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  #21  
Viejo 1/oct/01, 08:08
vomiton
Novato
 
Fecha de ingreso: 19/sep/05
Mensajes: 73
Predeterminado Re: Re: Re: Re: Vomitón, ese tío listo

Hola, Maderfaquer

Sólo decirte que antes tus comentarios eran más interesantes

Un saludo
Responder citando mensaje
  #22  
Viejo 1/oct/01, 09:09
vomiton
Novato
 
Fecha de ingreso: 19/sep/05
Mensajes: 73
Predeterminado Saludos de nuevo, Lagente

La teoría del eclecticismo, estando de acuerdo, por supuesto, en que en el periodo que mencionas fuera motor de avance, adaptada al arte popular de nuestros días pierde fuerza. El problema es que todos los autores actuales han sido criados y "amamantados" intelectualmente por los medios de masas con lo cual de alguna forma su estilo necesariamente ha de ser ecléctico, en el sentido de que han bebido de muchas fuentes diferentes.

Claro que este (el actual) es un eclecticismo de "gama baja" pues se basa en una asimilación de los productos de la cultura popular de masas. Lo que voy a decir es una obviedad pero el verdadero problema es que la cultura actual (y el cine no es una excepción) es básicamente industria, la industria del entretenimiento por lo que avanzar en algún sentido que no sea el comercial es cada vez más complicado.

A lo más que puede aspirar hoy en día la mayoría de los autores es a ser unos buenos "artesanos", conocedores de su oficio y que "manufacturen" obras dentro de unos standard de calidad que el mercado acepte como buenos. Desde ese punto de vista, Amenábar es un director competente pero su obra es tan impersonal como la mayoría del resto. El tema es que (es mi opinión) si un director, un artista (un arquitecto) se limita a reutilizar lo ya existente sin correr un mínimo riesgo estamos condenados a ver, vivir, consumir lo mismo una y otra vez.

Sería ya meternos en terrenos muy espinosos pero el arte (y ni Amenábar, ni Spielberg, ni Tarantino, por citar algunos, estarían en esa categoría) debe servir para algo y ese algo es, mediante, el uso de las convenciones del arte de que se trate, descubrir las verdades ocultas de la propia naturaleza humana (qué profundo me ha quedado). A lo que me refiero es a que los artistas son personas como tu y como yo pero que sin embargo poseen una capacidad especial (superior a la media) para (mediante un dibujo, una película, un verso o el diseño de un edificio) conectar con un material común a las mentes de todas las personas que sin embargo la mayoría de nosotros no sabemos/podemos exteriorizar.

El artista es un vehículo entre las ideas, sentimientos, deseos y miedos de la gente y la propia gente. Les pone delante de la cara cosas que por si mismos no serían capaces de expresar o expresarse y les enseña algo sobre sí mismos (no siempre agradable). El artista es como un psicoanalista lo que pasa es que casi nunca lo sabe (el verdadero artista se deja llevar sin cortapisas) y utiliza su propio material mental o sensible para hablar de cosas que conciernen a todos. Perdon por el rollo pero la pregunta final después de esto es ¿Amenábar puede encontrarse dentro de esta categoría?.

Un saludo
Responder citando mensaje
  #23  
Viejo 1/oct/01, 16:04
maderfaquer
Novato
 
Fecha de ingreso: 19/sep/05
Mensajes: 33
Predeterminado Re: Re: Re: Re: Re: Vomitón, ese tío listo

mis comentarios NUNCA fueron interesantes...
aun asi tengo más estrellas que nadie.

(me voy a ver una reposición del pajaroespino en V.O.)
Responder citando mensaje
  #24  
Viejo 1/oct/01, 23:11
lagente
Novato
 
Fecha de ingreso: 19/sep/05
Mensajes: 23
Predeterminado Saludos igualmente, Vomitón

Tu respuesta me ha agradado mucho, me ha parecido muy reflexiva, muy tratada, pero tengo que decirte que hay cosas en las que difiero, en especial en el tema del arte. Me parece muy acertado considerar el cine como un producto de masas, pues siempre se alimentó de los aspectos culturales de cada momento histórico, e inserto en la sociedad del consumo y las telecomunicaciones no se podía esperar menos que su transformación como producto manufacturado a las masas, según prediquen los medios de comunicación. Sin embargo, sabes que no todos los directores siguen, al menos no fielmente, el sistema; por ello, con independencia y una personalidad que se ríe de esta época tan libre y al tiempo tan cohibida, subsisten dificultosamente unos pocos que se dedican a experimentar para las minorías con el denominado cine de autor; me refiero, y quizá no estés de acuerdo conmigo, a Woody Allen o a los hermanos Coen. Es cierto que encontrarás un grado mayor o menor de eclecticismo en ellos, pero he aquí las desventajas de la fácil accesibilidad a la información que se da en la actualidad. Quizá su mayor mérito consiste en encontrar un enfoque personal a la hora de reinterpretar –mediante sus obras- toda esa información. Es por ello que yo también creo que tienes razón en que el artista actual no debe ser un recopilador de lo que ha heredado del pasado, sino que ha de darle un sentido propio de los tiempos actuales –que no son iguales a los anteriores- para construir obras necesarias, esto es, contemporáneas.
Respecto tus divagaciones sobre el arte, la verdad es que estoy de acuerdo contigo en muy poco, y ahora seré yo el que me ponga un poco pesado, aunque considerando siempre que el arte nunca se entendió igual en épocas distintas, y de ahí la incapacidad de definirlo correctamente. Tu concibes el arte como una creación del artista, mientras que yo me voy al extremo opuesto: yo creo que se trata de una creación del observador –perceptor, debería escribir. El arte no puede ser un círculo cerrado y determinado, puesto que yo podré distinguir arte allá donde tú seas incapaz de ver nada, y viceversa, de forma que la pregunta que nos asalta es: ¿quién otorga a una obra la cualidad de artístico? A mi forma de entenderlo, el observador, es decir, tú o yo según sea el caso. Una obra, ya sea material o inmaterial, podré transformarla en arte en cuanto produzca en mí una reflexión de tipo artística, que soy incapaz de determinar, pero en la que interviene tanto, bajo mi punto de vista, la razón como la sensación. Según esta forma de pensar, tan válida y tan criticable como la tuya, el autor de la obra queda en un lugar del todo irrelevante, aunque siempre será cierto que existirán autores que tengan más capacidad de producir a los observadores de sus obras más reflexiones de ese tipo que otros.
Termino ya dando respuesta a tu pregunta final de si acaso Amenábar podría incorporarse a esta categoría de artista. De acuerdo a mi definición de arte, lo sería tanto para mí como para tantos críticos y no críticos que han alabado su obra, mientras que para ti, como supongo, no. Sin embargo, según tu definición, por la que, permite que te parafrasee, “los artistas son personas como tú y como yo pero que sin embargo poseen una capacidad especial (superior a la media) para (mediante un dibujo, una película, un verso o el diseño de un edificio) conectar con un material común a las mentes de todas las personas que sin embargo la mayoría de nosotros no sabemos/podemos exteriorizar”, Amenábar sería un artista contemporáneo en todos los sentidos, puesto que “les pone delante de la cara cosas que por si mismos no serían capaces de expresar o expresarse y les enseña algo sobre sí mismos”, o por lo menos, refiriéndonos a una inmensa mayoría, de la cual tú quedas auto-excluido.
Un saludo,
Enrique
Responder citando mensaje
  #25  
Viejo 2/oct/01, 09:09
vomiton
Novato
 
Fecha de ingreso: 19/sep/05
Mensajes: 73
Predeterminado Re: Saludos igualmente, Vomitón

Hola, de nuevo

Pese a lo que creas nuestras posturas no son tan dispares. Yo no considero al artista como un elemento irrelevante en la relación emisor-receptor sino que sería una especie de Medium. Alguien capaz de "atrapar" un material simbólico, poético, etc... inalcanzable para el resto (aunque sea común a todos y por eso de forma casi instintiva podemos reconocerlo o reconocernos en él) y dotarlo de una forma estética con la cual nos lo ofrece.

Por tanto, ese "reconocernos" en la obra del artista encaja perfectamente con tu reflexión (ahora te citaré yo): "¿quién otorga a una obra la cualidad de artístico? A mi forma de entenderlo, el observador, es decir, tú o yo según sea el caso." Los espectadores conferimos muchas veces a obras mediocres una capacidad de fascinación que no poseen realmente.

A mi muchas veces me ha pasado con películas mediocres. Me han sugerido reflexiones sobre temas muy profundos que ni por asomo era de lo que trataban los filmes o directamente me han causado una honda emoción. Sin embargo, era yo el que veía en esas obras (por mi estado anímico de ese momento o por lo que fuera) esas sugerencias y esa emotividad que, tiempo después, al volver a verlas no me han producido ni por asomo el mismo efecto.

Esto sin embargo no choca en absoluto con lo anterior. Esas películas mediocres que me "tocaron la fibra" lo hicieron en base a un material sensible común a todos nosotros. Su forma de expresarlo era "tramposa" (usaban convenciones y recursos de probada eficacia) pero se producía un "efecto". Un efecto, además, que iba más allá de lo buscado (ahí es donde entra la aportación del espectador) pues enlazaba con otros contenidos simbólicos personales y a partir de ahí se desarrollaba por terrenos que evidentemente los realizadores de esas películas desconocían (el mundo interno de cada espectador como individuo con sus experiencias e ideas propias).

A lo que voy es que en la contemplación de cualquier obra (sea de arte o de mero consumo) hay una fase de "reconocimiento" (en la que el realizador nos pone en situación gracias al empleo de las convenciones del arte en cuestión) y otra posterior de "construcción" por parte del espectador en la cual éste aporta su propia experiencia y sensibilidad a la obra y le dota de significados nuevos.

Si en la primera parte el realizador no es un mero "artesano" y es capaz de utilizar los recursos típicos de su arte para profundizar en lugares en los que ni él mismo está seguro de lo que va encontrar, provocará que la segunda fase sea mucho más rica y colocará al espectador en una verdadera situación de contemplación/vivencia artística pues habrá conseguido esa conexión a la que aludo.

Sin embargo, como he dicho hay veces que artesanos mediocres son capaces de sacar de nosotros ese material común con recursos mucho más torpes y eso se debe a que potencialmente todos esos contenidos sublimes están en nosotros y a veces (eso ya sería meternos en terrenos psicológicos muy cenagosos) un simple resorte nos abre la mente de forma inesperada e insólita. Es como el concepto de la magdalena proustiana. Donde uno no ve más que una magdalena hay quien se retrotrae a la infancia olvidada, rememora cada detalle perdido tiempo atrás, etc...

Un saludo
Javier
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  #26  
Viejo 2/oct/01, 22:10
lagente
Novato
 
Fecha de ingreso: 19/sep/05
Mensajes: 23
Predeterminado Re: Re: Saludos igualmente, Vomitón

Muy buenas, Javier, allá voy:
Supongamos que voy a ver una gran película, cargada de mensaje, de sentido, y aunque a mí no me llegue o me llene del todo, su enorme aporte de contenido consigue que, con muy poco que yo añada, se establezca un diálogo entre ambos (el filme y yo) en extremo porductivo; supongamos el caso contrario, al que tú aludías: la película en cuestión es insulsa y banal, pero indirectamente produce en mí una serie de ricas reflexiones cargadas de emotividad. El caso óptimo se daría cuando tanto la obra (cinematográfica o no) como yo mismo rindiéramos al máximo, y sería en el punto de encuentro entre ambos, donde cada uno aportaría un contexto determinado, un contenido propio, donde se daría, acaso, el cénit de nuestra relación, quiero decir, la interpretación. En base a esta corriente de pensamiento (filosófica se podría decir), que es sumamente contemporánea, y se denomina hermeneútica (no me confundas, por favor, no pretendo hacer demagogia), la obra en sí vale muy poco hasta que se pone en contacto con el receptor, que es cuando de verdad alcanza su máximo gracias los aportes de éste. Del mismo modo, el receptor, observador, también se enriquecerá de esta relación. Si lo miras de esta forma, la obra no transmite un conocimiento único e inalterable, sino que tiene una potencia mucho mayor al ponerse en contacto con el receptor. El inconveniente de esta teoría consiste en la imposibilidad de conocer estos objetos de forma plural y objetiva pero, ¿fue esto acaso posible alguna vez? ¿Por qué ha de ser el autor de un cuadro quién encuentre su significado más completo? Esto que yo he definido como interpretación es lo que tú has llamado “construcción”, pero llega a ser lo mismo. Ambos estamos de acuerdo en que, desde luego, es la fase más enriquecedora, pero divergimos en la forma de tratar al autor. Yo no creo en el autor, sino en la obra. Desde el mismo momento en que el autor pone a mi disposición su obra, deja de ser su obra, comienza a ser la mía, me apropio de ella, la transformo, me alimento de su carga y la pongo en contacto con mi experiencia anterior para sacarle el máximo partido; para mí el autor no existe, me trae sin cuidado sus intenciones, sus pretensiones, sus objetivos, sólo me interesa esa relación casi sexual (que es, simbólicamente, cuando se daría el arte) entre la obra y yo. Es cierto, no puedo negarlo, que el autor, como creador de la obra, podrá elaborarla de una forma determinada, como artesano, lo llamas tú, para intentar influir en mi interpretación, pero de ninguna forma podrá manipularla. Del mismo modo, habrá obras susceptibles de obtener una mayor rentabilidad que otras, con una carga mucho más consistente (lo mismo que ocurre con el espectador) que, dicho sea también, es el autor quién añade esa carga que sería, acaso, el contenido objetivo, aunque indeterminado, de la obra. Sería abstrayendo las interpretaciones de muchos espectadores, y me estoy arriesgando cada vez más con mis supuestos, como se podría quizá tener una idea aproximada de la calidad de la obra o la película en cuestión. Quizá, ya termino, nos hemos equivocado al tratar de juzgar a Amenábar como artista, pues sería mucho más coherente juzgar a Los Otros como obra, poniendo en contacto tanto tu interpretación como la mía, y enriqueciendo las dos mucho más de esta forma, mediante la interacción de ambos puntos de vista.
Espero no haber resultado demasiado retórico, y no haberte aburrido demasiado. Nos vemos,
Enrique
Responder citando mensaje
  #27  
Viejo 3/oct/01, 15:03
vomiton
Novato
 
Fecha de ingreso: 19/sep/05
Mensajes: 73
Predeterminado Re: Re: Re: Saludos igualmente, Vomitón

Hola, de nuevo

Estoy completamente de acuerdo en que hay que juzgar la obra y no el autor. El autor como ya he comentado es un medio (entre los contenidos subyacentes, el material que se halla en el inconsciente colectivo o como queramos llamarlo, y el espectador). Incluso la propia obra no sería sino un medio para vehiculizar dichos contenidos latentes pero bueno quizás eso complicaría demasiado este análisis y nos haría dar demasiados rodeos.

Parto de que el autor no es más que un medium y es su obra la que importa. Esto sin embargo no es muy popular en nuestros días. En siglos muy anteriores (la edad media por ej.) el autor era muchas veces anónimo. Contemplamos impresionantes relieves en la portada de una iglesia cuyo autor quedó en el anonimato. Pero su obra permanece y tiene sentido por si misma, al margen de las motivaciones que el autor tuviera. aunque, en cualquier caso, era un arte muy funcional porque pretendía enseñar pasajes de la Biblia (hacerse entender, vaya).

En nuestros días, el autor fagocita a la obra. El siglo XX ha sido testigo del triunfo del individuo, de la personalidad, del "yo" con nombre y apellidos. En definitiva: de la firma. Lo que hace valiosas muchas obras menores de Dalí es su firma. ¿Es auténtica? se preguntan los tasadores de las subastas. Y si lo es, pues adelante: a pujar 100.000 millones por un boceto hecho en cinco minutos mientras hablaba por teléfono. No se valora tanto la obra como la personalidad de quien la ha producido y la cotización que ese alguien tiene en el mercado del arte.

Al final, el 99% del arte es, en la actualidad, marketing. El cine es, más industria que arte, pero aún así ningún arte se libra de la oferta y la demanda.

Sobre otra de las cosas que apuntabas en un mensaje anterior: Decías que en la actualidad se valora más el fondo que la forma en las manifestaciones artísticas. Yo pienso que es al revés. Bombardeados como estamos por infinidad de imágenes y referencias (pseudo)culturales, en la mayor parte de los casos lo que se nos vende (y consumimos) es estética.

La mayor parte del cine, música, etc... que se nos endilga es una mera repetición de fórmulas pasadas pero con apariencia de novedad gracias a innovaciones puramente estéticas cuando no tecnológicas. Por ejemplo (sin recurrir a ejemplos del cine comercial), el fenómeno Dogma de Lars Von Trier que pretendía volver al cine en su esencia más pura, prescindiendo de una estética depurada, iluminación, música ambiental, etc... es el fondo un cine tan convencional como aquel contra el que dice luchar... y del cual sólo se diferencia por cuestiones estéticas.

Finalmente, parece que sólo podemos aspirar a consumir películas (libros, canciones, etc...) con "apariencia" de novedad o innovación pero el mismo contenido mil y una veces visto. Por tanto, yo creo que estamos asistiendo al triunfo de la forma sobre el fondo. De la superficialidad en suma. De ahí toda la moda del "revival", los remakes, etc...

Un saludo

Javier

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  #28  
Viejo 9/oct/01, 20:08
lagente
Novato
 
Fecha de ingreso: 19/sep/05
Mensajes: 23
Predeterminado Re: Re: Re: Re: Saludos igualmente, Vomitón

Buenas, Javier:
Ante todo, disculpa mi tardanza en contestar, pero he estado un poco ocupadillo. Comparto casi en su totalidad las reflexiones de tu último correo, muy a mi pesar, je, je. He de añadir, sin embargo, que me malinterpretaste, puesto que cuando yo incidí en que actualmente se valora más el contenido de una obra artística a la forma, no lo tomaba en el sentido que tú has sopesado: lo que yo pretendía decir es que, en la actualidad, corrientes tan a priori formalmente pobres como el arte abstracto o el minimalismo, y tantas otras que contemporáneamente subsisten, tienen una carga principalmente conceptual, mucho más lejos de su sentido puramente estético. Por lo demás, a mi también me parece que hoy en día en el terreno artístico nos encontramos en una suerte de círculo vicioso en el que sólo unos pocos ansían la revolución que le dé un sentido de contemporaneidad al arte que se está generando, aunque estos trabajen de forma aislada y poco productiva (al menos, perdona una vez más por llevarme la discusión a mi terreno, en el terreno de la arquitectura). Hace poco, muy en relación con ello, un profesor mío comentaba cómo durante el revivir de los años setenta (que por otro lado pasó de moda en muy poco no gratuitamente) con sus faldas largas, estampados de flores y pantalones de campana, la filosofía de vida del movimiento hippie se destrozaba desde el mismo momento en que se llevaba a las pasarelas. No obstante, vivimos en la sociedad de la imagen mediada, del consumo atroz y de la libertad manipulada.
Atentamente,
Enrique
Responder citando mensaje
  #29  
Viejo 11/oct/01, 11:11
vomiton
Novato
 
Fecha de ingreso: 19/sep/05
Mensajes: 73
Predeterminado Hablábamos de los mismo, en efecto

Hola, Enrique

Hablábamos de lo mismo, en efecto. El ejemplo del revival de los 70 me parece muy ilustrativo de lo que pretendía decir. Al reutilizar conceptos y tendencias que surgieron en un contexto determinado y ser "trivializadas" por la cultura de consumo, se las despoja de todo contenido y se las reduce a mera apariencia. Es como cuando se utiliza la imagen de la Mona Lisa para anunciar un champú. Es la banalización de la cultura de la que se quejaban los apocalípticos según Umberto Eco. Se da un carácter meramente icónico a las obras al contextualizarlas dentro del maremagnum mediático. Al final el Gernika acaba (a ojos del espectador) siendo tan banal como la lata de Coca-cola.

Un saludo
Javier


> lagente ha escrito:
> Buenas, Javier:
> Ante todo, disculpa mi tardanza en contestar, pero he estado un poco ocupadillo. Comparto casi en su totalidad las reflexiones de tu último correo, muy a mi pesar, je, je. He de añadir, sin embargo, que me malinterpretaste, puesto que cuando yo incidí en que actualmente se valora más el contenido de una obra artística a la forma, no lo tomaba en el sentido que tú has sopesado: lo que yo pretendía decir es que, en la actualidad, corrientes tan a priori formalmente pobres como el arte abstracto o el minimalismo, y tantas otras que contemporáneamente subsisten, tienen una carga principalmente conceptual, mucho más lejos de su sentido puramente estético. Por lo demás, a mi también me parece que hoy en día en el terreno artístico nos encontramos en una suerte de círculo vicioso en el que sólo unos pocos ansían la revolución que le dé un sentido de contemporaneidad al arte que se está generando, aunque estos trabajen de forma aislada y poco productiva (al menos, perdona una vez más por llevarme la discusión a mi terreno, en el terreno de la arquitectura). Hace poco, muy en relación con ello, un profesor mío comentaba cómo durante el revivir de los años setenta (que por otro lado pasó de moda en muy poco no gratuitamente) con sus faldas largas, estampados de flores y pantalones de campana, la filosofía de vida del movimiento hippie se destrozaba desde el mismo momento en que se llevaba a las pasarelas. No obstante, vivimos en la sociedad de la imagen mediada, del consumo atroz y de la libertad manipulada.
> Atentamente,
> Enrique
Responder citando mensaje
  #30  
Viejo 11/oct/01, 14:02
lagente
Novato
 
Fecha de ingreso: 19/sep/05
Mensajes: 23
Predeterminado Re: Hablábamos de los mismo, en efecto

Bueno, Javier, me alegro de que hayamos sacado algo en claro. Creo que esto, por ahora, lo podemos dejar aquí. Ha sido un placer.
Responder citando mensaje
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