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Retiro de la Renovación Carismática para los Grupos de O Morrazo
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» Inicio » Galegas_os_na_RCC » Retiro de la Renovación Carismática para los Grupos de O Morrazo

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  #1  
Viejo 8/oct/04, 16:04
anonimo
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Predeterminado Retiro de la Renovación Carismática para los Grupos de O Morrazo

Tendrá lugar, Dios mediante, en el Colegio "Virxe Milagrosa" de las Hijas de la Caridad, en el centro de Bueu (junto a la antigua factoría de Massó). Será el sábado 30 de Octubre de 2.004.

¡GLORIA al SEÑOR!
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  #2  
Viejo 23/oct/04, 14:02
anonimo
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Fecha de ingreso: 19/sep/05
Mensajes: 633.043
Predeterminado Re: Retiro de la Renovación Carismática para los Grupos de O Morrazo


Para vivir intensamente el AÑO de la EUCARISTÍA.

Foto: http://foros.hispavista.com/Familias_INVENCIBLES/attach/844/
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  #3  
Viejo 30/oct/04, 00:12
anonimo
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Fecha de ingreso: 19/sep/05
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Predeterminado Enseñanza : ESPERANZA para un mundo sin ESPERANZA

+ ESPERANZA para un mundo sin ESPERANZA +
_______________________________________________

Enseñanza del Retiro de los Grupos de O Morrazo (30-X-04)



Lectura del Libro del profeta Baruc: (3, 9-15, 24 - 4, 4)


> “Escucha Israel, mandatos de vida...”

Ante un mundo lleno de mensajes, de confusión, de opciones tan diferentes, donde se pregona que cada uno haga lo que quiera... nos reunimos para ponernos a la escucha de Palabras de Vida, de mandatos de Vida.
El cristiano no puede perder nunca la voz del Pastor, los mandatos del Señor.

El primer mandato y fundamental para seguir unidos a la fuente de vida, al que tiene vida verdadera, es: “Permaneced en mi amor”. “Sin Mí no podéis hacer nada...” “Yo soy la vid, vosotros los sarmientos”.

Un día descubrimos de una manera más fuerte y profunda la voz de Jesús. Pasamos de una relación de cumplimiento a una relación de amor y descubrimos el don de la oración. Es ahí, en el corazón de cada uno donde Dios quiere hacer su morada. El nos espera cada día. Dejémosle un tiempo para Él. Un tiempo en el que el alfarero pueda hacer su obra en nuestro barro (Jr 18, 1-7). Dejar a Dios ser Dios. Dejarle que entre en nuestros desiertos, en nuestras oscuridades, en nuestros miedos, en lo profundo de nuestro corazón.

“El fruto del silencio es la fe, el fruto de la fe es la oración...”
Si no tenemos a Jesús en nuestro corazón, no podremos experimentar la esperanza y no podremos llevar esperanza a un mundo sin esperanza. “Si permanecéis en Mí, daréis mucho fruto”.
¿Cómo está nuestra vida de oración?. O, dicho de otra manera, ¿cómo está mi escucha al Señor, a la voz del Pastor, del Padre?.

> Compromiso de orar más, personal y comunitariamente

Juan Pablo II acaba de inaugurar el año e la Eucaristía. Es una oportunidad para nosotros de amar más la Eucaristía y de encontrar en ella el gran don que Dios nos ha regalado. Jesús se queda con nosotros para siempre: En su Palabra, en la comunidad, pero de manera especialísima en la Eucaristía.

> Compromiso de mayor acercamiento a la Eucaristía
- Proponer a nuestros párrocos tener adoración.
- Divulgar textos sobre la Eucaristía.
- Leer la Carta Apostólica del Papa.
“Aprende dónde se encuentra la prudencia... la luz de los ojos y la paz” “Los que guardan mis mandatos vivirán” “Vuélvete Jacob, camina a la claridad de su resplandor... no entregues a otro tu dignidad...”
¡ Dichosos nosotros los que conocemos lo que agrada al Señor”.

Hoy es un día para dar gracias a Dios por habernos atraído hacia Él, por estar aquí, por los deseos que hay en nosotros de seguirle con un entero corazón.

Cuando nos acercamos a adorar al Señor, a escuchar su voz ... hay un mandato que resuena de manera especial en nuestro corazón, un mandato que nos identifica como seguidores de Jesús. Él, a punto de morir en la cruz, lo repetía insistentemente (Jn 15). “Lo que os mando es que os améis unos a otros como yo os he amado”. Es un mandamiento antiguo y nuevo. Antiguo: “Escucha Israel, amarás al Señor tu Dios con toda tu alma, con todo tu corazón, con toda tu mente y al prójimo como a ti mismo”.
Jesús viene a dar plenitud a la ley antigua. No viene a abolir esa ley sino a darle una profundidad mayor. “Ama a tu hermano a mi estilo, al modo que yo te mostré”
He aquí porque la fe de los católicos no convierte los corazones de nuestro mundo. No nos amamos. No convence nuestra vida. El mundo nos ha contagiado con sus armas, en vez de contagiar nosotros al mundo.
(Testimonio del cardenal Van Thuan: En su encarcelamiento primero le pusieron dos guardias diferentes cada día para que no se contaminaran de su fe. Después decidieron ponerle los mismos guardias para que no se contaminaran todos de su fe.)
El amor entre los cristianos debe empezar por los nuestros, los cercanos. Aquellos que el Señor nos ha encomendado: Nuestra familia y nuestros hermanos en la fe.
Llegará un día en que los hombres y mujeres modernos no hayan leído nunca el Evangelio, ni hayan ido nunca a un templo, y la religión les parecerá algo pasado de moda... Pero seguirá interrogándoles el hecho de que haya comunidades donde los hermanos se amen, se acojan tal como son, se ayuden y se sanen... “Mirad como se aman”.

> Compromiso de vivir más unidos, de crear entre nosotros verdaderos lazos de confianza, amistad y amor.

Sabemos que Dios nos ama pero necesitamos hermanos en los que vemos reflejado ese amor. Nuestro corazón necesita de los hermanos. Tener en quien confiar nuestras dificultades. Que nuestros grupos sean esos lugares de oración y de fraternidad.
Nuestros grupos sencillos y pobres son lugares de esperanza para otros porque en ellos está Jesús en medio. Está Jesús resucitado diciéndonos: “Mi paz os doy, no como la da el mundo”.


“ El fruto del silencio es la oración,
el fruto de la oración es la fe,
el fruto de la fe es el amor,
el fruto del amor es el servicio,
el fruto del servicio es la paz ”.

Hemos hablado de la necesidad de permanecer unidos a la vid. Para ello necesitamos silencio interior. Cuando quieras orar, entra en tu aposento. El fruto de la oración es la fe. La fe sin obras es una fe muerta. La fe nos lleva a comprometernos con nuestros hermanos. El amor se convierte en servicio, “obras son amores”.

Hay otro mandamiento que le llamaríamos el gran mandamiento:” Id y predicad la gran noticia”. “Anunciad a todos los pueblos lo que habéis visto y oído”. “¡Ay de mí si no evangelizara!”.

“Vosotros sois linaje escogido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido en posesión para anunciar las grandezas del que os llamó de las tinieblas a su luz admirable. Los que en otro tiempo no erais pueblo, ahora sois pueblo de Dios, los que no habíais conseguido misericordia, ahora habéis alcanzado misericordia”. (1 Pe.2, 8-10)

Todo aquel que se encuentra con Dios personalmente recibe una vocación, una misión. Todos los que estamos aquí tenemos una misión: Elegidos para llevar a otros a Jesús. Elegidos para dar testimonio de lo que Él ha hecho en nuestras vidas. Elegidos para ser sal y luz de la tierra.
Cada uno lleva a cabo esta misión “que es la misma” de manera diferente. ¿Qué te pide Dios hoy a ti?.

> El compromiso de Jesús con los hombres y mujeres se realiza hoy en ti y en mí.
Es el grano de trigo que muere el que da mucho fruto. El Señor nos llama a ser generosos y a dar la vida. Es un morir para vivir.
Recordad el fruto del servicio es la paz.
El fruto del egoísmo es la muerte, la tristeza, el vacío.
No tengamos miedo a comprometernos más.

Nuestro compromiso está cerca, muy cerca:
· Dentro de nosotros mismos: luchando con el mal y haciendo que triunfe el bien. Amando la vida que el Señor nos regala...
· En los que tenemos más cerca: nuestra familia, con sus limitaciones, su pobreza, .... ¿acaso Dios no nos eligió a nosotros que somos pobres?.
· También fuera de lo que es nuestra familia. Somos cristianos, somos misioneros, llamados a evangelizar hasta los confines de la tierra. Los vecinos, la parroquia, ... El mundo dice: “Preocúpate sólo de ti”. Dios nos envía al mundo y nos dice que los hombres y mujeres que nos rodean son nuestros hermanos.

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Enseñanza de Montse González en el Retiro de los Grupos de O Morrazo (30-X-04)
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  #4  
Viejo 6/nov/04, 13:01
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Novato
 
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Predeterminado Crónica y foto

Vivir intensamente el Año de la EUCARISTÍA : ESPERANZA para un mundo sin ESPERANZA

Con este tema central, celebramos nuestro primer Retiro del curso los Grupos de la RCC de la Península del Morrazo, extremo sur de la Archidiócesis de Santiago de Compostela. El Encuentro se celebró en le Colegio de la Hijas de la Caridad de Bueu el sábado 30 de Octubre. Nos reunimos los hermanos y hermanas de los Grupos “Santa María de Cela” (Bueu), “Santiago Apóstol” (Cangas), “El Buen Pastor” (Marín), “Nuestra Señora del Carmen” (Seixo) y “Familia de Nazaret” (Moaña).

Contamos con la presencia de D. Víctor Martínez –párroco de Cela- que presidió la Eucaristía y de D. Antonio Iglesias –párroco de Seixo- que dirigió la Adoración al Santísimo, en la que comenzamos a vivir intensamente el Año de la Eucaristía. Ante Jesús Sacramentado tuvimos una oración de sanación guiada por J. Antonio Pedrosa y Fernando Chacón. Montse González nos dio la enseñanza.

Ante un mundo lleno de mensajes, de confusión, de opciones tan diferentes, donde se pregona que cada uno haga lo que quiera... nos reunimos para ponernos a la escucha de Palabras de Vida, de mandatos de Vida. El primer mandato y fundamental para seguir unidos a la fuente de vida, al que tiene vida verdadera, es: “Permaneced en mi amor”. “Sin Mí no podéis hacer nada...” . “Yo soy la vid, vosotros los sarmientos”. Un día descubrimos de una manera más fuerte y profunda la voz de Jesús. Pasamos de una relación de cumplimiento a una relación de amor y descubrimos el don de la oración. Es ahí, en el corazón de cada uno donde Dios quiere hacer su morada. El nos espera cada día. Dejémosle un tiempo para Él. Un tiempo en el que el alfarero pueda hacer su obra en nuestro barro (Jr 18, 1-7). Dejar a Dios ser Dios. Dejarle que entre en nuestros desiertos, en nuestras oscuridades, en nuestros miedos, en lo profundo de nuestro corazón.

“El fruto del silencio es la oración, el fruto de la oración es la fe...” Si no tenemos a Jesús en nuestro corazón, no podremos experimentar la esperanza y no podremos llevar esperanza a un mundo sin esperanza. “Si permanecéis en Mí, daréis mucho fruto”. Juan Pablo II acaba de inaugurar el año en la Eucaristía. Es una oportunidad para nosotros de amar más la Eucaristía y de encontrar en ella el gran don que Dios nos ha regalado. Jesús se queda con nosotros para siempre: en su Palabra, en la comunidad, pero de manera especialísima en la Eucaristía.

“El fruto de la fe es el amor ...”. Sabemos que Dios nos ama pero necesitamos hermanos en los que vemos reflejado ese amor. Nuestro corazón necesita de los hermanos. Tener en quien confiar nuestras dificultades. Que nuestros Grupos sean esos lugares de oración y de fraternidad. Nuestros Grupos, sencillos y pobres, son lugares de esperanza para otros porque en ellos está Jesús en medio. Está Jesús resucitado diciéndonos: “Mi paz os doy, no como la da el mundo”.


“El fruto del amor es el servicio ...”. En nuestros Grupos nos hemos encontrado con Dios personalmente y hemos recibido una misión: elegidos para llevar a otros a Jesús, elegidos para dar testimonio de lo que Él ha hecho en nuestras vidas, elegidos para ser sal y luz de la tierra. “Vosotros sois linaje escogido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido en posesión para anunciar las grandezas del que os llamó de las tinieblas a su luz admirable. Los que en otro tiempo no erais pueblo, ahora sois pueblo de Dios, los que no habíais conseguido misericordia, ahora habéis alcanzado misericordia”. (1 Pe 2, 8-10).

“El fruto del servicio es la paz ...”
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