustrativos del proceso formativo de Castilla, que adquiere jerarquía de reino a partir de entonces.
>>>>>
>>>>> En el siglo XV, los vascos -a diferencia de los catalanes- no sufrieron con la unión de Castilla y Aragón. Por el contrario, el partido que tomaron las provincias vascongadas en la guerra entre Isabel y Fernando y Alfonso V El Africano de Portugal, los castellanos partidarios de La Beltraneja, y el rey Luis XI de Francia, les ganó el favor del triunfador y el reconocimiento de sus fueros, jurados solemnemente el 30 de julio de 1476 por Fernando bajo la sombra del roble de Guernika.
>>>>>
>>>>> Para ese momento, en catalán se habían escrito los colosales monumentos de Ramón Llull y Muntaner y se estaba escribiendo El caballero Tirant Lo Blanc. En euskera no se había escrito nada. Muy distinta habría sido la suerte de los vascos -y la de Isabel y Fernando- si éstos hubieran estado del lado del rey portugués y no hubiesen sido aliados de la reina castellana y el rey aragonés y no hubiesen detenido en Fuenterrabía al ejército de Luis XI.
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>>>>> El hecho fue que los vascos fueron el apoyo más constante y decisivo, de Isabel y Fernando, en sus momentos más difíciles. Ello ayudó a que, conservando sus fueros, los vascos disfrutaran de eminentes posiciones de prestigio, poder y privilegio, desproporcionados a su población, a partir del momento cuando Castilla conquista Granada en 1492, y en el siglo XVI absorbe a la mayor parte de España y engulle al nuevo mundo y el castellano llega a los niveles de perfección y belleza de su "siglo de oro".
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>>>>> Un divertido pero muy fiel y veraz testimonio de esta realidad, lo da Sancho Panza, cuando en su carácter de gobernador de la Insula Barataria pregunta: "¿Quién es aquí mi secretario?", a lo cual uno de los presentes responde: "Yo, señor, porque se leer y escribir, y soy vizcaíno...". "Con esa añadidura" -comenta Sancho- "bien podéis ser secretario del mismo emperador".
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>>>>> Los vascos -a diferencia de los catalanes- no estuvieron excluidos de la conquista de América. Para todo efecto legal y práctico los vascos eran súbditos del rey de Castilla.
>>>>> A pesar de su reducida población -nunca han sido muchos- las individualidades vascas destacan en el descubrimiento y la conquista de América. El navegante que realiza la mayor proeza de navegación de todos los tiempos, fue el vasco Juan Sebastián Elcano. Acompañando a Magallanes fue él, quien por elección de la marinería sobreviviente, capitaneó el primer viaje de circunferencia del mundo, cuando el irascible portugués murió flechado.
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>>>>> El más loco de todos los enloquecidos conquistadores fue el vasco Lope de Aguirre. Descendiendo de las alturas de los Andes peruanos, Aguirre bajó por el Marañón y el Amazonas hasta salir al mar y por allí llegó a la isla de Margarita en las costas de Venezuela, donde el fantasma del Tirano Aguirre todavía espanta sus playas y al poblado de Puerto Fermín, se le llama alternativamente El Tirano. Y si este vasco fue cruel y sanguinario, otro vasco fue el santo y bondadoso primer obispo de México, Juan de Zumárraga, defensor de los Indios, cuya carta a Carlos V es uno de los documentos cimeros de la historia de la defensa de los derechos humanos.
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>>>>> El Paraguay fue colonizado por el vasco Irala, México occidental por el vasco Francisco de Ibarra, las Filipinas por los vascos Legazpi y Urdaneta.
>>>>> El papel de la Compañía Guipuzcoana en la formación de Venezuela en el siglo XVIII fue decisivo. El más universal e inspirado caudillo de la emancipación de los pueblos hispánicos de América, Simón Bolívar era descendiente de vascos; Urdaneta, y Arizmendi, fueron los caudillos de los dos extremos oriental y occidental de una Venezuela que se estaba formando.
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>>>>> El último y más feroz caudillo realista de la guerra de emancipación americana, que murió en el Alto Perú peleando por un rey que no se lo merecía, fue el vasco Pedro Olañeta. Con mucha razón el vasco Miguel de Unamuno, ve la presencia vasca en la formación de los pueblos hispánicos de América, como el principal factor de su personalidad histórica. No anda descaminado.
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>>>>> La historia de Chile y la de Venezuela no podrían escribirse si excluyen de su quehacer, a los inconfundibles apellidos vascos. Yo mismo, humilde escribidor, con mi apellido vasco a cuestas que ya va para dos siglos y siete generaciones que pasó a esta orilla del Atlántico, me siento vasco, me creo vasco y de tanto sentirme y creerme siento como mío al pueblo de donde salió uno de mis remotos abuelos. En todos los procesos históricos y culturales de Castilla del siglo VIII al XVI y los de España y América del siglo XVI a nuestros días, los vascos tuvieron posiciones de enorme peso y relevancia política, cultural y religiosa.
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>>>>> Pero a diferencia de los catalanes, los vascos no sufrieron -en calidad de entidad regional o cultural- ninguna catástrofe política, hasta su adscripción al partido Carlista en los conflictos que se iniciaron en la gue